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José “Pepe” Mujica: “A veces la gente vota en contra de algo sin tener claro a favor de qué está eligiendo”

Dice que se ganó el respeto de casi todos, “aunque muchos no me dan bola”. Aun así, envía un taxativo mensaje a quienes sí lo escuchan en Argentina. En su estilo, sugiere: “Tomen mate con quienes no están de acuerdo; traten de entender cómo piensan”. Rescata el carácter “un poco socialdemócrata” de todos sus compatriotas, reconoce que es el más peronista de todos los frenteamplistas y se muestra contento ante un posible retorno de Lula en Brasil: “Es más inteligente y dócil que Bolsonaro”, afirma.

Usted dijo que “el único mérito que podemos tener es que a lo largo del tiempo hemos mantenido algunas cuestiones que tienen continuidad y no somos revolucionarios, en el sentido de que podemos cambiar todo. Hacemos cambios paulatinos pero no tiramos abajo lo que hizo el otro. Eso da cierta estabilidad”. En la Argentina, interpretamos que para eso Uruguay tuvo que haber descubierto en algún momento que la confrontación no era lo correcto. ¿Fue así? 

Es demasiado racional. Como si una sociedad fuera la cabeza de un individuo. Una sociedad es una acumulación de experiencias, de idas y venidas, y la resultante es un término medio. No somos tan perfectos como podemos parecer, pero tenemos un grado importante de estabilidad, por lo menos si se compara con la historia reciente de América Latina. Ni más ni menos. Tenemos nuestras contradicciones, naturalmente. Las sociedades modernas tienen cada vez más dificultades porque son muy diversas en cuanto a los intereses en su seno. Una tendencia que tiende a incrementarse.

Uruguay es modelo para los argentinos. Para el Frente de Todos, el panperonismo, Uruguay lo es respecto a los éxitos del Frente Amplio, mientras que para Juntos por el Cambio ese modelo es Luis Lacalle Pou. Me pregunto si tal elección no habla más de la falta de modelo y de autoestima argentina. ¿Cómo ve usted este proceso de Argentina a lo largo de los años? 

La realidad, la imagen que te transmite la realidad, está muy teñida de la perspectiva propia. Cada cual mira desde una perspectiva y tiende a acentuar una realidad. Es probable que la realidad efectiva sea un juego de eso. No me extraña que haya una dicotomía en la visión. Al parecer, el destino de la Argentina en todo es dicotómico. 

¿Qué le produce a usted la cantidad de argentinos que elogian a Uruguay y hasta se van a vivir, no ya a Punta del Este, sino a Montevideo?

Pasó muchas veces en nuestra historia, para bien y para mal. Hay que conocer la historia. El viejo pleito de unitarios y federales hizo de esta tierra un lugar de refugio. Hubo gente que vino para este lado. A la salida de la Segunda Guerra Mundial, el gobierno y la Cancillería uruguaya de Eduardo Rodríguez Larreta pidió la intervención y se armó un escándalo en América Latina en tiempos de Juan Perón. Aducía que cuando un país está desordenado, los otros tienen que ayudarlo. Semejante posición solo tuvo apoyo de Guatemala y Estados Unidos. El resto de América Latina casi nos prende fuego. Las luchas durante el tiempo de Perón significaron un refugio de gente que venía para acá. A posteriori fue al revés. Estuvimos emparentados en los momentos de incertidumbre. No fueron pocos los uruguayos que emigraron a la Argentina también. Es el único lugar del mundo donde los uruguayos pasan desapercibidos. No, somos pueblos hermanos: nacimos en la misma placenta. Los orientales somos un pedazo fracturado de la argentinidad, por geografía y por historia, porque nuestro territorio fue siempre ambicionado por Portugal y después por Brasil. Colonia del Sacramento fue fundada por portugueses. Ese viejo pleito se mantendría con la lucha de puertos. Cosa paradojal, la Marina española tenía su sede del Atlántico sur en el Puerto de Montevideo. La lucha del puerto entre Montevideo y Buenos Aires se remonta a la época de la colonia. Cuando viene la independencia, quien dominaba el puerto era el único que podía cobrar impuestos. Los Estados nacientes vivían prácticamente de la imposición a las importaciones. Cobrar impuestos permitía crear un ejército. El federalismo fue fundado acá por don José Artigas. Necesitábamos una figura nacional. Lo transformamos en el jefe de la patria, aunque él nunca pensó en eso. Lo que deseaba era una organización federal. ¿Se da cuenta? La historia nos tiene entretejidos.

Escuchá la entrevista completa en Radio Perfil FM 101.9.

por Jorge Fontevecchia

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