domingo, 14 abril, 2024
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Un diputado ultra K y un jefe de La Cámpora, en la red que espiaba a los jueces molestos para Cristina Kirchner

El discurso está colgado en el sitio web de la Casa Rosada. Está disponible en video y también en la transcripción oficial. «¡Nunca más a los sótanos de la democracia! ¡Nunca más es nunca más!», dijo Alberto Fernández el 10 de diciembre de 2019, el día que asumió como presidente. Fernández repitió esa frase al año siguiente, otra vez ante la Asamblea Legislativa, el 1 de marzo de 2020: «Como lo anuncié el día de mi asunción, tenemos la decisión irreversible de terminar para siempre, para siempre, con los sótanos de la democracia«. La idea fue uno de los tópicos más repetidos en sus discursos y, a fuerza de repetirlo, este mismo año dio por solucionado el problema: «Prometí la asumir la presidencia que pondría fin a los sótanos de la democracia. Lo hice. No hay escuchas ni intromisiones en la privacidad de ningún ciudadano. El espionaje interno ya no existe. Esto es así mal que le pese a cualquiera«, aseguró el 1 de marzo de 2023 ante el Congreso, en el discurso que eligió como balance y despedida de su gestión.

Las revelaciones que se conocieron en las últimas horas ilustran hasta qué punto está vacía esa afirmación del Presidente: un dictamen del fiscal Gerardo Pollicita detalló que existen miles de informes de seguimientos e investigaciones de inteligencia ilegales sobre jueces de diferentes instancias, dirigentes políticos de la oposición y del oficialismo, periodistas y empresarios que fueron confeccionados durante la gestión de Alberto Fernández y Cristina Kirchner.

Fabián Fabián «Conu» Rodríguez, en la época en que fue presidente de Télam.El dictamen del fiscal, confeccionado en base a las computadoras, teléfonos y papeles encontrados en un allanamiento a la casa del ex policía federal Ariel Zanchetta, revela también que varios de esos informes eran pedidos, recibidos y en algún caso financiados por dos personas muy cercanas a Máximo y Cristina Kirchner.

Ellos son el diputado Rodolfo Tailhade, un ex funcionario de la AFI que se convirtió en el principal impulsor del Juicio Político a la Corte Suprema que está haciendo el kirchnerismo en la Cámara de Diputados por orden de la vicepresidenta de la Nación, y Fabián «Conu» Rodríguez, funcionario de la AFIP y uno de los hombres de confianza de Máximo Kirchner.

Este martes, un día después de publicado el dictamen, el Gobierno recibió el primer impacto de las revelaciones. El oficialismo tuvo que retirarse de la reunión de la Comisión de Juicio Político, que estaba prevista desde hacía varios días, cuando Juntos por el Cambio comenzó a hablar del escándalo en que había quedado involucrado Tailhade, que estaba presente en el encuentro.

Un rato más tarde, Tailhade atinó a decir que no le había pagado a Zanchetta por sus informes y que había intercambiado mensajes con él en tres ocasiones. «No lo conozco», le dijo a La Nación el diputado.

Tailhade y sus colegas kirchneristas de la Comisión de Juicio Político ya habían resignado el plan de emitir antes del balotaje el dictamen para preparar la destitución de los cuatro jueces de la Corte Suprema. Sergio Massa, el candidato del oficialismo, les había pedido que retrasaran el dictamen hasta después de las elecciones, preocupado por el impacto que podría tener ese avance contra la Justicia entre los votantes. La semana pasada, dos antiguos aliados del ministro de Economía, el gobernador cordobés Juan Schiaretti y el economista Roberto Lavagna, habían criticado el juicio con dureza y habían considerado que Massa forma parte del bloque político que impulsa el vaciamiento de la Corte. Ahora, esas revelaciones vuelven a poner en duda la posibilidad del kirchnerismo de reunir los votos necesarios para hacer avanzar el dictamen.

Aunque el oficialismo ya sabe que no cuenta con los votos necesarios en el recinto de Diputados para poner en marcha la acusación a los jueces y elevarla al Senado, intentará que la Comisión saque el dictamen antes del recambio legislativo del 10 de diciembre para mantenerlo vigente en los próximos dos años, a la espera de que cambien los realineamientos en el Congreso con el nuevo Gobierno. En el caso de que cambien las mayorías, el kirchnerismo tendrá el dictamen listo para ser reactivado.

El documento del fiscal Pollicita es el núcleo de una investigación radicada en el juzgado del juez Marcelo Martínez de Giorgi. En ese expediente se allanaron domicilios de Zanchetta, que además de haber trabajado en el área de Inteligencia de la Policía Federal se desempeñó como uno de los agentes inorgánicos al servicio de la Agencia Federal de Inteligencia que integran los sótanos de la democracia que pretende haber erradicado el Presidente.

Zanchetta tenía en su poder 1.196 informes de inteligencia sobre diferenctes personas. En la lista figuran los cuatro jueces de la Corte Suprema: Horacio Rosatti, Carlos Rosenkrantz, Ricardo Lorenzetti y Juan Carlos Maqueda. También aparecen dos miembros de la Casación Federal, Gustavo Hornos y Mariano Borinsky; dos de la Cámara Federal porteña, Leopoldo Bruglia y Pablo Bertuzzi, y Eduardo Casal, Procurador General interino. Todos ellos emitieron dictámenes que afectaron a Cristina Kirchner en diferentes expedientes judiciales.

En los teléfonos y computadoras de Zanchetta aparecieron las comunicaciones con Tailhade y con Rodríguez. Por eso, el juez Martínez de Giorgi allanó un domicilio del dirigente de La Cámpora y también la oficina que ocupa en la AFIP. Fuentes que conocen el expediente indicaron que de la oficina de Rodríguez, los oficiales de Justicia se llevaron una notebook y de su domicilio 19 pendrives, 13 notebooks, 9 celulares y varios dispositivos electrónicos más.

El esquema de circulación de la información de inteligencia ilegal que maneja el kirchnerismo contempla varios mecanismos. Uno de los más frecuentes incluye la elección del juez, el político o periodista que contradice los intereses de la vicepresidenta, la publicación en medios kirchneristas de información desfavorable a ese objetivo designado y la denuncia judicial posterior que toma como base esas mismas publicaciones en medios del aparato de propaganda oficialista y otros rincones de los sótanos de la democracia.

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