La Justicia de Bariloche autorizó una donación de riñón entre dos amigos de larga data, en un caso excepcional que permitirá a un paciente con insuficiencia renal terminal salir de la diálisis tras más de una década.
La Justicia autorizó en San Carlos de Bariloche una donación de riñón entre dos amigos que mantienen una relación de más de una década, en un caso considerado excepcional por el fuero de Familia.
El receptor es un hombre que lleva 12 años en diálisis debido a una insuficiencia renal terminal y permanece en lista de espera para un trasplante. Su estado de salud es grave y su única alternativa terapéutica viable es el trasplante.
La donante es una mujer que decidió ofrecer uno de sus riñones a su amigo, con quien comparte un vínculo cercano desde hace más de diez años. Ambos atravesaron distintos momentos personales juntos y construyeron una relación estable, que fue evaluada por la Justicia como un lazo de fuerte cercanía y acompañamiento mutuo.
La legislación argentina en materia de trasplantes establece que la donación entre personas vivas sin parentesco solo puede realizarse de manera excepcional y con autorización judicial. El objetivo de esta restricción es evitar cualquier tipo de comercialización de órganos y garantizar que la decisión sea voluntaria, altruista y sin condicionamientos. Por ese motivo, el caso llegó a la Unidad Procesal de Familia de Bariloche mediante una medida autosatisfactiva, un mecanismo legal de resolución urgente.
Para tomar la decisión, la jueza analizó un conjunto de pericias médicas, psicológicas y sociales. Los estudios médicos confirmaron compatibilidad entre donante y receptor, además de establecer que el trasplante es la mejor alternativa terapéutica disponible para el paciente. Las evaluaciones psicológicas concluyeron que ambos comprenden plenamente los riesgos y consecuencias del procedimiento, y que la decisión de la donante es autónoma y libre de presiones externas. En paralelo, los informes sociales destacaron la existencia de un vínculo previo, sólido y verificable, y descartaron cualquier interés económico o beneficio indirecto.
En el expediente intervinieron organismos técnicos como el INCUCAI y el CUCAI Río Negro. Ambas instituciones coincidieron en que este tipo de procedimientos solo puede realizarse bajo condiciones excepcionales y con autorización judicial, asegurando la transparencia y la seguridad del proceso.
Durante la audiencia, la mujer ratificó su voluntad de donar el órgano y explicó que su decisión está basada en el deseo de mejorar la calidad de vida de su amigo. La jueza dejó establecido que la donante podrá revocar su consentimiento en cualquier momento antes de la cirugía, sin consecuencias legales.
Con esta autorización, el caso avanza hacia la etapa médica, aunque el trasplante quedará sujeto al cumplimiento de todos los protocolos sanitarios y legales vigentes.
