La Justicia laboral de General Roca determinó que una aseguradora otorgó el alta de manera prematura a una trabajadora que sufrió un golpe en la cabeza y desarrolló depresión severa. La ART fue condenada a indemnizar y cubrir prestaciones médicas.
La Justicia laboral de General Roca condenó a una ART por otorgar el alta médica a una trabajadora que continuó con secuelas físicas y psicológicas después de sufrir un accidente laboral. La mujer, que realizaba tareas de limpieza y maestranza en un galpón de empaque sobre Ruta 22, padeció pérdida de memoria, mareos, cefaleas y una depresión severa tras golpearse la cabeza mientras trabajaba.
Cómo fue el accidente laboral
El hecho ocurrió en un galpón de empaque ubicado sobre la Ruta 22, a la altura del kilómetro 1185, en la zona de General Roca. Mientras realizaba tareas de limpieza y barrido, la trabajadora pasó por debajo de un hierro y se golpeó la parte izquierda del cráneo. Tras el impacto comenzó con fuertes dolores de cabeza y mareos.
El alta médica y las secuelas
Inicialmente, la mujer fue atendida en el Hospital Francisco López Lima y luego derivada a la Clínica Roca por intervención de la ART. Aunque recibió atención médica y estudios, la aseguradora le otorgó rápidamente el alta sin incapacidad laboral. Sin embargo, los síntomas continuaron y con el tiempo aparecieron pérdida de memoria, dificultades cognitivas y un cuadro depresivo severo que terminó afectando completamente su vida laboral.
Qué dijo la Justicia de Roca
Antes de llegar a juicio, la trabajadora pasó por la comisión médica, donde determinaron que no existían secuelas relacionadas con el accidente. La mujer cuestionó esa conclusión y presentó certificados médicos para acreditar el deterioro de su estado de salud. En el juicio, la ART negó que existiera una incapacidad permanente vinculada al accidente y sostuvo que había cumplido correctamente con las prestaciones.
La pericia psiquiátrica fue clave
La Cámara laboral valoró especialmente la pericia realizada por una médica psiquiatra. La profesional confirmó que la mujer presentaba trastorno depresivo mayor, angustia, pensamiento lento, alteraciones del sueño y del apetito, problemas de concentración, cefaleas y mareos. El fallo consideró probado que existía una relación entre el traumatismo craneal sufrido en el trabajo y las secuelas psicológicas posteriores.
Qué resolvió el fallo
La sentencia rechazó además el planteo de prescripción presentado por la ART. Los jueces entendieron que el plazo debía comenzar a contarse desde que la trabajadora tomó dimensión real del daño sufrido y no desde el accidente o el alta médica. Finalmente, la Cámara concluyó que el alta otorgada por la aseguradora fue prematura y que existió una incapacidad indemnizable dentro del sistema de riesgos del trabajo. La ART fue condenada a pagar una indemnización y a garantizar prestaciones médicas vinculadas con el tratamiento de la trabajadora.
El debate sobre las altas médicas tempranas
El fallo vuelve a poner en discusión el funcionamiento del sistema de riesgos del trabajo y las altas médicas otorgadas antes de detectar secuelas psicológicas o neurológicas. En muchos casos, las consecuencias de traumatismos craneales aparecen de manera progresiva y requieren evaluaciones prolongadas para determinar el verdadero impacto sobre la salud y la capacidad laboral.
