jueves, 18 julio, 2024
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Quién ganó el debate presidencial entre Sergio Massa y Javier Milei antes del balotaje?

Si el éxito del debate se mide por la capacidad oratoria, de llevar adelante la discusión y de enumerar propuestas, pero sobre todo de evitar los lugares incómodos, Sergio Massa resultó un claro ganador de la puesta en TV.

El ministro candidato, como ya había insinuado en las dos paradas previas a la primera vuelta, mostró su ductilidad ante las cámaras frente a un Javier Milei menos entrenado para el mano a mano. La experiencia jugaba a favor del postulante oficialista: fue candidato en nueve de las últimas 11 elecciones.

Esa habilidad de Massa para que Milei, aun con el eje de la economía, estuviera a la defensiva, fue una victoria para el ministro, al menos para evitar que durante el debate se recordaran los fracasos de su gestión. Así, el ex intendente de Tigre cumplió con su estrategia central: tratar de «sacarlo» a su rival.

Incluso cuando el candidato libertario recordó los pésimos números de la economía, el auditado siempre pareció el postulante nuevo y no quien lleva cuatro años en uno de los gobiernos peor evaluados por la opinión pública.

Sin ruborizarse, Massa habló de que llegaba con una propuesta de «cambio», consciente de que los argentinos vienen manifestando voluntad de cortar con los actuales procesos oficialistas, con claras pruebas a nivel local (cerca de la mitad de las provincias eligieron candidatos opositores).

Ni siquiera en el ámbito económico, que lo tiene como exclusivo jefe de área, el ministro se vio forzado a responder por promesas incumplidas y datos (muy malos) de gestión. De arranque Milei entró en el juego que planteó Massa, y quien se suponía el atacante terminó defendiéndose. Por momentos, más que debate pareció una entrevista del candidato de Unión por la Patria a su oponente.

Como incógnita, imposible de responder cuando el cuerpo del debate aún está caliente, quedará saber cuánta gente considera factible que Massa, desde un nuevo oficialismo, logre torcer el rumbo que su propio gobierno trazó.

Pero acaso para el ministro hoy ni siquiera eso sea prioridad. Su estrategia, clara y perseverante desde hace meses, es intentar mostrar que Milei puede ser peor. La campaña del miedo llevada al extremo.

Con qué números llegaron al debate

El triunfo contundente que consiguió Massa en la primera vuelta parecía dejarlo en posición inmejorable para el balotaje. La ventaja, el 22 de octubre, fue de 6,79 puntos (36,78% vs. 29,99%) y 1.818.502 votos (9.853.492 vs. 8.034.990).

Pero la torta que quedó suelta (33,23 puntos y casi 9 millones de sufragios entre Patricia Bullrich, Juan Schiaretti y Myriam Bregman) enseguida tomó más tinte opositor que oficialista.

Por eso, más allá de un par de encuestadoras cercanas al oficialismo (como Analogías y Proyección) que de arranque le dieron una ventaja amplia a Massa para la segunda vuelta (entre 8 y 10 puntos), luego el grueso de las consultoras planteó un escenario de paridad con el libertario arriba.

Clarín contó este fin de semana sobre los últimos 13 sondeos nacionales que midieron para el mano a mano del 19 de noviembre. En promedio, Milei quedaba unos 3 puntos arriba; nueve de los 13 estudios lo daban ganador.

Se trata, claro, de un escenario muy parejo. Con entre 15% y 20% del electorado sin inclinarse por ninguno de los dos postulantes, entre los que se manifiestan indecisos o se inclinarían por el voto blanco o nulo.

Por eso, cualquier movimiento en este contexto será fundamental. Es lo que evaluarán las consultoras desde este lunes y lo que se terminará de confirmar el próximo domingo en las urnas. No sólo el ganador del debate sino (lo centralmente importante) el ganador de la elección.

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