La senadora nacional Nadia Márquez pidió en redes sociales la remoción de banderas LGBT, trans y no binarias del Hospital Ramón Carrillo de San Martín de los Andes. Trabajadores del establecimiento emitieron un comunicado en defensa de los espacios de diversidad.
La senadora nacional Nadia Márquez (La Libertad Avanza) publicó en sus redes sociales una imagen tomada en un sector de atención del Hospital Ramón Carrillo de San Martín de los Andes y escribió: “¿Qué carajos hace la bandera transgénero, la de LGTB y la no binaria en el Hospital Público? Sáquenlas ya”. La publicación generó una respuesta por parte de trabajadores y trabajadoras del hospital.
El personal sanitario difundió un comunicado en el que repudió las declaraciones de la senadora. En el documento, los trabajadores afirmaron: “Los consultorios de diversidad existen porque hay personas que históricamente fueron discriminadas, expulsadas o violentadas dentro del sistema de salud”. Señalaron que esos espacios están destinados a garantizar derechos y acceso a la atención para sectores que enfrentaron dificultades en ámbitos sanitarios.
El comunicado también enumeró problemáticas vinculadas al funcionamiento del sistema sanitario. Mencionaron recortes en programas de acceso a medicamentos, dificultades para tratamientos oncológicos, deterioro de políticas de prevención y atención de HIV e ITS, reducción de recursos en hospitales públicos y precarización laboral del personal de salud. El texto relacionó esas medidas con el ajuste aplicado por el gobierno nacional.
En otro tramo, los trabajadores afirmaron: “Las banderas que hoy algunos señalan con odio representan algo muy simple: que toda persona merece ser atendida con respeto y dignidad”. La defensa de los espacios de diversidad se apoyó en la idea de inclusión y acompañamiento para pacientes que denunciaron discriminación en ámbitos sanitarios.
Desde el sector representado por Nadia Márquez, las críticas apuntaron a la presencia de símbolos asociados a identidades de género y diversidad sexual dentro de un hospital público, bajo el argumento de que las instituciones estatales deben mantener neutralidad ideológica. En respuesta, el personal sanitario concluyó: “Las banderas no vacían hospitales. El ajuste sí”.
