La Justicia de Neuquén condenó a la agente Camila Rocío Esperanza a dos años y siete meses de prisión condicional por atropellar a una menor de nueve años en Plottier. La sentencia incluye inhabilitación para conducir y reglas de conducta, pero la familia de la víctima considera el castigo insuficiente.
La Justicia de Neuquén condenó a la agente de policía Camila Rocío Esperanza a una pena de dos años y siete meses de prisión de ejecución condicional por atropellar a una niña de nueve años en la ciudad de Plottier.
El hecho ocurrió cuando la uniformada conducía un vehículo oficial a una velocidad de entre 72 y 82 km/h, por fuera de los límites permitidos. Según las pericias presentadas en el juicio, el patrullero se desplazaba sin las sirenas ni las balizas encendidas al momento del impacto contra la bicicleta en la que circulaba la menor Catalina Galcerán.
La sentencia incluye además la inhabilitación especial para conducir vehículos motorizados por un periodo de cuatro años y el cumplimiento de reglas de conducta. La resolución se alcanzó mediante un juicio abreviado donde la acusada aceptó su responsabilidad en el incidente.
Sin embargo, la familia de la pequeña Catalina expresó su disconformidad, ya que considera que el castigo resultó leve y cuestionó los topes máximos que establece el Código Penal para los accidentes viales con lesiones graves.
El fallo de la Justicia se conoció mientras Catalina permanece internada en el centro de rehabilitación Fleni, en la provincia de Buenos Aires. El padre de la menor informó que su hija recuperó la conciencia y mantiene la memoria intacta, aunque su comunicación se limita a la mímica por la imposibilidad de hablar o ingerir alimentos de forma autónoma. En el aspecto motriz, la paciente registra movimientos leves en sus extremidades y requiere asistencia permanente para su evolución física.
La situación del entorno familiar se agravó tras la decisión de la Justicia debido a problemas laborales del padre, quien fue despedido durante el proceso de acompañamiento médico. Para afrontar los costos de estadía y los tratamientos especializados en Escobar, la familia inició una campaña de recolección de fondos. Los interesados en colaborar cuentan con una cuenta solidaria bajo el alias «CataGalceran», a nombre de Esteban Galcerán, titular del grupo familiar.
El proceso judicial concluyó con la notificación a las partes sobre las normas de conducta que la mujer policía deberá seguir para evitar la modalidad efectiva de la pena. En tanto, la comunidad de Plottier mantiene su atención sobre la salud de la niña, cuya rehabilitación presenta signos alentadores a pesar de la lentitud del proceso.
