La presencia argentina en la ceremonia de los premios Oscar esta vez estuvo a cargo de Violeta Kreimer, que subió al escenario como parte del equipo técnico detrás de la producción francesa Deux personnes échangeant de la salive (Dos personas intercambiando saliva) que este domingo se alzó con el premio a mejor cortometraje.
Kreimer fue productora del cortometraje ganador dirigido por la dupla Natalie Musteata y Alexandre Singh. La particularidad este año fue que el premio resultó empatado. Así, el corto francés compartió estatuilla con la estadounidense The singers (Los cantantes).
La ahora productora nació en la localidad de Vicente López y a los 20 años se trasladó a París por un intercambio universitario mientras estudiaba la carrera de Ciencias Políticas. El tiempo quiso que se terminara radicando en la capital francesa y se volcara al cine.
Dos personas intercambiando saliva cuenta con la producción ejecutiva de Isabelle Huppert y Julianne Moore, que no participaron de la producción ni del rodaje, sino que “amadrinaron” el corto una vez que lo vieron terminado.
Pero a diferencia de lo que sucede en largometraje, donde sí la estatuilla va a manos de los productores, en los cortos de acción real quienes lo reciben son sus directores, en este caso, Natalie Musteata y Alexandre Singh.
Dos personas intercambiando saliva es casi un mediometraje (dura 36 minutos) y transcurre en una sociedad distópica donde besar tiene un castigo terrible (la muerte) y se paga con… bofetadas. Angine, la protagonista (Zar Amir Ebrahimi, que es iraní), compra compulsivamente en un supermercado y se enamora de una vendedora. Y a pesar de la prohibición de besarse, ambas se vuelven cercanas.
BPO
