La víctima del ataque ocurrido en San Martín de los Andes en 2022 manifestó su malestar por el beneficio otorgado a Pedro Joffré, quien cumplió parte de una condena de ocho años por disparar contra dos reporteros gráficos.
La libertad condicional otorgada a Pedro Joffré, conocido como el «tirador de ATE», generó la reacción de Elena Cabezas, la víctima del ataque registrado el 29 de julio de 2022 en San Martín de los Andes. Joffré fue condenado a ocho años de prisión efectiva por disparar con un revólver calibre .32 mientras apuntaba a dos reporteros gráficos.
Cabezas expresó su indignación ante el beneficio y sostuvo que «la justicia prevalece antes que los derechos de la víctima». El dictamen que otorga la libertad condicional establece como única restricción la prohibición de ingreso a la localidad donde reside la damnificada.
La mujer recordó que el proyectil impactó en su cadera y quedó alojado a escasa distancia de la médula, por lo que debió someterse a cirugías para retirar esquirlas y a un año de rehabilitación kinesiológica. Además, continúa bajo tratamiento psicológico de forma particular.
«Ahora no es el miedo sino la bronca o la impotencia de saber que este hombre está suelto», expresó Cabezas en declaraciones a LU5. Durante las audiencias previas, la mujer relató que el tirador evitó cualquier contacto visual o expresión de remordimiento. «Nunca me miró a la cara ni me pidió disculpas ni dijo estar arrepentido de nada. Agachaba la cabeza, miraba para otro lado», describió.
La víctima enfatizó que el agresor viajó a la localidad cordillerana con una intención distinta a la de participar en una movilización gremial. Según su testimonio, Joffré «vino a delinquir, no vino a una marcha pacífica» y cuestionó la portación del arma de fuego desde el inicio de la jornada. Asimismo, recordó que el atacante logró evadir el cerco policial inicial para escapar de la ciudad tras el tiroteo, antes de ser capturado y procesado por la justicia provincial.
El sistema judicial consideró que el tiempo transcurrido en prisión era suficiente para acceder al beneficio de la condicional, a pesar de la gravedad de las lesiones causadas. Cabezas concluyó que el sistema priorizó las garantías del atacante: «Prevalecían los derechos de él antes que los míos», sostuvo.
