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Las tarariras ya pican en Entre Ríos

En el kilómetro 14 del acceso a Villa Paranacito existe un arroyo conectado con el Arroyo Sagastume y este a su vez con el Gutierrez, hasta donde llegan las especies que habitan en el río Uruguay, cauce distante que remontan en busca de aguas con poca presencia de seres humanos.

Hasta ahí fui para ver que podía pasar con la siempre deseada sensación del pique y más con la expectativa de encontrarme con tarariras. Al llegar me di cuenta de que no iba a ser una tarea fácil dar con taruchas, ya que el día anterior hubo una tormenta con vientos fuertes del sector Sudoeste, lo que había provocado un descenso brusco de la temperatura, amén de que el nivel del agua estaba muy alto.

Comencé las acciones en baitcasting tratando de ser muy optimista, paseando señuelos de media agua en gran parte del arroyo sin ningún toque, solo pude ver un par de corridas que dejaron la huella de barro en el agua al asustarse con mi presencia.

Pasé entonces a la modalidad con carnada y boyas plop, que con la acción de pequeños golpes de caña va produciendo un ruido en superficie que las suele alterar y de esa manera atacan la carnada. Lo intenté lanzando paralelo al arroyo, en sectores de poca profundidad, y el resultado fue 0. Preocupante.

Hasta que se me ocurrió el último recurso volviendo a las bases: con un pequeño mojarrero al que le enganché lombriz, pude obtener una preciada carnada: hermosos mojarrones.

Armé un aparejo de fondo con un plomo pasante redondo de 10 gramos, un leader de acero y un anzuelo 6/0 de pata larga, encarnando con los mojarrones recién obtenidos.

Supuse que las tarariras estaban muy aletargadas y quietas en el fondo, negando su habitual actitud de cazadoras, por lo que probé con el cebo quieto, a la espera. Y la primera aflojada me dio la razón, observé como el multifilamento se venía lentamente hacia la orilla como si el cazador hubiera tomado la carnada y quisiera completar la derrota de su presa en poca profundidad. Tuve que recoger varios metros para acertar la clavada y sentir la respuesta del otro lado.

Una linda tararira, la primera de la temporada 22/23 por estas latitudes, ofreció una lucha muy digna antes de ser capturada, que apenas quitado el anzuelo fue liberada.

Con esta técnica de pesca pude obtener un total de tres lindos ejemplares, esperando volver cuando aumente la temperatura para poder intentar la pesca con señuelos.

Como dice el eslogan “Villa Paranacito es río”, y a sólo 170 kilómetros de Capital Federal ofrece naturaleza, paz y buena pesca.

SERVICIOS. Cabañas Puerto Alto Delta, tel: 11-65577148. Instagram: @puertoaltodelta.

Por: Gabriel López Rivera

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