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La inflación global se acelera y crece la preocupación

La inflación estadounidense se ubica en el nivel más alto en una década. En septiembre el índice de precios minoristas, que mide la evolución del ritmo al que suben los costos de los bienes y servicios, arrojó un aumento de 5,4% respecto de un año atrás.

Existe un debate en EE.UU. acerca de si ese nivel se mantendrá unos meses más, hasta que la vida y la economía se normalicen a la salida de la pandemia, o si subirá.

“¿Vamos a los 70?”, se preguntó unos meses atrás Markus Brunnermeier, profesor de Princeton, en una conversación reciente con el economista Alberto Cavallo (Harvard) sobre la inflación en la era Covid. “La clave es si se trata de un fenómeno transitorio o permanente” recordando que en los 70, Estados Unidos experimentó una era de inflación de dos dígitos a partir del shock petrolero. Aquel fenómeno demostró ser permanente. ¿El Covid habrá sido el equivalente a aquel shock?

“Hay problemas de oferta a nivel mundial que en principio son “transitorios”. Pero es difícil saber cuánto van a durar porque nunca hemos experimentado algo parecido”. (Alberto Cavallo, profesor en Harvard).

Cavallo relevó precios online (fue el creador de inflación verdadera que en Argentina era seguido cuando el Indec manipuló el IPC) y si bien cree que habrá precios que se desacelerarán, piensa que “igual seguirá alta mientras dure la pandemia”.

Desde EE.UU., a Europa, Asia y Sudamérica​

El fenómeno de la inflación en alza no está acotado a Estados Unidos. En los países del G-20 (4/5 del PBI global) la tasa se aceleró a la más alta en una década.

Las advertencias se hacen escuchar en la región también. “Si una inflación creciente amenaza con desanclar las expectativas de inflación, los bancos centrales deberían hacer un manejo más férreo de la política monetaria como señal de que están comprometidos”, dijo el FMI esta semana en su informe sobre las perspectivas para Sudamérica.

Brasil, Chile y Paraguay aumentaron sus tasas de interés. En el primero, la inflación pasó de 2% anualizado a más de 10% en un año y medio. Y con un mercado de trabajo que no está recalentado. El desempleo está en alrededor de 14%.

“Nos preguntan bastante a los economistas por la inflación, por qué ‘se siente en el día a día’”, cuenta el economista argentino David Kohn, que vive en Santiago, donde es profesor en la Universidad Católica. “En los últimos 20 años la inflación promedio anual fue 3,1%. Esto es un cambio”.

“Puede ser que se asome un proceso inflacionario a nivel mundial, unos puntos más altos incluso, pero todavía creo que si así sucediese se controlaría. Esto no son los 70” (Iván Werning, profesor en MIT)

En Chile la inflación estaba en 3% anual y se encamina al 6%. En Paraguay y Perú pasó de 1% a más de 5%. Y en Argentina los pronósticos hablan de una tasa de casi 60% para 2022.

Los bancos centrales de los países emergentes fueron más agresivos que los dos más grandes del mundo: la Fed y el Banco Central Europeo. Polonia, Nueva Zelanda y Rumania subieron tasas. También Singapur. Más de una docena de bancos centrales en el mundo (entre 38) elevaron sus intereses de acuerdo al BIS.

Cuellos de botella y el temor de subir las tasas

Hay quienes ven un paralelo entre la batalla contra la inflación actual y los 70, cuando la inflación en EE.UU. llegó a los dos dígitos. Un artículo reciente en The Wall Street Journal advirtió que en muchos países, incluso en aquellos con inflaciones bajas, el riesgo de que la espiral precios-salarios presione sobre los costos y escale. ¿Motivo? No hay suficientes trabajadores para llevar adelante determinadas tareas y presiona sobre los costos laborales. Estudios internacionales hallaron que Europa del Este podría ser una de las regiones más perjudicadas.

“El aumento de la inflación en Estados Unidos en los años 70 no fue porque los políticos presionaron a la Reserva Federal para que emita más”, explica Brunnermeier. “Sino porque la política de la Fed estaba errada, básicamente, Arthur Burns [N.E.: chairman en ese entonces] creía que si se lograba estabilizar los precios a través de controles evitaría presiones futuras vía pedidos de aumentos salariales y efectos de segunda ronda”.

La teoría de Burns falló. Hoy se sabe que los bancos centrales tienen otras herramientas como la política monetaria y también está la fiscal. Además se sabe que la efectividad de las herramientas depende de los plazos y los desequilibrios.

