viernes, 24 mayo, 2024
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Dónde está El Negro!: crónica de la sangrienta noche en el hospital de Rosario que se convirtió en zona de guerra

«¡Dónde está El Negro! ¡Dónde está El Negro!«. Eran las 21 en la guardia del Hospital Provincial de Rosario. La sala de espera estaba llena, con los médicos atendiendo. Todo parecía normal, pero el centro de salud se convirtió en «una zona de guerra«, según describió una de las médicas.

Para esa hora, el detenido Gabriel Guillermo Lencina (29) llevaba nueve horas esperando el traslado del Servicio Penitenciario que lo llevaría de regreso al pabellón 9 de la Unidad Penitenciaria N° 11 de Piñero, donde cumple una pena unificada de 22 años y 2 meses por dos homicidios y un intento de asesinato.

El preso estaba esposado a la camilla, junto a dos custodios. No está claro si los otros tres, a cargo del traslado, estaban afuera o si llegaron poco después.

La directora del hospital, Teresita Ghio, dijo que eran cuatro personas armadas con las caras cubiertas «con barbijos negros». La fiscal de Homicidios Dolosos de Rosario, Gisela Paolicelli, habló de «por lo menos tres».

Mientras uno gritaba desesperado preguntando por Lencina, apoyó un arma en la cabeza de una médica de guardia. «Dos ingresaron armados» y otros dos «estaban de campana afuera», describió Ghio.

El subinspector Leoncio Bermúdez recibió un disparo en el cráneo y fue trasladado en estado crítico al Heca de Rosario, donde murió poco después.El subinspector Leoncio Bermúdez recibió un disparo en el cráneo y fue trasladado en estado crítico al Heca de Rosario, donde murió poco después.«Una vez adentro, exhibiendo las armas gritaban: ‘¡Dónde está El Negro!‘ y cuando lo encontraron, le pegaron un culatazo en la cara al custodio que estaba con él«, siguió.

«Cuando otro policía, que también estaba de custodio, intervino para sacarlo, es cuando empieza la balacera con disparos al aire adentro del hospital», relató la directora.

Fue en ese momento que le robaron el arma a uno de los custodios -al que lastimaron en la cabeza de un culatazo- y escaparon por la puerta de la calle Zeballos.

Afuera estaba el policía Leoncio Bermúdez (42), en un contenedor que oficia de garita y que intervino para detener al agresor. Casi sin detenerse, uno de los delincuentes le disparó en la cabeza y escapó. Siguió tirando «para todos lados», describieron los testigos, también contra la garita, adonde casualmente estaba la hija de Bermúdez, de 10 años, esperando que su mamá pasara a buscarla.

Gabriel Guillermo Lencina (29), el preso al que fueron a buscar al Hospital Provincial, de Rosario, donde mataron a un policía.Gabriel Guillermo Lencina (29), el preso al que fueron a buscar al Hospital Provincial, de Rosario, donde mataron a un policía.Los disparos dentro del hospital fueron tantos que alcanzaron a dos personas que estaban en la sala de espera esperando que atendieran a sus familiares. Se trata de una mujer que recibió dos tiros en una pierna y un hombre baleado en un glúteo.

«Al policía lo entraron para recuperarlo, cuando logran sacarlo del paro lo trasladan al Hospital de Emergencias Clemente Álvarez (HECA) porque tiene neurocirugía, porque los disparos eran en la cabeza. Además, porque el resto no podía, no hay humanidad que quede en pie para poder seguir atendiendo cuando tenés semejante situación de violencia», lamentó la directora del hospital.

Mientras tanto, afuera, los médicos realizaban una protesta para pedir que mejoren las condiciones de seguridad.

Protesta en el hospital tras el hecho. Foto: JUAN JOSE GARCIA.Protesta en el hospital tras el hecho. Foto: JUAN JOSE GARCIA.Durante las primeras horas circularon dos hipótesis posibles: que se trataba de una venganza y que sicarios querían matar a Lencina, pero enseguida la versión cambió y lo que se cree es que intentaban rescatarlo.

«Estaba en el hospital por una patología. Tuve oportunidad de hablar con la médica de guardia y con la directora del hospital. Me dijo que efectivamente tenía criterio para ser atendido, que efectivamente tenía una dolencia. Venía con una prescripción del médico de la Unidad Penitenciaria», confirmó la fiscal Paolicelli en conferencia de prensa.

Además, se refirió a las hipótesis del caso y se inclinó por el intento de fuga: «Esas son las dos hipótesis principales, estamos investigando si es que iban a rescatarlo, si es que venían a llevárselo o si es que le querían hacer daño, lo querían matar. Yo particularmente me inclinaría más por la hipótesis de que lo quisieron rescatar, porque tuvieron oportunidad de dispararle tanto al detenido como al personal del Servicio Penitenciario y sin embargo no lo hicieron, pero sí le dispararon al policía que quiso detenerlos».

Así amaneció el hospital tras el ataque. Foto: JUAN JOSE GARCIA.Así amaneció el hospital tras el ataque. Foto: JUAN JOSE GARCIA.En la misma línea se pronunció la directora del hospital: «Mi teoría es que llegaron para rescatarlo, no se lo llevaron porque estaba esposado y si hubiesen querido matarlo habrían podido hacerlo porque anoche esto era un caos».

De momento investigan el recorrido de las cámaras de seguridad para intentar identificar hacia dónde escaparon con el Fiat Uno en el que llegaron al centro de salud. Según anticiparon los investigadores, habría una coincidencia con un vehículo robado de las mismas características pero no está confirmado que sea el mismo.

