Mientras una gran movilización de antorchas en defensa de la universidad pública y por el salario docente colmaba las calles del centro de Tucumán, el presidente estaba en el Hotel Hilton hablando para el empresariado sobre Juan Bautista Alberdi y Adam Smith. El gobernador Osvaldo Jaldo fue a recibirlo entre sonrisas en el aeropuerto.
El presidente aseguró que su gestión apunta a mejorar la calidad de vida de los argentinos. En la parte más polémica de su discurso, volvió a cargar contra la oposición con términos agresivos y cuestionó la “justicia social”, a la que calificó como promotora del “parasitismo”. En materia económica, Milei volvió a proyectar una desaceleración de la inflación y aseguró que podría llegar a cero en los próximos meses.
El presidente destacó la labor del ministro de Economía, Luis Caputo, a quien atribuyó haber ordenado las cuentas públicas en tiempo récord. Milei reforzó el apoyo a Adorni con publicaciones en redes sociales, en medio de los cuestionamientos.
La defensa de Adorni, en medio del escándalo por los vuelos privados a Punta del Este pagados por una productora ligada a la TV Pública y un tercero. El viaje de ida figura como costeado por Imhouse SA, del periodista Marcelo Grandio. Una crisis profunda que atraviesa el gobierno y que no se tapa con frases.
Ni una palabra de las inundaciones: un discurso de otro planeta
Osvaldo Jaldo fue a recibir al presidente en el aeropuerto y fueron juntos al Hilton. Allí, entre la plana mayor del empresariado del NOA, el presidente volvió a la carga con su discurso de las buenas noticias que vendrán para la economía en los próximos meses. Cada vez más un discurso que choca con la realidad de miles de familias y trabajadores.
Las recientes inundaciones que sufrieron las familias del sur tucumano no tuvieron ni una mención de parte del presidente. Tampoco se habló del cierre de fábricas o el problema del empleo. El presidente vino a Tucuman a prometer cosas que ya rayan con el ridículo comparado con la vida de la Argentina de a pie.
La movilización de antorchas de la docencia en el centro puso un tono de realidad a un presidente que cada vez mas le habla a otro país. Al de los dueños, el empresariado que se agrupa en la organización “Federalismo y Libertad”, aplaudió, mientras afuera en las calles tucumanas la docencia salia a repudiar los salarios de hambre. Jaldo, parte del bloque de gobernadores que apoyó la reforma laboral, mira para otro lado.
