ola-de-calor-extremo:-cuando-fue-y-como-se-vivio-el-dia-mas-caluroso-de-la-historia-en-la-ciudad-de-buenos-airesSociedad 

Ola de calor extremo: cuándo fue y cómo se vivió el día más caluroso de la historia en la Ciudad de Buenos Aires

Argentina es un horno. La temperatura sigue subiendo en este enero infernal y para hoy, por ejemplo, se espera que las máximas superen los 40 grados. Sin embargo, ninguno de los picos de esta semana logró aún superar la marca récord de 1957, que sigue siendo la más alta de la historia de la Capital Federal en una tarde que “derritió” la Ciudad y dejó once muertos.

La fecha es el 29 de enero de 1957, cuando se vivieron en la calle unos sofocantes 43,3 grados centígrados. Fue la coronación de una jornada “de carices dramáticos”, según la crónica del día que hizo Clarín. “La cifra constituye record absoluto en 101 años, pues desde 1856, fecha en que se creó el registro respectivo, no se habían anotado temperaturas similares”, comienza el relato, con un dato que ahora se actualiza: sigue siendo la más alta en más de un siglo y medio.

Una sombra para soportar el calor imposible, cuando llegó a 43,3°. Foto Captura Sucesos Argentinos

De acuerdo al parte policial, la intensa temperatura dejó un saldo de once muertos a causa de las “insolaciones” solamente en la “Capital Federal”, y unas veinte personas que debieron ser hospitalizadas. Sin campañas de prevención para evitar los golpes de calor, con menos posibilidades de refugiarse en shoppings o cafés, la ciudad se volvía una trampa.

Ese día arrancó con un calor “de bochorno” que por la madrugada ya arañaba los 30 grados, según el relato periodístico. A las 9, pleno comienzo de hora laboral, la ciudad sufría una marca de 33,6 grados. Una temperatura altísima, a la que todavía le quedaban casi diez grados por trepar. Contribuyó la baja presión y el alto índice de humedad ambiente, junto a “un viento del sector noroeste”.

Cerca de las 15 el termómetro registró 41,7 grados, un valor por encima del pico que se vivió el martes pasado en la ahora Ciudad Autónoma de Buenos Aires, cuando se tocaron los 41 grados. Y a las 16 llegó la marca de 43,3 grados, un récord que (es el ruego de todos los porteños en estas horas) se mantenga inquebrantable por mucho tiempo. 

Las plazas fueron refugio para los agobiados porteños. Foto Captura Sucesos Argentinos

Si bien la cifra no volvió a repetirse, sí hay algunos puntos que vuelven una y otra vez. Porque al costado de la crónica que narra ese día imposible, un aviso de la Compañía Argentina de Electricidad SA, precursora de las actuales Edenor y Edesur, alertaba por la interrupción “periódica y rotativa” del servicio a su cargo, generado por razones de “público conocimiento”.

“Buenos Aires se asa estoicamente y anota una cifra sin parangón en 100 años”, narra la voz en off de Sucesos Argentinos, el primer noticiero cinematográfico que tuvo el país y que armó la historia de aquella fecha donde la ciudad se incendió. Incluso el equipo del noticiero debió recurrir a paladas de camiones de hielo en escamas para tratar de bajar la temperatura de las máquinas. El sol no perdonó a nadie.

La cámara recorre una Buenos Aires totalmente distinta pero que se ve parecida: otros autos y banquinas, pero la gente tirada en las plazas a la búsqueda de una sombra, los chicos jugando en las fuentes de agua, las caras de cansancio. “Abrumada la gente trata de refrescarse con éxito muy relativo”,  describen. 

El aire acondicionado, aliado moderno para estos días intolerables, todavía era lejano en la Buenos Aires que se asó ese enero de 1957. Si bien John William Carrier había inventado el equipo ‘casi por error’ a comienzos de siglo, no era todavía masivo su consumo ni accesible su precio. El emblemático Edificio Kavanagh tenía uno desde 1933, pero era más una excentricidad que la norma. 

Como suele ocurrir, las temperaturas en el conurbano registraron en ese entonces un par de grados más. En Ezeiza, por ejemplo, llegó a los 45 grados, con el agravante de los de apagones del servicio eléctrico. “Da una idea de la jornada vivida por esos hogares del Gran Buenos Aires, con la lógica detención de los motores utilizados para extraer agua para uso personal”, comenta el periodista. 

La crónica de la jornada más calurosa de la historia. Foto Clarín

Aún con cortes, el consumo de agua de ese día fue “extraordinario, alcanzando 1.771.912 metros cúbicos del líquido elemento” según un parte de Obras Sanitarias de la Nación. También hubo récords en venta de ventiladores y de bebidas. En Santa Fe (que marcó apenas 41,2°), se vendieron 275.000 litros de cerveza.

Un pequeño chaparrón cerca de las 17 ayudó a bajar la temperatura sensiblemente y cerca de las 20 el termómetro salió de la zona de los 30 grados, para alivio de los ya cocinados porteños. Un par de horas más tarde, casi un milímetro de lluvias terminarían de traer calma. 65 años después, el ruego de los porteños vuelve a ser el mismo. 

AFG

TEMAS QUE APARECEN EN ESTA NOTA

Articulos relacionados