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Leandro Bolmaro: “Llegar es un regalo al esfuerzo y el sacrificio; ahora quiero ser alguien en la NBA”

Promediando la temporada anterior, Leandro Bolmaro recibió un llamado de Estados Unidos en el que desde los Minnesota Timberwolves le decían que esperaban contar con él para la próxima campaña. Todo aquello mágico que había sentido en los primeros minutos del 19 de noviembre pasado, cuando se convirtió en el argentino elegido más arriba en el draft de la NBA, ahora se materializaba.

Él intentaba mantenerse al margen, ya con la tranquilidad de saber que su arribo al profesionalismo estadounidense sería cuestión de tiempo. “Tenía en la mente que en el futuro iba a estar, pero hasta que no llegara el momento no quería ilusionarme. Ahora que estoy acá, estoy disfrutando, contento de haber llegado y tener este privilegio”, le cuenta a Clarín al inicio de la entrevista, vía Zoom, desde el hotel que ocupa a metros del estadio del equipo.

-Durante la temporada lógicamente estabas pensando en tu año con el FC Barcelona, pero es de suponer que te invadiera el “pensamiento NBA” en algún momento. ¿Cuánto pensabas en esto?

-Como decís; durante el año no lo tenía muy presente, trataba de estar concentrado en el Barça. Es cierto que a veces pensaba, pero no a tal punto de desconectarme de mi equipo. Cuando terminé la temporada, que ya tenía la decisión, todos los días pensaba un poco cómo podía ser. Tenía mis dudas, mis nervios, las ansias de que llegara este momento, pero fue llevadero, nada que me sacara del foco. Lo supe manejar bien.

-En la entrevista después de ser elegido en el draft decías que todavía no habías caído. ¿En qué momento estás ahora respecto a ello?

-Sigo sin caer. No me pongo a pensarlo porque todavía no dimensiono adónde estoy. Prefiero disfrutar y que esto vaya poco a poco, y recién después parar y entender que estoy acá. Porque si pienso es peor, creo (risas). No pienso tanto como en la época del draft, igual… Llegar es otra cosa, es muy diferente.

​Cuenta Leandro que igualmente, en algún momento, le picó el bichito de la incertidumbre. Su explicación le otorga mucho sentido a esa coyuntura: “La decisión la tenía en la cabeza, pasa que es cierto que terminé jugando bien y bastante, entonces ahí me entró la duda de si quedarme otro año o irme; pero tenía en la cabeza dar el salto y creo que hice bien”.

Bolmaro, durante la última final de la Euroliga: jugó muchos minutos en etapas decisivas. Foto Ina Fassbender / AFP

Todo fue un viaje lleno de vértigo para este cordobés de Las Varillas, que acaba de cumplir 21 años (el pasado 11 de septiembre) y hace un lustro todavía era un destacado del atletismo y empezaba, recién, a volcarla en el aro. Ahora, finalmente, tal vez empiece a desandar un camino que, extrañamente para él, será más lento que lo habitual y sobre todo, si las cosas se dan como espera, lo tendrá mucho tiempo por el mismo lugar (al menos, en la misma liga).

“Estoy acostumbrado a adaptarme todo el tiempo, sé cómo funciona la cosa, pero es cierto, fueron 5 años muy rápidos. Todo ha sido gracias al esfuerzo, que es en lo que me baso a diario y lo que haré acá, tratando de mejorar, de estar concentrado, mirando detalles. Tengo que encontrar los caminos para sumar minutos, para encontrar mi juego y poder ganarme el respeto de todos. Por ahora me fue saliendo bien y ahora tengo que mantenerlo para hacer mi camino”, piensa en voz alta Bolmaro.

Y reafirma, con las mismas ganas que exponía en el tartán, en el parquet de Almafuerte, en el moderno DowCenter o en el Palau Blaugrana: “Soy trabajador, me gusta entrenarme y lo que me propongo lo consigo. Ahora me propongo estar muchos años en esta liga, porque me encanta, así que lo voy a conseguir“.

-¿En qué momento creés que te emocionarás por haber llegado a la NBA?

-Supongo que cuando tenga tiempo libre, tal vez cuando termine la temporada. Ahora ya estoy entrenando y todo será viajes, entrenamientos, partidos y no te da mucho tiempo para pensar en lo que conseguiste en sí, pero cuando tenga libre en algún momento lo pensaré un poco. Los primeros días me encantaron, soy un agradecido al esfuerzo y al sacrificio que hice porque este es el regalo, pero esto todavía sigue: ahora tengo que esforzarme para ser alguien en la NBA.

El nuevo mundo

Más allá de aquellos momentos de duda, que tenían más que ver con lo muy bueno que había cosechado en Barcelona, donde tranquilamente podía esperarle una temporada de protagonismo este año en contrapartida con este arranque de cero en Minnesota, Bolmaro tuvo claro que elegiría el paso a Estados Unidos y se nutrió de comentarios significativos en los últimos tiempos.

“Hablé con mis compañeros que jugaron en la NBA, como Niko (Mirotic), Alex (Abrines) y Pau (Gasol), que me recomendaron venir en este momento, y con Luis (Scola), que fue el que principalmente me guió, me dijo que era hora de dar el salto porque acá estaba lo mejor. Y es así, acá están los mejores jugadores y entrenadores y si quiero llegar al máximo nivel tenía que venir. Es lo mejor que me podía pasar esto, venir y terminar de formarme acá”.

-Todos hablan de lo distinta que es la liga al resto del mundo, incluso de los equipos top como el Barcelona. ¿Qué encontraste en estos primeros días?

