El Parque Nacional Lanin inició una nueva etapa de control sostenido de jabalí europeo en sectores estratégicos de Queñi como parte de las acciones vinculadas al Proyecto Huemul.
El Parque Nacional Lanin inició una nueva etapa de control sostenido de jabalí europeo en sectores estratégicos de Queñi como parte de las acciones vinculadas al Proyecto Huemul. La medida forma parte de un proceso de restauración ambiental destinado a mejorar las condiciones del hábitat de una de las especies más amenazadas de la Patagonia andina y da continuidad a intervenciones previas realizadas en la zona.
Las tareas se enfocan en reducir los efectos que genera la presencia de esta especie exótica invasora sobre distintos ambientes naturales. Según se informó, el jabalí europeo provoca alteraciones en el suelo, afecta la regeneración del bosque nativo, modifica cursos de agua y genera impactos sobre espacios utilizados por la fauna silvestre. Además, puede actuar como transmisor de enfermedades.
En esta fase se implementó el Sistema de Trampa Pig Brig, una tecnología desarrollada específicamente para el manejo de jabalíes. El método permite efectuar controles con menor impacto sobre otras especies presentes en el ecosistema. Las trampas utilizadas fueron donadas por la empresa Numaco como aporte a las iniciativas de conservación que se desarrollan en el área protegida.
El comunicado del Parque Nacional Lanin indicó que, para facilitar las tareas operativas, quedó prohibido el ingreso y tránsito de personas en distintos sectores. La restricción alcanza a Queñi, Pampa Caruin y Lago Venados, áreas donde se llevan adelante las acciones previstas dentro del programa de manejo ambiental y control de especies invasoras.
El Proyecto Huemul, impulsado por el Parque Nacional Lanin junto con la Fundación Huilo Huilo, concentra distintas acciones destinadas a la recuperación del hábitat natural de la especie. Desde el organismo destacaron que estas iniciativas ya permitieron registrar nuevamente la presencia de huemules en el área de Queñi luego de casi tres décadas sin registros en ese sector. En ese marco, el control de especies exóticas constituye una herramienta relevante para sostener las condiciones ambientales necesarias para la conservación.
El organismo también informó que los animales removidos durante estas tareas no se destinan a consumo humano ni a donación. La decisión responde a criterios sanitarios, técnicos y ambientales, debido a que los ejemplares no provienen de circuitos formales de producción y carecen de controles bromatológicos. Como consecuencia de esa condición, los animales retirados no ingresan a circuitos de distribución o aprovechamiento alimentario.
