Una historia de talento, esfuerzo y superación cruza continentes desde la Patagonia argentina hacia Medio Oriente. Almendra, oriunda de Río Negro, se consolidó como artista circense internacional y actualmente trabaja en Turquía, donde cumple su segundo año bajo contrato.
Almendra, oriunda de Río Negro, logró consolidarse como artista circense internacional y actualmente se encuentra trabajando en Turquía, donde ya transita su segundo año bajo contrato. La joven, que inició su camino en el sur del país, hoy forma parte de producciones en el exterior, llevando una disciplina tan impactante como exigente: la suspensión capilar.
Antes de dar el salto internacional, Almendra desarrolló su carrera en General Roca y en Neuquén, donde dictaba clases y formaba a nuevos artistas. “Hace dos años decidí dedicarme a mí como artista y recorrer la Argentina dando seminarios”, contó sobre el inicio de esta nueva etapa.
La especialidad que la llevó al escenario internacional es la suspensión capilar, una práctica con raíces en China. “Consiste en quedarte colgada en altura solamente del pelo”, explicó sobre una de las prácticas más impactantes del circo tradicional. Se trata de una técnica que combina fuerza física, resistencia y control mental, y que forma parte del circo tradicional desde hace siglos.
Su crecimiento profesional la llevó a ser contratada por una productora en Turquía, donde hoy se presenta por segundo año consecutivo. “La vida me puso siempre en desafíos, pero esto pasó a ser algo totalmente diferente, atravesando continentes, océanos y culturas”, expresó.
Más allá del crecimiento profesional, Almendra reconoce que el mayor desafío es la distancia con sus seres queridos. “Dejar la familia es lo más duro. Por un lado estás feliz, pero por el otro sentís un vacío”, afirmó, al tiempo que aseguró que siempre tiene presentes a sus seres queridos. La artista describe una dualidad constante: la felicidad de cumplir sueños y, al mismo tiempo, el vacío que genera la lejanía.
Con una historia marcada por la constancia, Almendra destaca el valor de confiar en uno mismo incluso en los momentos más difíciles. “Soy un claro ejemplo de no haber bajado jamás los brazos”, asegura. “Jamás me rendí y la vida me está dando su recompensa”, sostuvo. Y agregó: “Soy una agradecida de la vida y del circo por haberme abrazado todos estos años”. Su filosofía se resume en una frase que la acompaña en cada paso: “El circo es el arte de lo difícil… pero qué lindo es”.
