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¿Dónde tiene la cabeza puesta Sebastián Villa?

En la previa a la final de la Copa de la Liga Profesional de Fútbol entre Boca y Tigre, en Córdoba, hay una realidad que es ineludible. Poco tiene que ver con el fútbol, pero atraviesa el partido de punta a punta: ¿dónde tiene la cabeza puesta Sebastián Villa?

El delantero colombiano es el futbolista más desequilibrante de Boca. Suspendido en la Copa Libertadores, el equipo de Sebastián Battaglia lo extrañó en las primeras cinco fechas del Grupo E y espera tenerlo listo para el duelo del jueves ante Deportivo Cali, cuando solo ganar sirve para pasar de ronda.

En Córdoba, Villa está con la delegación y el entrenador lo considera como un jugador titular. Poco más para decir del cafetero en lo deportivo. Galopará como un rayo sobre el Kempes, alternará buenas con malas decisiones y tal vez vuelva a ser decisivo. En la Copa de la Liga anotó dos goles ante Aldosivi, uno a River en el Monumental, otro frente a Lanús y uno en cuartos de final contra Defensa y Justicia. Es el segundo goleador del equipo detrás de Darío Benedetto, que suma 7.

Mientras tanto, en la Justicia avanzan dos causas en su contra. La primera la encabeza Daniela Cortés, su ex pareja, es por violencia de género y espera que se fije la fecha para el inicio del juicio oral. La segunda se radicó apenas 24 horas antes que Boca y Villa salieran a jugar la semifinal ante Racing. La realizó una joven que lo acusa de abuso sexual.

Sebastián Villa llega a Córdoba para jugar la final de la Copa de la Liga Profesional entre Boca y Tigre.

Se insiste: las causas avanzan y eso en el sistema judicial es un indicio. Villa ya fue notificado de la imputación por la fiscal González de la UFI N° 3 de Esteban Echeverría.

Este jueves el futbolista que nació en Bello, Antuioquía, y se formó en el Club Deportivo Palmazul para luego pasar a Deportes Tolima cumplió 26 años. Realizó un posteo en su cuenta de Instagram abrazado a su madre y escribió: “Siempre la familia y los amigos, en las buenas y no tan buenas, aunque a veces sea complicado, el lobo siempre será malo si quien cuenta la historia es caperucita, no?”. Fue la única manifestación pública que realizó Villa desde que se conoce la nueva denuncia en su contra.

Antes, en televisión, el vicepresidente de Boca, Juan Román Riquelme había dicho que tenía que “sacarse el sombrero” con el trabajo que había realizado Villa. Y que lo que pasaba afuera de la cancha era “otro tema” del que prefería no opinar y lo pateaba debajo de la alfombra del ámbito privado del futbolista.

Boca emitió dos comunicados en los que manifiesta su “colaboración con la Justicia”, el segundo firmado por Adriana Bravo, vicepresidenta tercera de Boca, la única mujer en el cargo en 117 años de historia. Además, el jueves le dedicó un posteo al delantero en sus redes sociales para enviarle saludos por el cumpleaños.

Nuevo comunicado de Boca por el caso Villa.

Y entre tantos interrogantes, hay un hecho concreto: todas las personas en Argentina tienen derecho al principio de inocencia. Es decir que Villa es inocente hasta que se demuestre lo contrario. Entonces, entre lo que pasa en la cancha, en Boca como institución y en la Justicia, hasta lo que se escribe en las redes sociales y dice -por ejemplo- Malena Galmarini (“No le tengo miedo por el partido, le tengo miedo como mujer”, declaró la presidenta de AySA) hay un montón de vacíos de información que se llenan con preguntas desde los medios y con mucha bronca desde los usuarios de las redes que le exigen a Boca “apartar” al jugador del plantel.

En medio de tanta confusión, aparecen algunas reflexiones que pueden aclarar el panorama. En su cuenta de Twitter la periodista Ángela Lerena opina: “El derecho a trabajar de un acusado es una cuestión. Hacer una reivindicación de Villa, como Riquelme en TV, como este saludo institucional (NdeR: en referencia al saludo de cumpleaños de Boca a Villa), es otra. La denunciante se presentó en la Justicia con pruebas; la causa avanza y es gravísima. La violencia de género mata. ¿No importa?”.

Por su parte, la escritora y periodista Luciana Peker advierte: “Los jugadores (y cualquiera) imputados por delitos graves no tienen que jugar porque, además, es un reflejo social de impunidad. Los acusados por situaciones menores pueden revertir la situación si en vez de apología de la violencia se apuesta a la transformación”.

El periodista Roberto Parrotino aporta un dato: “La Copa de la Liga comenzó con el escrache a Diego García (NdeR: el futbolista paraguayo con una causa por abuso sexual) en su llegada a Patronato y terminará con otra denuncia a Sebastián Villa, que jugará la final con Boca. Al menos 28 jugadores del fútbol argentino de Primera fueron denunciados por abuso y violencia de género desde 2015”.

Sebastián Villa en un entrenamiento de Boca Juniors. Foto Instagram @sebastian14villa.

Sin embargo, en un texto que publica la revista Anfibia, la abogada Sabrina Cartabia Groba observa que “la complejidad del problema es tal que las herramientas de castigo son inútiles”. Y amplía: “Con procesos penales en marcha se abre una ventana de oportunidad para pensar qué otro abordaje puede realizar un club de fútbol”.

“Una institución deportiva que tiene llegada a una inmensa cantidad de varones y recursos suficientes es terreno fértil para desarrollar otra manera de hacerse cargo que no sea únicamente el castigo”, agrega. Y propone: “Que (la institución) reconozca que la división público-privado es una ficción y que se encargue de facilitar y conducir una reflexión individual y grupal para prevenir nuevos hechos, con el impacto colectivo que puede tener este proceso de realizarse en uno de los clubes de fútbol más importantes del mundo”.

¿Dónde tendrá puesta la cabeza Sebastián Villa? ¿Qué atravesará en este momento su cuerpo de atleta?

En Córdoba, el micro de Boca evade a la gente que aguarda en la puerta del Holiday Inn y apenas se disparan algunos flashes. No hay momento para los autógrafos ni fotos. En el video institucional se ve a Villa con barbijo caminando por la manga desde el avión hasta el suelo cordobés. Le apunta a la cámara con el dedo índice.

Como en la película “Encanto”, en la conferencia de prensa previa a “La Revancha” -como la organización denominó a la final de la Copa de la Liga-, “no se habla de Villa”. ¿Qué objeto tiene? Los jugadores van tirar la respuesta “al córner”. Entre quienes se dedican a comunicar, el tema no se aborda ni entre las medialunas y el café como “atención” que la organización pone a disposición de la prensa. “No se habla de Villa, no, no, no…”

Córdoba. Enviado especial.

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