La supresión definitiva del tributo ha generado una reestructuración de precios en el mercado automotor, con reducciones que alcanzan hasta el 25% en algunos modelos.
El sector automotriz en Argentina experimenta un cambio a partir de la eliminación del impuesto al lujo, un tributo que aplicaba cargas del 20% y 35% a vehículos de fabricación reciente. Con esta medida, se busca normalizar los precios de lista, que en muchos casos se mantenían artificialmente congelados para evitar la aplicación del gravamen, generando una brecha con los valores reales de mercado.
Con una carga impositiva que superaba el 50%, varios modelos medianos habían desaparecido de la oferta local, mientras que las pick-ups, por estar exentas, ganaban terreno. La eliminación total del impuesto ha permitido que las terminales ajusten sus precios y reactiven operaciones comerciales que se encontraban paralizadas.
Las marcas de alta gama y los segmentos premium registran los ajustes más significativos. Según datos de Mercedes-Benz, el AMG GLE 53 Coupé tuvo una de las bajas más marcadas. Ford informó que el Mustang GT bajó de u$s 90.000 a u$s 65.000, mientras que versiones como el Mustang Dark Horse y la Bronco V6 Badlands se reubicaron en u$s 75.000 y u$s 74.000 respectivamente.
El grupo Stellantis aplicó bajas en el DS7 E-Tense, ahora en u$s 72.000, y ajustó los valores del Fiat 600 Hybrid junto a líneas de Peugeot y Audi, que posicionó su Q6 50 e-tron Performance en u$s 128.200. La normalización se extiende a firmas como Toyota y Lexus, con descuentos cercanos al 13% en modelos como el Crown y el Land Cruiser 300. Empresas como Porsche, BMW y Volvo también readecuaron los valores de sus catálogos.
Este reordenamiento permite que la oferta de automóviles en Argentina se amplíe, eliminando distorsiones que obligaban a las compañías a limitar su stock de importados. El sector inicia así una etapa donde los precios de lista se alinean con la realidad económica, fomentando una competencia más transparente.
