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Se vacunaron afuera, reclaman certificado oficial y el Gobierno dice que no se los puede dar

Personas en situaciones muy disímiles se vienen quejando de un tema que los une: dicen sentirse discriminados porque, si bien se vacunaron contra el Covid, no cuentan con el certificado de vacunación que expide el Estado argentino a través de la plataforma Mi Argentina. Son más de 30.000. O viajaron al exterior para inmunizarse o participaron de estudios de fase 3.

Clarín habló con Sonia Tarragona, jefa de Gabinete del Ministerio de Salud de la Nación, cartera que, pese al terremoto político que desde las PASO tiene en vilo a la población, sigue liderando la ministra Carla Vizzotti.

El sustento de estas líneas es una serie de charlas que este medio tuvo con personas en esas situaciones, ofuscadas por no tener su certificado de vacunación oficial.

Además se dialogó con dos directores médicos de distintas investigaciones de fase 3, que se mostraron enojados por una supuesta parsimonia o rechazo oficial, que viene “dejando afuera” a los voluntarios de esos ensayos.

En otras palabras, los enrolados les reclaman a los laboratorios figurar en el Nomivac -el registro nacional de vacunación- para poder tener su certificado contra el coronavirus, y los laboratorios, a su vez, le echan la culpa al Ministerio.

El dorso del certificado de vacunación que expide el Estado y que se puede bajar desde la plataforma Mi Argentina.

Variedad

Algunas de las siguientes situaciones parecen incomparables, pero no lo son del todo.

1. Está tanto el que viajó por ejemplo a Estados Unidos a vacunarse cuando más faltaban dosis acá (febrero a mayo, por delimitar un período crítico), como el que se podía costear el viaje y simplemente prefería las vacunas de tecnología ARN mensajero.

En este grupo hay quienes recibieron dosis de marcas ya aprobadas por la ANMAT (como Moderna y Pfizer) y otros que fueron inmunizados con otras como Janssen, que (nadie entiende bien por qué, pero) hace meses está en proceso de aprobación local.

2. Un segundo grupo lo conforman extranjeros que se inmunizaron en Argentina y que no están radicados, es decir, no tienen DNI. Son empleados de embajadas, diplomáticos o personas que por h o por b, estando unos meses en el país, se pudieron vacunar.

Personal de salud trabaja en un estudio clínico de fase 3 hecho en el Hospital Militar. Foto: Rafael Mario Quinteros

3. El tercer grupo es el más importante: está representado por al menos 28.000 personas, los voluntarios de distintos estudios de fase 3. Se subdividen entre los que recibieron dosis de una vacuna aprobada en la Argentina y los que no.

A diferencia de los 29 millones de individuos que fueron inmunizados en la campaña oficial, ninguna de las personas mencionadas tiene certificado de vacunación expedido por el Estado.

Esto se traduce en una dificultad para viajar a países como España, que exigen certificado oficial de vacunación completa.

Vacunados en Miami

Sonia Tarragona explicó a Clarín que están al tanto de la situación y trabajando en el tema. En realidad, en “los” temas, ya que son “situaciones distintas”.

Por un lado recordó que “Mi Argentina es un sitio que solo extiende certificados oficiales a argentinos, residentes o naturalizados, sea el Documento Nacional de Identidad o el carnet de conducir… esos certificados tienen validez per se”.

Una imagen de mayo pasado, cuando comenzó la vacunación gratuita en las playas de Miami.

Los vacunados en el exterior (un número de personas que Tarragona no pudo estimar) representan una dificultad, dada la imposibilidad del Gobierno de “acceder al registro original para validar esos certificados”.

“No podemos entrar a la base de datos de otro país para chequear que la persona se haya vacunado en las condiciones que dice su constancia. Y no sabemos si es original o no, es decir, no podemos garantizar su veracidad”, evaluó.

La solución no es tan sencilla. Por un lado, “es complejo y le pasa a todos los países, por lo que está habiendo un intercambio de modelos de certificados, como para saber qué modelo utiliza cada país. Pero, aun así, sigue el problema de cómo certificar la veracidad del papel que presenta la persona”.

Mientras no haya una homologación internacional consensuada, el Gobierno baraja una solución transitoria o intermedia.

Que la persona cargue por sí sola sus datos de vacunación, ya que nosotros no podemos levantarlos de ninguna base. De este modo, luego podría descargarse, no un certificado de vacunación, pero sí al menos una constancia de que cargó los datos, como si fuera una declaración jurada y el Estado registra que se hizo ese procedimiento”, dijo.

¿De qué serviría esa constancia? A nivel interno, tal vez: “En este momento no se solicita, pero en el futuro podría solicitarse la constancia de vacunación para participar de ciertas actividades, como ir a un recital, por ejemplo. Esta constancia tendría validez en casos así. Desde ya, sería voluntaria la carga de datos. Lo hará el que crea que es útil”.

Voluntarios de fase 3

“Los vacunados en ensayos clínicos son otro tema complejo”, resumió Tarragona, en referencia a las más de 28.000 personas que fueron vacunadas en estudios clínicos de Janssen, Pfizer, Sinopharm, Cansino, Curevac y Medicago, y que no figuran en el Nomivac.

En primer lugar, “para que sus datos se den a conocer, tienen que dar el consentimiento porque los estudios son absolutamente confidenciales. Los laboratorios no pueden abrir el listado de personas así como así y por eso esas personas no están cargadas en nuestro registro”.

Estudio clínico de la vacuna canadiense Medicago, en el Hospital Militar Central. Foto: Rafael Mario Quinteros

Uno pensaría que la regla es ociosa. ¿Quién no querría tener su certificado de vacunación?

No es tan simple: personas que participaron de los ensayos clínicos de vacunas no reconocidas por la Unión Europea, por ejemplo, podría preferir ser vacunadas -con un segundo esquema completo- con las dosis de la campaña oficial. Si su nombre figura en el Nomivac, esa opción se diluye.

Tarragona explicó que hace meses trabajan en cómo resolver esta cuestión y casi al cierre de esta nota contactó a Clarín para adelantar que “la semana que viene ya va a estar operativo un sistema especial para que quienes participaron de ensayos clínicos y así lo deseen, puedan inscribirse y tener sus certificados”.

“Ya se terminó la coordinación con los investigadores principales de los ensayos clínicos para las validaciones”, confirmó la funcionaria, y detalló que todo “saldrá por resolución de la Ministra”.

En relación a los participantes de estudios de vacunas no aprobadas en Argentina, no es lo mismo una vacuna como Janssen (aprobada por la FDA) que una como Curevac (aún no aprobada por ningún organismo regulatorio del mundo). De esto, Tarragona dijo que “se están evaluando todas las situaciones”.

Pero “todas las situaciones” incluye (para contar con el certificado oficial) solo a las personas con DNI argentino.

Los extranjeros no residentes vacunados en el país, al no tener DNI, seguirán por fuera del Nomivac y sin certificado oficial. Deberán conformarse con el cartoncito del vacunatorio de turno.

PS

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