La provincia logró cancelar 307 millones de dólares en Letras del Tesoro y achicar el stock total de deuda a 717 millones de dólares, mientras mantuvo inversiones en infraestructura y desarrollo.
Cuando asumió en diciembre de 2023, Rolando Figueroa recibió una provincia con retraso en infraestructura, una estructura estatal sobredimensionada y un pasivo financiero que condicionaba el crecimiento. El stock de deuda pública ascendía a unos 1.267 millones de dólares.
En dos años de gestión, ese cuadro se ha revertido. Este mes, la administración provincial logró llegar al 43% de cancelación de la deuda heredada, reduciendo el stock vigente a unos 717 millones de dólares. Además, se terminó de cancelar la totalidad de las Letras del Tesoro emitidas por gobiernos anteriores, un pasivo de 307 millones de dólares que había sido tomado a tasas elevadas para financiar gastos corrientes y salarios.
La estrategia incluyó ordenar las cuentas públicas sin paralizar la provincia. Se achicó deuda, pero al mismo tiempo se construyeron escuelas, se avanzó con hospitales, se pavimentaron rutas estratégicas, se fortaleció la seguridad con nuevos móviles y equipamiento, se activaron planes de vivienda y se abrieron líneas de crédito para emprendedores, jóvenes y comerciantes.
Entre las medidas implementadas se encuentran la reducción de la planta política, la eliminación de gastos innecesarios, la erradicación de jubilaciones de privilegio, la cancelación de alquileres de camionetas oficiales, la revisión de contratos de obra sobrefacturados y el control de empleados que cobraban sin trabajar.
Todo esto ocurrió en un contexto nacional adverso, con siete meses consecutivos de caída en la coparticipación federal. Según el ministro de Economía, Guillermo Koenig, la merma fue del 8,1% en enero, 7,4% en febrero y 5,6% en marzo. A pesar de ello, Neuquén sostuvo inversión pública y saneó sus pasivos.
La provincia se benefició de la expansión de Vaca Muerta y de una distribución inteligente de los dividendos del petróleo y el gas, que permitió financiar desarrollo genuino. Desde 2010 no se registraba un stock de deuda tan bajo, logro alcanzado sin resignar obra pública ni asistencia al entramado productivo y social.
