En un contexto de ajuste fiscal a nivel país, la provincia se destaca por su solidez financiera, basada en recursos propios y una gestión ordenada, que le permiten sostener obras y programas de desarrollo.
En un escenario nacional donde la reducción de fondos federales afecta a la mayoría de las jurisdicciones, la provincia de Neuquén presenta una situación económica diferenciada. Según datos oficiales, durante el primer trimestre del año, las transferencias discrecionales del gobierno nacional a las provincias registraron una fuerte caída interanual. En este marco, Neuquén integra un grupo reducido de jurisdicciones cuyos recursos propios superan a los fondos transferidos por la Nación.
El gobernador Rolando Figueroa afirmó que «Neuquén no detiene su marcha. Con recursos propios y una gestión ordenada, demostramos que es posible crecer y generar oportunidades para nuestra gente, más allá de las contingencias nacionales». La administración provincial atribuye esta fortaleza a un orden fiscal riguroso y a una política orientada a la autonomía financiera.
Esta capacidad de autogestión permite a la provincia continuar con un plan estratégico de obras públicas que incluye la construcción de escuelas, la mejora de rutas y la ampliación de becas estudiantiles, entre otras iniciativas. El sector de hidrocarburos, con Vaca Muerta como eje principal, continúa siendo un motor clave de la economía neuquina, complementado por un creciente turismo y proyectos de diversificación productiva.
«Vaca Muerta es el motor, pero también la palanca para diversificar nuestra economía. Estamos generando las condiciones para atraer nuevas inversiones y consolidar un desarrollo productivo que trascienda el petróleo y el gas», expresó Figueroa.
De esta manera, Neuquén sostiene su crecimiento económico y proyecta una expansión de las oportunidades en su territorio, basándose en un modelo de planificación a largo plazo.
