El personal de la farmacia del Hospital Castro Rendón inició una medida de fuerza por falta de recursos humanos y medicamentos, afectando la atención a los pacientes.
El personal de la farmacia del Hospital Castro Rendón inició una medida de fuerza por la falta de recursos humanos y medicamentos en el sector. Los trabajadores denunciaron el colapso del servicio tras un mes de conflicto ininterrumpido. La protesta cobró mayor intensidad el pasado miércoles, luego de la ausencia absoluta de los representantes del Poder Ejecutivo a una reunión conciliatoria.
El reclamo central apuntó a la incorporación urgente de cuatro auxiliares y dos profesionales para cubrir las vacantes de la farmacia. Los empleados alertaron que el plantel actual, compuesto por siete especialistas y cinco asistentes, resultó insuficiente ante el crecimiento exponencial de la demanda hospitalaria durante los últimos diez años.
Las autoridades del Ministerio de Salud solo ofrecieron la incorporación temporal de un trabajador eventual, respuesta que el gremio UPCN rechazó de plano por considerarla inadecuada. La crisis de personal afectó áreas críticas de la institución, como la preparación de terapias oncológicas y los tratamientos destinados a pacientes con VIH.
Ante este escenario, María Najul, vocera de la protesta, expuso la gravedad del contexto diario: «Lamentamos esta situación porque complicamos a los usuarios, no podemos entregarles la medicación, pero es lo que nos conlleva al faltazo que se pegaron ayer sin traer una respuesta».
El sector de preparados especiales, responsable de formular remedios pediátricos y de coordinar los envíos regulares al interior de la provincia, también sufrió las consecuencias de la escasez de empleados. El Castro Rendón es el hospital de mayor complejidad de la provincia. Las restricciones horarias en las ventanillas del consultorio ambulatorio dejaron a cientos de personas sin sus recetas por las tardes.
La referente de la farmacia concluyó su declaración con una apelación directa a las autoridades provinciales: «Nos duele estar cerrados, no nos gusta tener la ventanilla cerrada, pero es la única forma que tenemos de que nos escuchen y que el gobierno nos dé respuesta».
