El árbitro somalí Omar Artan, seleccionado por la FIFA para el Mundial 2026, fue declarado inadmisible en el Aeropuerto Internacional de Miami y no podrá participar en el torneo.
El Mundial 2026, que se disputará en Estados Unidos, México y Canadá, enfrentó un incidente migratorio. La FIFA confirmó que el árbitro somalí Omar Artan, quien integraba la nómina de jueces convocados para el torneo, no pudo ingresar a territorio estadounidense. La decisión fue tomada en el Aeropuerto Internacional de Miami, donde se le informó que era “inadmisible”.
Artan había sido seleccionado por la FIFA para formar parte del cuerpo arbitral del Mundial. Su participación queda en riesgo, ya que el ente organizador tiene una política de no intervenir en procesos migratorios de los países anfitriones. De concretarse la exclusión, Artan no se convertirá en el primer árbitro de Somalia en ser convocado por la FIFA para un Mundial.
No es el único caso reportado. Otras delegaciones señalaron que los controles migratorios fueron excesivos. Miembros del staff de Irán indicaron que varios de sus compañeros también fueron rechazados. Este hecho se da en un contexto de tensión diplomática entre Irán y Estados Unidos, ajena al deporte.
En el caso de Artan, se mencionaron comentarios previos del presidente Donald Trump contra Somalia y las operaciones militares estadounidenses en territorio somalí contra Al Shabaab. Sin embargo, la FIFA mantiene su posición de no intervención.
Los seis árbitros principales de África que sí estarán en el Mundial son: Pierre Atcho (Gabón), Dahane Beida (Mauritania), Mustapha Gorbal (Argelia), Jalal Jayed (Marruecos), Amin Mohamed (Egipto) y Abongile Tom (Sudáfrica). También fueron convocados once jueces de línea y dos VAR referee. Según fuentes de FIFA, Artan era considerado el mejor entre los árbitros africanos.
En otro incidente, el lunes pasado, antes de un amistoso entre Países Bajos y Uzbekistán en Nueva York, agentes de seguridad requisaron intensamente a los futbolistas y miembros del cuerpo técnico uzbeko, obligándolos a bajar del bus sin previo aviso. ESPN informó que la medida se debió a que el presidente Donald Trump se encontraba en las cercanías, asistiendo al tercer juego de las finales de la NBA entre New York Knicks y San Antonio Spurs.
