Un proyecto internacional, coordinado desde Neuquén, estudia la paleontología, arqueología y espeleología de una zona poco explorada para entender la adaptación humana a la desertificación y rescatar conocimientos ancestrales.
La Provincia de Neuquén, a través de un convenio con la Universidad de Michigan (Estados Unidos), lidera un proyecto de investigación integral en la Cuenca del Agrio, un área que no había sido estudiada de manera sistemática. El trabajo, que suma a universidades e investigadores de Argentina, Estados Unidos y China, abarca disciplinas como la paleontología, la arqueología y la espeleología.
Claudia Della Negra, directora de Patrimonio Cultural de la secretaría de Cultura provincial, explicó que, si bien existen estudios en el norte neuquino y la cuenca del Limay, la Cuenca del Agrio es muy amplia y carecía de investigaciones organizadas. El punto de partida conocido era el sitio Chenque Haichol, excavado entre 1979 y 1981.
El equipo, coordinado por Raven Garvey de la Universidad de Michigan, busca abrir nuevas líneas para comprender cómo vivían las poblaciones del pasado. Una de las aristas centrales es estudiar el proceso histórico de desertificación en la zona, analizando lagunas secas para detectar vestigios de actividad humana y animal. David Bustos, del Servicio Nacional de Parques de Estados Unidos, se sumó a esta tarea.
«La información sobre el uso de recursos y el manejo del ambiente en el pasado nos da pautas para recuperar e implementar estrategias ante el proceso actual de desertificación», detalló Della Negra. Esto incluye el estudio del manejo del agua, del pehuén y de otras plantas alimenticias a lo largo de los últimos 12.000 años.
En paralelo, se avanza en el relevamiento de sitios con arte rupestre junto a la arqueóloga Guadalupe Romero (CONICET), con el objetivo de fechar las pinturas y vincularlas con otras expresiones de la provincia. También se realiza un mapeo de sitios en superficie, muchos de ellos expuestos por la erosión eólica, en articulación con la comunidad mapuche Cheuquel y los municipios de Las Lajas y Loncopué.
Entre los hallazgos preliminares se encuentran lascas (herramientas de piedra) y se están realizando estudios de ADN en colaboración con laboratorios del INTA Bariloche. «Estamos trabajando con huellas fosilizadas de la Edad de Hielo en arroyos y humedales, y también en cuencas de lagos secos modernos», explicó Bustos, mostrando expectativa por los resultados.
