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Jeremy Irons terminó su castillo con lo que ganó en Mar del Plata

No es cuento, ni una leyenda, porque Jeremy Irons me lo confesó en la mismísima ciudad de Mar del Plata.

Fue en noviembre de 1999. El estaba en La Feliz, con motivo de una edición del Festival Internacional de Cine de Mar del Plata. Estuvo no mucho más de 24 horas: llegó el sábado 27, el día de la clausura, le dieron una distinción especial, y se marchó a la mañana del domingo.

También le dieron otra cosa. Con lo que le pagaron por su presencia, pudo terminar su castillo en Irlanda. Eran épocas del menemismo en retirada.

Jeremy Irons, en noviembre de 1999, en Mar del Plata. Era su tercer viaje a la Argentina. Foto Archivo Clarín

Irons, que mañana domingo 19 de septiembre cumple 73 años, saludaba sonriente en el Teatro Auditorium a espectadores, actores argentinos, acomodadores. El premio mayor se lo había llevado la película portuguesa Las bodas de Dios, dirigida e interpretada por Joao César Monteiro, ausente a la hora de la entrega. El premio al mejor director sí lo retiró Giuseppe Bertolucci, hermano del director de El último tango en París, por su película El dulce rumor de la vida.

Pero el fervor que había desatado la llegada del actor inglés hizo que el galardonado Giuseppe no sólo pasase inadvertido, sino que casi fuera arrollado por las cámaras de la TV.

En la ceremonia de clausura, entre Geraldine Chaplin y Sonia Braga, que hace que matea. Foto Archivo Clarín

Antes, a solas con Clarín, mientras enrollaba con paciencia su décimo cigarrito negro, recordaba su primer viaje a la Argentina, cuando tenía 21 años, y respondía que sí, que había sido una sorpresa que lo invitaran al cierre del festival. “Me enteré poco antes de viajar. Me invitaron hace unos años, pero no tenía tiempo disponible”, y era su tercer viaje a la Argentina.

Del primero recordaba tres cosas: “Una ciudad tan romántica como París, un titiritero del que me enamoré y un ascensor en el que viajaba y que se desplomó desde el séptimo piso”.

En “La casa Gucci”, que estrena el 2 de diciembre, es Rodolfo Gucci, padre del personaje de Adam Driver y suegro del de Lady Gaga. Foto UIP

Su remera azul dejaba ver una lastimadura estimable en su brazo derecho. “No me quedó del ascensor, fue treinta días atrás. Estaba arreglando unos caños en mi castillo en Irlanda. Es muy antiguo, lo compré y lo estoy refaccionando… Me encantaría conocer más la Argentina, hace 30 años no tenía tiempo, íbamos de teatro en teatro, tal vez en el futuro. La vida es tan rápida…”, profetizaba.

A filmar a Misiones

La segunda visita había sido a Misiones, donde rodó en el Parque Nacional Iguazú, junto a Robert De Niro, La misión (1986), la película de Roland Joffé, e interpretaba al Padre Gabriel.

Con Robert De Niro en “La misión” (1986), que filmaron aquí, en Iguazú. Foto Archivo Clarín

Jeremy, afable y campechano, contaba que no había tenido mucha oportunidad de conocer algo de nuestra cultura. “Ah, sí, Mercedes Sosa -recalculaba-. Estaba en Buenos Aires, tenía una noche libre, y me enteré de esta magnífica cantante… No había más lugar, era un club pequeño, pero logré que me dejaran ingresar. Hasta me compré el álbum. Yo tenía 21 años”.

El ganador del Oscar por Mi secreto me condena reflexionaba que “la música es lo que te permite ingresar a la cultura de un pueblo. Esta noche vamos a ver flamenco”. Le aclaré que el flamenco es español, no argentino. “Ajá”, asintió con la cabeza.

Junto a Meryl Streep, en su segunda película: “La amante del teniente francés”, hace 40 años. Foto Archivo Clarín

“Hay algunas películas que se hacen con el corazón, y otras por el bolsillo -confiaba-. Terminé Calabozos y dragones, en el que personifico a un auténtico demonio. Y, mirando las cuentas que estaba pagando en Irlanda, acepté”.

Ahí fue cuando se sinceró y contó que lo que recibía por su visita le posibilitaba terminar el castillo.

Como Adrian Veidt, que se cree el hombre más inteligente de la Tierra, en la miniserie “Watchmen”. Foto HBO

Hoy Irons es conocido, tal vez, por las nuevas generaciones por ser Alfred en las películas en las que Batman es encarnado por Ben Affleck, o por su Adrian Veidt en Watchmen.

Quienes tienen más años lo recuerdan por su debut en el cine en Nijinsky, por estar perdidamente enamorado de esa pelirroja que encarnaba Meryl Streep en La amante del teniente francés, por sus películas con David Cronenberg, como Pacto de amor, por ser Franz Kafka para Steven Soderbergh, por La casa de los espíritus, con Meryl Streep y Glenn Close, por ponerle la voz a Scar en El Rey León y hasta ser el malvado de Duro de matar 3, con Bruce Willis.

Por “Mi secreto me condena” (1991), con Glenn Close, ganó su único Oscar. Foto Archivo Clarín

La actualidad marca que en breve lo veremos en La casa Gucci, de Ridley Scott, como Rodolfo Gucci, el padre de Maurizio (Adam Driver). A Maurizio lo mandó matar la que había sido su esposa, Patrizia Reggiani (Lady Gaga).

¿La habrá filmado con el corazón, o por el bolsillo?

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