La comunidad educativa del CPEM 69, ubicado en el barrio Cuenca XV de Neuquén, despide con pesar a Ariel Rao, docente de Informática que integró la institución desde su fundación en 2004.
La comunidad educativa del CPEM 69, ubicado en el barrio Cuenca XV de la ciudad de Neuquén, despidió con profundo dolor a Ariel Rao, docente de Informática que formó parte de la institución desde su primer año de funcionamiento, en 2004.
Rao fue ayudante del área de Informática y también dio clases en primer año del turno mañana y en tercero del turno vespertino. Su partida dejó un vacío en colegas, auxiliares y estudiantes que lo reconocieron como una figura central de la vida escolar.
Quienes compartieron con él el día a día de la escuela lo describieron como un compañero excepcional. «Ariel era de las personas que querés tener siempre de compañero», afirmaron sus colegas y estudiantes en el mensaje de despedida que circuló entre la comunidad educativa del CPEM 69.
Rao fue también colega de Carlos Fuentealba, el docente neuquino asesinado durante una protesta sindical en 2007, y compartió con él esa misma capacidad de construir vínculos genuinos con cada persona que cruzó su camino: colegas, auxiliares y alumnos por igual. Su presencia en la escuela de Cuenca XV trascendió lo estrictamente pedagógico.
El CPEM 69 fue para Rao mucho más que un lugar de trabajo: fue un espacio de encuentro y contención cotidiana. «Te vamos a tener presente cada día. En tu lugar de trabajo que lo transformaste en un lugar de encuentro, en tu casa, y en refugio para todos los que estamos ahí», expresaron sus compañeros y estudiantes al despedirlo. Rao atendía a quienes lo buscaban con paciencia, les ofrecía un mate y los escuchaba, en esos intervalos que el ritmo escolar permite entre clase y clase.
Padre dedicado y hombre de convicciones sencillas, Rao fue recordado también por su rol como mediador en los conflictos cotidianos de la institución. Siempre privilegió el diálogo sobre la confrontación y buscó que la convivencia escolar fuera un valor real y no apenas una declaración de intenciones. «Era el que siempre conciliaba para que todo estuviera bien, siempre con el diálogo y la escucha», recordaron quienes compartieron con él años de trayectoria docente.
Además de su labor en la escuela, vivió con profunda alegría el nacimiento de su hijo más pequeño y la vida junto a su pareja, Celeste. «Gracias de corazón por todo este inmenso tiempo compartido. Gracias por dejarnos tu sonrisa, tus ricos mates, tus palabras, tu escucha y tu generosidad siempre», escribió la comunidad del CPEM 69 al dar a conocer la noticia de su fallecimiento.
