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¿Dólar o inflación?, la duda de los que buscan cubrirse hasta fin de año

La incertidumbre sobre el futuro económico argentino de corto plazo sigue sumando argumentos.

La aplicación forzada de un congelamiento de precios por 90 días para 1432 productos lanzada por un Secretario de Comercio que asumió hace diez días y recogió apoyos condicionados en el oficialismo, y críticas fuertes de los empresarios, agregó más dudas que certezas.

Por lo pronto, los estudios privados que siguen de cerca la marcha de los precios pronostican que la inflación de este mes rondaría 3,3%, bastante cerca del 3,5% de aumento del costo de vida de septiembre que prendió la luz roja del tablero oficial y dio por tierra con la apuesta del ministro Martín Guzmán de inflación a la baja en el segundo semestre del año.

La inflación en la Argentina está “desanclada” dijo el Fondo Monetario Internacional y en lo doméstico se tradujo en que la estrategia oficial de retrasar al dólar oficial frente a la inflación, que siguió a la original de comienzos de 2021 de mantener al tipo de cambio indexado, dejó de ser efectiva para frenar el avance de los precios.

Una brecha cambiaria superior al 80% puso en la nebulosa el cálculo del valor de reposición de los productos con componente importado que hoy venden las empresas.

El cruce entre el retraso del dólar oficial y el bajo nivel de reservas del Banco Central fue cimentado la idea de que la política cambiaria actual no podrá sostenerse en 2022

Es a partir de ese supuesto que ahorristas e inversores buscan cobertura, algunos en un dólar liso y llano como lo evidencia la presión compradora en los últimos días en el mercado del “contado con liquidación” y “senebi” y otros por la compra de bonos dolar-linked que los expertos sugieren para aquellos compradores que apuesten a que finalmente el gobierno terminará devaluando con un salto cambiario.

El ministro Martín Guzmán (si bien es obvio que no puede decir otra cosa) asegura que no habrá tal salto cambiario y que la actualización sería gradual.

En ese caso la pregunta es ¿que pasará con la inflación si el tipo de cambio en vez de ralentizarse se acelera?

Los que apuestan a esa salida estarían optando por los bonos atados al CER (costo de vida) en vez de los dollar-linked con el supuesto de que se cumpla el pronóstico de algunos economistas -por caso de Emmanuel Alvarez Agis- que prevén que el mejor resultado para 2022 es que la inflación repita el nivel de este año que, en términos anuales, va por 52,5%.

El congelamiento, por otra parte, busca actuar como tapa de una olla a presión generada al calor de la emisión de pesos que concreta el plan “platita” en el bolsillo con fines electorales.

Se inyectan pesos por un lado en el intento de expandir el consumo (la experiencia reciente indica que un exceso de emisión se cobra la factura con un salto inflacionario con el correr de los meses) y, por otro, se busca imponer un congelamiento en momentos en que a la gente los pesos le queman en la mano.

Si con el dólar retrasado y las tarifas y las naftas congeladas (a pesar de la suba mundial del petróleo) la inflación de estas semanas es la que es, despreocuparse de la emisión de pesos y alardear con el plan “platita” para todos (el ministro de Trabajo dice que se pueden volver a abrir las paritarias si los aumentos del orden del 45-50% resultasen insuficientes) habrá que esperar la construcción de nuevos diques de contención para despues de noviembre.

¿Será el tan meneado acuerdo con el FMI?

En el marco de incertidumbre económica actual hasta el posible acuerdo con el Fondo podría resultar insuficiente si no consigue dar vueltas las expectativas a favor de que la Argentina tiene posibilidades de un futuro mejor, lo que implicaría revertir el pesimismo que reflejan las encuestas sobre el ánimo de la población en estos meses.

Mientras el Banco Central actúa fuerte en el dólar futuro vendiendo cobertura (este mes las operaciones superarían el equivalente a US$ 2.300 millones), la tonelada de soja ya no está en US$ 520 como a principios de año sino a US$ 449, el petróleo Brent ronda US$ 84 y el dólar en Brasil trepa mejorando su competitividad en la región. Ya no soplan tanto los vientos de cola desde el exterior para la economía argentina.

En el mundo económico se destaca la preocupación por la mayor inflación en Estados Unidos. Cada vez más expertos opinan que la era inédita de la”tasa de interés cero” va llegando a su fin. La dirigencia argentina, tan concentrada en la elección, podría ir tomando nota y dejando de postergar algunas vías de solución para los problemas de fondo que enfrenta el país.

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