En la huida, uno de los delincuentes le disparó a Bermúdez, que recibió el balazo en el cráneo y fue trasladado en estado crítico. Ingresó con un paro cardíaco y murió poco después, pese a las maniobras de reanimación cardiopulmonar que le practicó el personal. El hombre hacía unos 10 años que cumplía funciones en el hospital y lo recordaron con cariño.

Emilia Jovanovich, una de las médicas que asistió a Bermúdez contó a radio LT8, que tenía tres impactos de bala. “Hicimos las primeras maniobras y tratamos de salir de esa zona de guerra. Nunca me imaginé vivir algo así. Lamentablemente, Bermúdez no pudo salir y falleció. Habitualmente prestaba servicios en el hospital. Lo conozco bien, era muy compañero. Fue una situación tremenda. Eran más de dos, hubo gritos, corridas. Todavía no terminé de dimensionarlo. Me lloré toda la vida”, relató.

El lugar donde ejecutaron al policía. Foto Juan José GarcíaEl lugar donde ejecutaron al policía. Foto Juan José García“La nena estaba en el destacamento esperando que la pasara a buscar su mamá. Quiero agradecer al equipo de Salud Mental, a los directores, que pudieron asistir a la niña. A pesar de que estas malas personas dispararon varias veces contra la garita policial, la nena está bien porque ella estaba adentro. Por suerte, está bien y dentro del descontrol la pudieron contenerla”, destacó en relación a la hija del policía.

Los directivos del hospital confirmaron que «todos los días atienden entre seis y siete presos por guardia y por consultorios externos» aunque algunos tienen «enfermedades reales y otros con fingidas» y que, tras el violento episodio, el Ministerio de Salud de Santa Fe, ordenó suspender todas las atenciones médicas a los detenidos.

«Cuando ingresan el personal del Servicio Penitenciario, llegan custodiándolos provistos de chalecos antibalas porque algunos son internos de alto perfil, pero nosotros, en cambio, solo estamos con nuestros guardapolvos, sin seguridad y así tenemos que atenderlos con el riesgo que ello implica», se quejó al considerar que «lo lógico sería que cada unidad penitenciaria tuviera su propia unidad sanitaria para que los presos no sean trasladados».

La guardia no atendió en la mañana de este miércoles. Foto: JUAN JOSE GARCIA La guardia no atendió en la mañana de este miércoles. Foto: JUAN JOSE GARCIA Según Ghio, la hija de 10 años del policía estaba en el lugar «porque anoche» Bermúdez «no tenía con quién dejarla«.

«La nena quedó adentro de la garita cuando su padre salió», dijo la directora y añadió que «la menor tuvo que ser atendida porque quedó en estado de shock al ver a su padre tendido en el suelo».

¿Quién es «El Negro», el preso al que quisieron rescatar?

Gabriel Guillermo Lencina cumple una condena de 22 años y 2 meses en la cárcel por dos homicidios y una tentativa de homicidio. Está apuntado como integrante de la banda de Hernán «Lichi» Romero, jefe de una banda narco con base en Nuevo Alberdi.

Según trascendió, padecería «tuberculosis» y por eso había solicitado asistencia.

Allanamiento en la celda de  Gabriel Guillermo Lencina (29), en la Unidad 11 de Piñero, en Santa Fe.Allanamiento en la celda de Gabriel Guillermo Lencina (29), en la Unidad 11 de Piñero, en Santa Fe.El 6 de agosto de 2013, Jorge Jesús «Jaime» González cumplía 28 años. Lo festejaba en su casa cuando se enteró que alguien había entrado a la casa de sus suegros buscando a un adolescente al que acusaban de robo, según La Capital de Rosario.

Entonces «Jaime» subió a su Fiat Uno blanco junto con su pareja y fue a buscarlos. Manejó unas cinco cuadras hasta que se cruzó Gabriel Lencina, que entonces tenía 18 años. González lo increpó y Lencina respondió: «¿Qué tenés que saltar por el otro, si la bronca no es con vos?«.

Luego de una discusión, según testigos, Lencina le gritó: «Tomatelá porque te voy a cagar a tiros«. En una mala maniobra, el Fiat Uno cayó a una zanja y cuando «Jaime» intentaba salir, chocó a una hermana menor de Lencina. «Gabriel le abrió la puerta del auto y lo mató. Miró para un costado mientras disparó. Fueron como cuatro o cinco tiros», declaró un testigo de identidad reservada.

El Hospital Provincial fue escenario de un hecho lamentable. Foto: JUAN JOSE GARCIA.El Hospital Provincial fue escenario de un hecho lamentable. Foto: JUAN JOSE GARCIA.En febrero de 2017, Lencina fue condenado a 12 años como autor del homicidio. Su padre, Osvaldo Lencina, recibió la misma pena como instigador. En 2018, la Cámara Penal rebajó la pena a Gabriel al mínimo de 10 años y 8 meses, y revocó la de su padre, que resultó absuelto por el beneficio de la duda.

En abril de 2022, Lencina recibió una segunda condena por homicidio: fue de 11 años y 6 meses por haber instigado el asesinato de Jorge Nicolás José. El crimen ocurrió el 23 de febrero de 2020 cuando la víctima tenía 29 años.

Luego del violento ataque en el Hospital Provincial, Lencina regresó a su celda en la Unidad 9 del penal, que fue allanada por la Justicia. Allí secuestraron “seis teléfonos celulares y diez bochas de marihuana listas para la venta”, además de otros elementos que están siendo investigados.

Con este episodio, ascienden a 228 los crímenes registrados en lo que va del año en el Departamento Rosario.

EMJ

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