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Sin tregua. El Gobierno analiza nuevos recortes para la Ciudad

Aunque retomará el diálogo “institucional” y bajará el tono de las declaraciones públicas, el Gobierno apunta a profundizar el enfrentamiento con el jefe de gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, con una estrategia que combina movidas opositoras en la ciudad de Buenos Aires y una eventual nueva poda en los fondos por coparticipación, que fue el motivo de la disputa que llegó a la Corte Suprema y que continuará en las próximas semanas.

“Podríamos podar un poco más. ¿Por qué no? Lo que le dio (Mauricio) Macri entre 2015 y 2019 era una barbaridad”, argumentan cerca de un ministro que toma decisiones sobre el asunto.

La ciudad sufrió dos fuertes recortes de sus recursos durante el gobierno de Alberto Fernández. Primero, le quitó más de un punto de la coparticipación, unos 31.000 millones de pesos, en 2020, y se los entregó al gobernador Axel Kicillof. Luego, a través de un proyecto de ley, redujo unos dos mil millones de pesos más de los fondos que recibía la ciudad por el traspaso de la policía, al tiempo que obligó a Larreta a tener que negociar cada año la nueva partida.

Ahora imaginan nuevos recortes. “Cuando [la secretaria de Provincia, Silvina] Batakis les llevó los números durante la discusión en la Corte, no supieron cómo responder”, justificaron desde otra oficina de la Casa Rosada. Las señales que envía el gobierno de Alberto Fernández apuntan a un endurecimiento de la negociación, en vez de una tregua.

Horacio Rodríguez Larreta espera una resolución de la Corte Suprema sobre los fondos coparticipablesCaptura de video

En la Casa Rosada recordaron que en diciembre pasado, en plena discusión por los fondos coparticipables, Batakis afirmó que “sería un buen gesto que la ciudad de Buenos Aires decidiera devolver lo que recibió de más” durante el período de Mauricio Macri. La declaración, a la que adhirió su jefe, el ministro del Interior, Eduardo de Pedro, horas después, aludía a la suba del 1,4 al 3,75 (luego corregido al 3,5) del porcentaje de la masa coparticipable que Macri otorgó en 2016 junto al traspaso de la policía porteña.

Más allá de los recortes, el Gobierno nunca dejó de tener como hipótesis ajustar los fondos “de más” que, a entender del oficialismo, percibió la ciudad desde el aumento que autorizó Macri. Allí aparece la clave de la amenaza. En la ciudad de Buenos Aires son precavidos frente a estas nuevas advertencias. “No creo que nos corten más, no tienen de dónde, aunque nunca se sabe”, le comentó Rodríguez Larreta a un funcionario de su confianza en las últimas horas. En la ciudad de Buenos Aires argumentan que el jefe de gobierno porteño “se puso firme cuando le sacaron fondos, o cuando Fernández sacó un DNU suspendiendo las clases sin avisar; pero el resto del tiempo busca el diálogo y no tensar la grieta”.

El jueves por la tarde, y mientras estaba en la recorrida callejera, el jefe de gobierno se enteró de la convocatoria que le hacían el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, y el ministro del Interior, Eduardo de Pedro, que querían evitar tener a la Corte Suprema, otra vez, como intermediario. No le gustó enterarse “por los medios”, aunque luego manifestó su interés por el acercamiento. “Cumplimos con lo que dice la Justicia”, justificaron desde un despacho de la Casa Rosada en relación a la veloz convocatoria, finalmente pospuesta para el 18 de mayo.

A cara de perro, pero de frente. Y sin la Corte”, agregó otro funcionario cercano al Presidente para explicar las intenciones oficiales. No parece haber demasiado amor en ese vínculo: en relación a los “privilegios” de la ciudad, De Pedro suele enarbolar un dato clave: el 67 por ciento del empleo formal del país está en los escasos 80 kilómetros que van desde Campana hasta la Capital.

Lo cierto es que, más allá de considerarlo su rival político, Fernández bajó los decibeles retóricos luego de los ataques directos al alcalde porteño y a la Corte, a la cual está semana acusó en su conjunto de fallar a favor de la autonomía porteña por su simpatía con el proyecto presidencial de Rodríguez Larreta. “La ofensiva discursiva se terminó, aunque el enojo con la Corte sigue. No nos sirve seguir atacándolo, la gente está en otra cosa”, reconocieron desde Balcarce 50. De todos modos, la ofensiva por la coparticipación porteña –que comenzó en septiembre pasado con un decreto presidencial y continuó en diciembre con un proyecto aprobado en el Congreso– seguirá y podría incluso acelerarse. La ofensiva discursiva pasó a territorio porteño. Por idea del senador Mariano Recalde, el Presidente firmó esta semana el petitorio del kirchnerismo porteño contra la rezonificación de los predios Costa Salguero y Punta Carrasco, iniciativa del gobierno porteño frenada luego de una demanda judicial.

“Hay que seguir apostando al diálogo”, repite Larreta a un comerciante de Once que le pedía “no aflojar con el Gobierno”. Su estilo de predicador del consenso, matizado con algún gesto de autoridad, es y seguirá siendo motivo de discusiones permanentes en la Casa Rosada. Mientras, en la calle, recibe muestras de apoyo: “Ay, Horacio, ¡una foto! Soy del team de Pasión de Sábado”, grita una joven rubia desde la puerta de un local de ropa de segunda mano, antes de bajarse el barbijo y acercarse a Horacio Rodríguez Larreta para una selfie a distancia. Será una de las pocas fans en la larga recorrida por calles del barrio de Once del jueves por la tarde que no le agradecerá al jefe de gobierno porteño “por tener clases” en la ciudad. “Claro que no voy a aflojar, y voy a seguir con el diálogo”, contesta Larreta, mientras agradece a quienes lo quieren ver “como el próximo presidente”, y responde a policías que le piden una “moto más grande” para las recorridas y sostiene la discusión cuando un grupo de enfermeras le reclama “sueldos dignos” con tono enérgico.

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