viernes, 24 mayo, 2024
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Por qué Macri vuelve a Boca: las razones que lo llevaron a poner el cuerpo otra vez en la política del club

Semanas agitadas vive Mauricio Macri. Y no sólo porque la coalición Juntos por el Cambio quedó percudida luego del mal resultado de las elecciones presidenciales de octubre. También porque, lejos de recluirse en algún cuartel de invierno, decidió jugar fuerte a dos puntas. En la política nacional se convirtió en el principal aliado de Javier Milei de cara al balotaje del 19 de noviembre. Y en la política de Boca Juniors, donde decidió volver a poner el cuerpo luego de sus años como jefe de Gobierno porteño y presidente de la Nación, como candidato a vicepresidente primero por la oposición.

No resulta llamativa su decisión de apuntalar al candidato libertario, dado que por momentos parece mucho más cercano a sus ideas que muchos de los aliados que cosechó como líder del PRO. Lo que sí resulta curioso es que haya tomado la determinación de volver a Boca, el lugar que hace poco menos de 30 años le sirvió como plataforma de despegue para llegar a la Casa Rosada.

Sin ser peyorativo con el club, una de las instituciones más influyentes del país, parece a primera vista un retroceso para un hombre del poder como Macri. Sin embargo, el ex Presidente no entiende de pasos para atrás -tampoco piensa en rendirse- y cree que Boca puede ser el espacio que le puede permitir, en un futuro no muy lejano, avanzar casilleros en sus cruzadas personales.

Una cruzada personal apunta directamente a Sergio Massa, a quien considera hoy su gran enemigo como el nuevo emergente del kirchnerismo. Ahí se explica su alineación inmediata con Milei. ¿Y Boca? ¿Qué tiene que ver? «No lo quiere a Massa en el país y ve en Riquelme al Massa del fútbol», le deslizó a Clarín un hombre muy cercano al ex Presidente.

De ahí su determinación de acompañar a Andrés Ibarra como vicepresidente primero de la lista que buscará desplazar al oficialismo en Boca en las elecciones del 2 de diciembre. Es una reedición del «vos o yo» con el que Massa apuró a Milei en el debate mano a mano de la noche del domingo. Es Mauricio o es Román…

Andrés Ibarra y Mauricio Macri muestran la maqueta de la nueva Bombonera.  Foto: Matías Martín CampayaAndrés Ibarra y Mauricio Macri muestran la maqueta de la nueva Bombonera. Foto: Matías Martín Campaya«Riquelme dice que Boca es el patio de su casa y actúa como si realmente lo fuera. Y no. Boca es una de las instituciones deportivas más grandes del mundo y todos debemos entender que estamos para Boca. En Boca hay que venir a dar, no a sacar», dijo a modo de presentación en el lanzamiento de este lunes apuntando derecho al ex futbolista devenido dirigente y también en su némesis.

La otra cruzada personal de Macri es contra Claudio Tapia. Está enojado con el presidente de la AFA porque entiende que el ex yerno de Hugo Moyano lo traicionó. ¿Por qué? Porque Chiqui llegó al sillón que ocupó durante décadas Julio Grondona con el aval de su delfín Daniel Angelici. Y no termina de entender cómo Tapia se olvidó rápido de esa banca sustancial y a la primera de cambio se acercó y se apoyó en Massa.

Otros tiempos. Claudio Tapia y Daniel Daniel Angelici. Foto: AFPOtros tiempos. Claudio Tapia y Daniel Daniel Angelici. Foto: AFPDe ese modo, con su reaparición en la escena política de Boca, Macri intenta hacer el famoso 2×1. Primero busca apagar a Riquelme. Y, si lo consigue, el club se convertirá en el escalón necesario para llegar a la AFA. No hay que olvidar que en su condición de eventual vicepresidente primero puede recibir una vicepresidencia en la AFA. Y desde ahí discutirle cara a cara el poder a Chiqui Tapia. También, de paso, puede aspirar a un lugar en la Conmebol y, por qué no, en la FIFA, más allá de su testimonial cargo de presidente de la Fundación de la casa matriz de la pelota a nivel mundial.

La pregunta del millón pasa por saber si tiene chances reales de ganar las elecciones en Boca. Desde su entorno aseguran que está decidido a «recuperar el club». Aunque también entiende que no la tendrá sencilla teniendo en cuenta que debería medir poder con el máximo ídolo de la historia del club y que una hipotética derrota de Milei en el balotaje debilitaría muchísimo su posición. Sabe Macri que no es momento de especular. La superposición de la fechas entre la política nacional y la política de Boca no le dan margen. Y va, otra vez, por todo.

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