Una lechuza de campanario rescatada en Aluminé recibió un implante de once plumas para restaurar su capacidad de vuelo, tras llegar en estado crítico con una pata fracturada y plumaje deteriorado.
Una lechuza de campanario rescatada en Aluminé recibió un implante de plumas como parte de un procedimiento destinado a acelerar su recuperación y favorecer su futura reinserción en la naturaleza. El ave había llegado semanas atrás en estado crítico, con una fractura en una de sus patas, signos de desgaste físico y gran parte del plumaje deteriorado, situación que dificultaba seriamente la posibilidad de volver a volar.
Después de la recuperación ósea inicial, los especialistas detectaron que el proceso natural de recambio de plumas avanzaba con más lentitud de lo esperado. Frente a ese escenario, el equipo veterinario decidió aplicar una técnica utilizada en aves rapaces para restaurar la estructura dañada de las alas. El procedimiento permitió reemplazar las plumas rotas mediante la colocación de nuevas piezas compatibles con la especie rescatada.
La intervención se realizó por personal de Fauna de Aluminé junto a las médicas veterinarias Bárbara Bartolomé y Samantha Croato. El tratamiento consistió en unir las plumas nuevas con las deterioradas a través de pequeños tutores similares a escarbadientes, un sistema artesanal que permite devolver estabilidad y simetría a las alas. Los profesionales utilizaron anestesia general inhalatoria para evitar movimientos del ave durante el procedimiento y garantizar una colocación precisa.
Las plumas utilizadas para la rehabilitación provinieron de ejemplares fallecidos de la misma especie. Según explicaron desde el área de rescate, muchas de esas muertes se producen por atropellamientos, electrocuciones o intoxicaciones derivadas de la ingesta de roedores envenenados. En este caso particular, el equipo logró implantar once plumas distribuidas entre ambas alas, con el objetivo de recuperar la capacidad de vuelo del animal rescatado en Aluminé.
El procedimiento aplicado a la lechuza permite reducir considerablemente los tiempos de rehabilitación en comparación con la espera de una muda natural completa. Además, los especialistas señalaron que las uniones colocadas son temporales y caerán de forma automática cuando el ave renueve nuevamente su plumaje. Esa característica evita nuevas intervenciones y permite que el proceso posterior continúe sin asistencia mecánica adicional sobre las alas.
La recuperación del animal coincidió con una jornada internacional dedicada a la observación y valoración de las aves. Mientras continúa bajo monitoreo veterinario, el ejemplar permanece en etapa de rehabilitación física y control sanitario para evaluar la evolución de su capacidad de vuelo después de la colocación de las once plumas en ambas alas.
