Tras el fallecimiento de un hombre en Loncopué por picaduras de chaquetas amarillas, el ministerio de Salud provincial difundió pautas para prevenir y actuar ante estos insectos.
Luego del hecho ocurrido este martes en Loncopué, donde un hombre falleció por un shock anafiláctico provocado por picaduras de chaquetas amarillas, el ministerio de Salud de la Provincia de Neuquén informó que no se trata de una situación común y brindó recomendaciones básicas para la población.
Irene Roccia, bióloga y referente de la dirección general de Salud Ambiental y Cambio Climático, explicó en declaraciones radiales: “La chaqueta amarilla es una avispa introducida, no es originaria de nuestro país, pero se ha expandido por toda la Patagonia y en particular en nuestra Provincia la encontramos más frecuentemente en la región de precordillera y cordillera”.
Roccia detalló que esta avispa tiene un aguijón liso, lo que le permite picar varias veces sin perderlo, a diferencia de las abejas cuyo aguijón posee rebarba y queda adherido a la piel. “Al picar, introduce una sustancia tóxica que en la mayoría de los casos ocasiona solo un cuadro local molesto pero transitorio. En personas alérgicas puede generar una reacción severa, generalizada, de rápida evolución y potencialmente letal, como ocurrió en este caso. Pero no es una situación común”, señaló.
En la mayoría de las personas, la toxina provoca inflamación en el lugar de la picadura, enrojecimiento, dolor, prurito y ardor que ceden en pocas horas. Como signos de alarma para buscar asistencia inmediata mencionó: dificultad respiratoria, taquicardia, náuseas, lesiones en piel y edema en rostro.
“Las chaquetas amarillas pueden ser agresivas solo si se sienten amenazadas. Se alimentan de carbohidratos y proteínas, obtenidos de carne, carroña, insectos, basura y restos de comida. Hacen nidos debajo de la tierra y en algunos casos aéreos: en huecos de árboles, entre la leña o en zonas urbanas en entretechos o agujeros en las paredes”, afirmó la referente. “No suelen atacar. El problema surge cuando accidentalmente volteamos o pisamos un nido, las apretamos o ahuyentamos; entonces, para defenderse, usan su aguijón. A veces, cuando una avispa pica, libera feromonas que atraen a otras”, agregó.
Las medidas básicas recomendadas para actividades al aire libre incluyen: no molestarlas, protegerse con remeras manga larga y pantalón largo. “El repelente no las ahuyenta. Se recomienda tapar restos de comida y basura para no atraerlas”, indicó Roccia.
En caso de detectar un nido cerca de una vivienda que pueda representar un riesgo, se sugiere realizar su eliminación con asesoramiento técnico para evitar picaduras. El nido “está cubierto por una pared de celulosa, tiene un aspecto parecido al papel y es grisáceo o marrón. Los construyen subterráneos o aéreos”, concluyó.
