El líder de la secta rusa de Bariloche, Konstantin Rudnev, rompió el silencio luego de que la Cámara Federal de Casación Penal revocara su prisión domiciliaria. Su defensa anunció que recurrirá el fallo ante la Corte Suprema.
Tras la decisión de la Cámara Federal de Casación Penal de revocar la prisión domiciliaria que le había sido otorgada, Konstantin Rudnev manifestó su rechazo a la medida judicial y sostuvo que su estado de salud no le permite regresar a una unidad penitenciaria.
A través de su defensa, Rudnev aseguró que su vida podría correr peligro si es trasladado nuevamente a una cárcel. Argumentó que recientemente fue sometido a una intervención quirúrgica por una hernia inguinal y que requiere controles médicos permanentes.
El ciudadano ruso, investigado por presunta trata de personas, explotación sexual, delitos migratorios y otras acusaciones graves, sostuvo además que es inocente de los cargos que se le atribuyen y afirmó que la causa en su contra carece de pruebas suficientes.
Su abogado, Martín Sarubbi, adelantó que recurrirá la resolución ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación, insistiendo en que la prisión domiciliaria es la única modalidad compatible con el estado de salud de su cliente.
En las últimas horas, Konstantin Rudnev expresó en un video que no quiere volver a la cárcel: «Las cárceles son un rudimento de la sociedad, deben ser abolidas, ni una sola persona, estando en la cárcel, se hizo mejor».
Sin embargo, los jueces de Casación consideraron que existen riesgos concretos de fuga y de entorpecimiento de la investigación. Entre los fundamentos mencionaron la falta de arraigo en Argentina, sus antecedentes penales en Rusia y la capacidad económica de la organización que presuntamente lideraba.
Por el momento, el traslado a un establecimiento penitenciario quedó supeditado a una evaluación del Cuerpo Médico Forense, que deberá determinar si el Servicio Penitenciario Federal puede garantizar la atención médica requerida antes de ejecutar la medida.