El riesgo de subir las tasas versus el peligro a llegar demasiado tarde

Sin embargo subir la tasa no es suficiente para bajar inflaciones altas en economías moderadas-altas como Argentina, e incluso en países como EE.UU o Europa , cuyas poblaciones endeudadas podrían verse perjudicadas. “El Banco de Inglaterra no debería subir las tasas hasta 2022”, tituló un artículo este viernes The Economist. El semanario está del lado de los que creen que la inflación en ese país es transitoria.

Pero mientras los economistas se preguntan si el fenómeno es pasajero o permanente, los políticos reciben presiones. El ingreso real promedio por hora en EE.UU. desde que Biden inició su período cayó 1,9%. Sin duda esto tendrá consecuencias políticas.

“Vamos a un mundo con más inflación por la emisión global que hubo con el Covid, estamos frente a un cambio de paradigma” (Mario Blejer, ex Banco Central de la Argentina y de Inglaterra).

La Fed y el BCE consideran que los riesgos de la espiral precios-salarios no son tan significativos si se tiene en cuenta que las expectativas no muestran al público esperando más inflación. Aunque un reciente paper del economista de la misma Fed, Jeremy Rudd, señaló que no hay evidencia de que las expectativas expliquen el aumento de la tasa de inflación. Advierte que el comportamiento de las personas no se guía tanto por las expectativas sino por los aumentos y el impacta en los bolsillos. También el ex secretario del Tesoro, Larry Summers, advierte de que la estrategia procastinadora de la Fed es riesgosa.

Los cuellos de botella en la producción (faltantes de materiales y de mano de obra, básicamente), más el encarecimiento de commodities, explican el repunte inflacionario. Pero Cavallo apunta otro: el Covid aceleró la oferta de precios online y para las empresas es más sencillo trasladar los aumentos vía web. Así, la inflación se acelera en un lapso más breve. Es lo que Cavallo llamó en un paper ‘efecto Amazon’ de la inflación.

Para el economista Ivan Werning, profesor de MIT, en Boston, “puede ser que se asome un proceso inflacionario unos puntos más altos, pero todavía creo que si así sucediese se controlaría. Esto no son los 70”.

¿Cambio de paradigma en el mundo? ¿Y si la inflación ya es más alta?

El ex presidente del Banco Central y funcionario del Banco de Inglaterra Mario Blejer no está tan seguro. “No me queda claro que la tasa de inflación regrese a los niveles previos al Covid, que la demanda de dinero vaya a recuperarse después de semejante expansión monetaria”, dice en referencia a los megapaquetes de ayuda de EE.UU. y Europa básicamente durante la pandemia.

“Nos preguntan bastante a los economistas aquí por la inflación, por qué ‘se siente en el día a día’. En los últimos 20 años la inflación promedio anual fue 3,1% y ahora podría pasar a 6% anual”. (David Kohn, profesor en la Universidad Católica de Chile).

Blejer cree, además, que la inflación ya es más alta que la que se mide. “Los inmuebles, el bitcoin, los commodities… todo eso es inflación de activos”. Para este economista no está claro que la emisión será absorbida con un aumento de la demanda de dinero y la producción. Cita el ejemplo de un objeto animado lanzado desde un piso 50 y que un economista ve pasar por el piso 30. “Si estuviera en el piso 20 se vería igual y en el piso 10 también. Pero tarde o temprano ese objeto llegará al suelo”.

¿Cómo impactará esto en el país?

“Un mundo de tasas de interés más altas significa para el país costos de servicios de la deuda más elevados”, dice Blejer.

Más consecuencias. El consultor Marcelo Elizondo cuenta que “el valor promedio de los últimos doce meses de los fletes marítimos para un contenedor de 40 pies pasó de US$1.913 a US$10.300, un incremento de 500%”.

El aumento de las importaciones de combustibles de Argentina el mes pasado se explicaron por una suba del 82% de los precios importados.

“En los últimos doce meses el precio promedio de mover un contenedor de 40 pies aumentó 500% en dólares” (Marcelo Elizondo, consultor).

Cuando meses atrás los precios de los autos usados subieron por encima del 50% anual, muchos analistas dijeron que la inflación cedería cuando esos costos bajaran. Pero en septiembre disminuyeron 0,7% y el resto de los productos aumentaron. La carne se incrementó 17,6% en los últimos doce meses y el pescado 10,7%. En Alemania la inflación mayorista en septiembre fue 2,3% mensual y 14,2% anual. “Tal vez estemos ante un cambio de paradigma”, dice Blejer.

El viernes, por primera vez en meses, Powell pareció algo más nervioso. “Las restricciones de oferta se han agudizado. Miramos de cerca la espiralización de precios y salarios”.

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