-​Es otro ambiente, otra forma de jugar… (Piensa) Qué se yo, es el ambiente, sobre todo. Por ejemplo, estás en el gimnasio, dando todo para levantar cierto peso, y todos tus compañeros te alientan, te gritan; si estás tirando en la cancha, pasa lo mismo. Otra cosa: siempre hay competencia, se mueren por competir y ganar, es algo que no pasa en todos lados y está buenísimo, es tremenda esa motivación que también ayuda a construir un equipo. Es diferente a otros lugares.

-¿Y con qué te encontraste en este grupo nuevo, al menos entre los jugadores que se están presentando a los entrenamientos voluntarios. Son uno de los más jóvenes entrando a la próxima temporada.

-​Sí, somos un grupo joven, excepto por Pat (Beverley) y Taurean (Prince) que son un poco más grandes, pero desde que estuve en Miami con ellos vi cómo trabajan y es espectacular; se esfuerzan muchísimo y desde ese esfuerzo nos llevamos mejor. En el vestuario y fuera de la cancha estamos bien, y es lo importante porque al final lo que hay que construir es una familia. Ver cómo me recibieron y cómo están unidos es hermoso; son grandes personas, nos exigimos perfección entre todos, sin importar quién sea y está buenísimo.

Leandro Bolmaro con sus compañeros en el estadio de los Twins, equipo de béisbol de la ciudad. NBA Foto @Timberwolves

En esa construcción de una identidad grupal, esta semana se pudo ver a algunos miembros del equipo yendo a ver a los Minnesota Twins, el equipo de béisbol de la ciudad. “El jefe de equipo nos dijo de ir a verlos y en vez de quedarme aburrido fui a ver mi primer partido de béisbol. Esas cosas, ¿ves? Que se compartan está muy bueno. Así mejoraremos la química y mejoraremos al equipo”, asegura Cebolla.

-En estos primeros entrenamientos, ¿dónde estás poniendo el foco?

-​Fuera de la cancha, donde más presto atención es en la comida y el descanso; adentro, le doy mucha preponderancia al tema físico, en el gimnasio, y a los detalles del juego, desde el dribbling hasta el tiro, la visión, trabajando en las debilidades y reforzando las fortalezas que tengo.

-¿Hubo algo que te sorprendiera de entrada?

-El primer partido casi me muero. Empezaron a correr, correr, en la quinta pasada me quedé y estaba muerto (risas). Venía de dos semanas sin hacer nada y acá juegan rapidísimo, es agarrar el rebote y volar, y tenés que defender, y así… Juegan cinco minutos de corrido así, no paran, es increíble. Ahora le estoy agarrando más el ritmo pero eso todavía me cuesta un poco. Eso fue lo que me sorprendió, la velocidad a la que juegan.

En ese camino de adaptación, sabe Bolmaro que tiene un as en la manga: ser un gran defensor en un equipo que terminó 28° sobre 30 en rating defensivo, estadística que indica la cantidad de puntos que recibe cada 100 posesiones.

“Siempre la defensa es lo que me da confianza para el ataque así que desde ahí construyo, es como me gano mis minutos y el espacio en el equipo. Desde la defensa llegué adonde estoy ahora así que la valoro muchísimo y siempre trato de mejorar en eso”, asegura el escolta, quien también puede ofrecerle al entrenador Chris Finch la versatilidad de ser base.

En ataque, en tanto, cuenta con los consejos del también cordobés Pablo Prigioni, uno de los asistentes del equipo que le facilita la transición a la NBA. “Él me explica los sistemas, sabe cómo funciona todo; siempre hablamos antes o después de la práctica, me indica cómo iniciar los sistemas, qué es mejor para el equipo, qué opciones hay; me gusta mucho aprender esas cosas. En lo individual trabajamos cosas que uso después, me dice hacé esto y lo otro que va a funcionar”.

Efectos colaterales

Pasó siempre: los deportistas ocupan un lugar en la sociedad que los acerca a distintas personalidades de los más diversos ambientes. En el caso de Bolmaro, además de poder estar cerca con referentes del básquet argentino y cordobeses como él, como Pichi Campana, Marcelo Milanesio y Rubén Magnano, de repente también se encontró cenando y compartiendo momentos con Paulo Londra, otro hombre de la República mediterránea y uno de los artistas contemporáneos más destacados de Argentina, de América y exitoso en gran parte del mundo.

-¿Cómo es para vos empezar a compartir espacios con esa clase de figuras?

​-Es increíble, para mí estar con Paulo fue un placer bárbaro, conocerlo un poco mejor de lo que son las redes sociales fue increíble, es un tipo fantástico, muy piola, tiene un grupo de amigos sorprendente. No pensé que iba a ser como es y está buenísimo. Compartir una cena con Milanesio, Pichi, Rubén, escucharlos, era algo que no podía creer. Fue algo muy lindo.

-Te llevo a otro lado. Imagino que jugás al NBA 2K (N. de R.: el videojuego por excelencia de la liga).

-Sí, sí.

-¿Creaste alguna vez a tu jugador?

​-No, ¿sabés que no? Creo al jugador de la carrera y siempre lo hago tirador o pivot. ¡A mí no, en serio, preguntale a los que juegan conmigo! Es aburrido hacerme a mí mismo. Mejor un tirador, paradito ahí en la esquina (risas).

-¿Y cómo creés que va a ser tu jugador cuando salga el juego?

-No sé, vamos a ver, ya me estoy por comprar el 22 así que cuando lo descargue lo veré.

-¿Y qué rating le pondría Leandro Bolmaro a Leandro Bolmaro?

-Y… 90, por ahí (risas). No, hablando en serio, me da igual, es para jugar un rato.

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