Cristian Laurin, junto a su socio, invirtió en motos de nieve, un pisanieve y una hostería, con el objetivo de diversificar la oferta invernal y atraer a familias que buscan alternativas al esquí tradicional.
A veces los proyectos nacen de una idea simple o de un viaje. En el caso de Cristian Laurin, un empleado de la industria petrolera de Neuquén capital, todo comenzó con la búsqueda de una experiencia diferente en la nieve. «No quería ir a los centros de esquí tradicionales. Quería otra cosa, algo más libre», recuerda. Esta búsqueda lo llevó a Caviahue y Copahue en el invierno de 2024, donde descubrió un potencial turístico que decidió desarrollar junto a su socio, Daniel Valdebenito.
El proyecto inició con la compra de una moto de nieve para uso personal, pero rápidamente evolucionó. Primero sumaron ocho unidades y luego realizaron inversiones clave como un pisanieve y la adquisición de una hostería recientemente habilitada. «Fuimos creciendo de a poco. Arrancamos con las motos para movernos nosotros y después entendimos que esto podía ser una experiencia turística», explica Laurin.
Un hito importante fue la habilitación de «Copahue Expeditions», una hostería de tres estrellas construida en madera de ciprés, con capacidad para 12 personas distribuida en cuatro unidades, ubicada en Caviahue e inscripta en el Registro Provincial de Alojamientos Turísticos. Sin embargo, Laurin aclara que el alojamiento es solo una parte del plan: «Esto es una parte del proyecto. Yo siento que es el comienzo de algo mucho más grande».
La apuesta incluye la formalización de excursiones con motos de nieve y pisanieve, articulando con guías habilitados. «Queremos hacer todo como corresponde, en cooperación con quienes ya están trabajando. La idea es sumar, no competir», remarca. Incluso antes de obtener las habilitaciones, colaboraron con el Ente Provincial de Termas en el traslado de personal cuando la ruta a Copahue estaba cortada.
El objetivo central del emprendimiento es generar experiencias completas para el turista. «Queremos que el turista no venga solo a esquiar. Que tenga otras alternativas: salir en moto de nieve, ir a las termas, comer en la nieve, disfrutar en familia», explica Laurin. La propuesta está especialmente enfocada en familias donde no todos sus integrantes practican esquí. «Que todos puedan disfrutar de la nieve, no solo el que esquía», señala.
Entre los planes a futuro, Laurin proyecta la creación de un parque de nieve familiar con donas, juegos y actividades. La motivación, asegura, es personal y colectiva. «Después de la pandemia me replanteé muchas cosas. Prefiero intentar, aunque no funcione… Esto lo hago para disfrutar, pero también para que otros disfruten», confiesa. Y concluye con una visión de desarrollo local: «Si crece el turismo, crecemos todos. El que alquila, el que vende, el que tiene un kiosco. Por eso hay que apostar, hay que empujar».
