Con más de 285 especies, la geografía variada de Neuquén ofrece un escenario privilegiado para el avistaje de aves, desde los valles húmedos hasta la estepa patagónica.
Neuquén alberga más de 285 especies de aves, posicionándose como una de las provincias argentinas con mayor diversidad para el avistaje. Esta riqueza se debe a su geografía cambiante, que incluye bosques andinos, montañas, humedales, lagunas, bardas, valles y estepa. Cada ambiente posee una avifauna característica, con sonidos y comportamientos propios.
En el valle de los ríos Limay y Neuquén, es común observar cisnes de cuello negro, gallaretas, macás grandes, patos barcinos y garzas, especialmente en áreas como el Paseo de la Costa. También se escucha al tero y se ven gaviotas cocineras cerca de Villa La Angostura. En las zonas urbanas y rurales del valle, la calandria, el hornero, el cardenal de copete rojo y el tordo forman parte del paisaje cotidiano.
Hacia el oeste, cerca de lagos y bosques, aparecen cauquenes, mientras que en la estepa se destaca la rara, un ave singular de la Patagonia. Neuquén es el único lugar del país donde habitan el huet-huet castaño y la tenca, especies asociadas al Alto Neuquén y áreas protegidas como Lagunas de Epu Lauquen y el Parque Provincial Tromen.
La provincia cuenta con 12 áreas para la conservación de aves y dos sitios Ramsar de relevancia internacional: el Parque Nacional Laguna Blanca y el Parque Provincial Tromen. Otros lugares como el Parque Nacional Lanín, los lagos Aluminé y Moquehue, el valle del río Limay o las lagunas del norte neuquino son escenarios ideales para la observación, especialmente en primavera.
Esta actividad invita a descubrir las señales, cantos y movimientos que llenan el cielo neuquino, revelando un mundo natural dinámico y diverso.
