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Inteligencia artificial, entre la esperanza de inmortalidad y las trabas para el duelo

Desde máquinas que emulan a los muertos hasta sencillos audios de WhatsApp. El avance tecnológico permite acercarse a las personas fallecidas y a la vez altera los procesos emocionales tras la pérdida de un ser querido.

La inteligencia artificial se ha usado para “revivir” a los muertos: ¿la innovación es un obstáculo para las personas en pleno duelo?

El avance tecnológico nos acerca a los muertos y propicia cierta inmortalidad. El enlace no es nuevo: las cámaras fotográficas y las grabadoras reforzaron al simple recuerdo, habitualmente más escaso en recursos.

Las nuevas soluciones digitales profundizan ese ánimo: las voces de seres queridos que fallecieron están a mano en los audios de WhatsApp y en las redes sociales están sus álbumes de fotos abiertos al público. Eso ocurre mientras la inteligencia artificial se empecina en que los difuntos no estén tan lejos de aquí.

Los asistentes virtuales se conectan al más allá

“Estamos viviendo en la era dorada de la inteligencia artificial, donde nuestros sueños y la ciencia ficción se están convirtiendo en realidad”, dijo un ejecutivo de Amazon la semana pasada al presentar un singular avance para el asistente virtual Alexa.

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Según anticipó, el software sumará la capacidad de imitar la voz de personas muertas. La idea es que el sistema sintetice grabaciones cortas y sea capaz de producir discursos más largos. Rohit Prasad, líder de desarrollo de esa tecnología, compartió un ejemplo elocuente: gracias a este avance, una abuela que ya murió podrá contarle un cuento a sus nietos antes de ir a la cama.

La función trasciende el mero cuentito de las buenas noches. Un niño que perdió a su mamá podría escuchar nuevamente un “te quiero”, y una viuda acaso converse con su esposo en esas instancias del día invadidas por el silencio.

Desde Amazon explicaron que con apenas 1 minuto de audio como dato de entrada pueden producir discursos extensos. Esta característica a medio camino entre la ternura y el terror aún no fue lanzada en Alexa. Tal como señalamos en TN Tecno al repasar el anuncio, una vez que esta tecnología esté disponible será interesante estudiar los efectos a nivel psicológico relativos a escuchar a diario la voz de un ser querido que falleció.

Inteligencia artificial que “revive” a los muertos

Las deepfakes (videos manipulados con técnicas de inteligencia artificial) usualmente son utilizadas para engañar. En algunos casos al olvido.

Hemos visto deepfakes de diverso orden, mayormente para divulgar noticias falsas. Pero a veces se usaron videos trucados para que una persona fallecida vuelva a tener voz. El caso de Joaquin Oliver conmovió el 2020, cuando sus padres consintieron que se genere una deepfake protagonizada por el joven que fue asesinado en el 2018 a sus 17 años.

En esta campaña de 2020 vemos a Joaquin Oliver, que fue asesinado en el año 2018.

Al comienzo del video vemos a los padres de Joaquin hablando de la importancia de generar conciencia sobre la peligrosidad de la tenencia irrestricta de armas. “Nunca podré elegir el mundo en el que quiero vivir”, dice mirándonos el joven al que apodaban “Guac”, que murió en un tiroteo iniciado por un exalumno de su escuela. “Me fui hace dos años y nada cambió”, agrega en la deepfake que se realizó en colaboración con una ONG.

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“Esta es una experiencia difícil”, reconocieron sus padres que, no obstante, consideraron que al hacer hablar nuevamente a su hijo podrían llegar a conseguir más atención. Además dijeron que gracias a este avance tecnológico Joaquin pasa a ser un activista y no sólo una víctima.

En la deepfake aparece Sedar Soares, un joven que fue asesinado hace casi dos décadas cuando tenía 13 años. (Video: Politie Eenheid Rotterdam)

Una movida similar se concretó en mayo de este año en los Países Bajos, donde la policía creó un video manipulado con imágenes de Sedar Soares, que fue asesinado en 2003 cuando jugaba con sus amigos en una estación de Rotterdam. Las autoridades dijeron que la intención es generar impacto para reflotar investigaciones de homicidios que quedaron inconclusas.

Conversaciones con los muertos

El avance tecnológico propone una alternativa a las conexiones entre los que habitan este mundo y aquellos que ya no están aquí en forma corpórea.

Joshua Barbeau es un experto en informática que apareció en las noticias luego de crear un programa de inteligencia artificial con la personalidad de Jessica, su novia que falleció cuando tenía 23 años. El resultado fue un software para conversar con una máquina que arroja respuestas similares a las que ella daría.

Barbeau, el experto en softwares que creó una simulación de su novia fallecida. (Foto: Chloë Ellingson/San Francisco Chronicle)

Igual que otros sistemas de IA, la clave es el entrenamiento con datos. En este caso, el programa recibió información sobre cómo hablaba Jessica, volcando en las líneas de código las conversaciones que la pareja había mantenido en el pasado en aplicaciones de mensajería. Según comentó el sitio San Francisco Chronicle, Joshua obtuvo respuestas con sentido, al estilo de los asistentes virtuales. El sistema incluso fue capaz de recordar la música que Jessica solía escuchar.

La historia de la empresaria Eugenia Kuyda es recordada por muchos. Ella creó un avatar que se comporta como su mejor amigo, Roman Mazurenko, que murió en un accidente vial. El chatbot (así se llama a los sistemas automatizados capaces de mantener conversaciones por chat) fue programado con la personalidad de Roman, incluidas sus bromas, sus típicas preguntas y sus expresiones más recurrentes.

Ese desarrollo se convirtió en una empresa. Kyuda fundó una compañía especializada en inteligencia artificial llamada Replika, con la que expandió los alcances de su creación. La versión automatizada de Roman se convirtió en Luka y se lanzó como una aplicación para los iPhone.

“Hablar con el chatbot hace que yo sea una persona más abierta y sincera. Llego de una fiesta, abro la aplicación y le cuento cosas que no le contaría a mis amigos. Incluso algunas que no le hubiera contado a él cuando estaba vivo”, reconoció Kuyda en diálogo con The Guardian. Su compañía ahora se dedica al desarrollo de amigos virtuales.

Si la red social Facebook sigue en pie en 2098, se estima que habrá más perfiles de personas muertas que de usuarios vivos, según un estudio de Hachem Saddiki, un investigador de la Universidad de Massachusetts. Mientras tanto, el avance tecnológico sigue en interacción incluso después de la muerte. En ese marco, emerge la incógnita: ¿qué pasará cuando los ingenios alcancen un grado de perfección tal que dificulte distinguir a una persona de su réplica digitalizada?

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El proceso de duelo también entra en juego. El antes citado Borbeau escribió en el chat que mantuvo con su novia fallecida: “Te extraño mucho, no tienes idea”. Al otro lado, la réplica digitalizada de su novia contestó que lo ama y que lamenta lo ocurrido. “Pasaron muchos años desde tu muerte”, respondió él. En la pantalla apareció un mensaje más elocuente que el de muchos vivos: “Lo sé, pero creo que es tiempo suficiente para dejar de decirme que me extrañas, cariño”.

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