Especialistas en salud y epidemiología descartaron que el hantavirus pueda generar una pandemia similar al COVID-19, tras el brote detectado en un crucero del sur del país. La directora del Centro de Ecología Aplicada del Neuquén, Luciana Piudo, explicó las características del virus y las medidas de prevención.
Especialistas en salud y epidemiología descartaron que el hantavirus pueda generar una pandemia similar al COVID-19 tras el brote detectado en un crucero del sur del país. La directora del Centro de Ecología Aplicada del Neuquén (CEAN), Luciana Piudo, explicó que el virus posee características biológicas diferentes y precisó que la variante involucrada corresponde a una cepa conocida desde hace años en la Patagonia argentina y chilena.
La investigadora también aclaró que los contagios entre personas constituyen episodios excepcionales y asociados a contactos estrechos. La experta señaló que la cepa Andes Sur presenta una particularidad poco frecuente en el mundo porque permite transmisión interhumana además del contagio habitual a través de roedores infectados. Sin embargo, indicó que ese mecanismo aparece en situaciones específicas y no representa un escenario de circulación masiva.
Piudo sostuvo además que el virus mantiene un comportamiento epidemiológico muy distinto al registrado durante la pandemia de coronavirus y remarcó que los antecedentes científicos sobre esta enfermedad llevan décadas de estudio en Sudamérica.
Otro de los puntos bajo análisis corresponde al origen del caso confirmado en Tierra del Fuego. Hasta el momento, esa provincia no había registrado casos humanos de la enfermedad, aunque el ratón colilargo habita en sectores de la región. Las autoridades sanitarias intentan determinar si la persona afectada tuvo contacto previo con zonas rurales o cordilleranas donde circula el virus. La investigación epidemiológica también busca establecer posibles nexos de exposición anteriores al viaje en crucero.
En diálogo con Radio 7, Piudo afirmó sobre el hantavirus que “los casos de transmisión interhumana son raros y especiales”. La directora del CEAN precisó que la cepa Andes Sur posee una letalidad de entre el 30 y el 40 por ciento, aunque aclaró que los contagios entre personas no ocurren de manera frecuente. También indicó que la mayor parte de los casos registrados históricamente mantienen relación con la inhalación de partículas contaminadas por orina o heces de roedores infectados.
La especialista explicó que en Neuquén el riesgo principal se concentra en ambientes rurales y cordilleranos, donde existe presencia de especies transmisoras. En cambio, señaló que en Neuquén capital predominan roedores urbanos que no transmiten la enfermedad. Entre las actividades consideradas de riesgo mencionó la apertura de cabañas cerradas durante largos períodos, el ingreso a galpones y la manipulación de leña o fardos almacenados sin ventilación adecuada.
Piudo recordó que las principales medidas de prevención contra el hantavirus consisten en ventilar durante al menos 30 minutos los ambientes cerrados antes de ingresar y evitar levantar polvo en lugares con presencia de roedores. También explicó que el contagio ocurre por inhalación de partículas suspendidas en el aire provenientes de excrementos infectados y señaló que la cepa Andes Sur continúa bajo vigilancia epidemiológica en regiones cordilleranas de Argentina y Chile.
