Barcelona-Real Madrid, un “solteros contra casados” en la era del VARDeportes 

Barcelona-Real Madrid, un “solteros contra casados” en la era del VAR

El estadio Roberto Natalio Carminatti de Bahía Blanca se convirtió en un elemento de medición futbolera contrafáctica. Podrían haber sido muchos otros escenarios, pero particularmente el de Olimpo se utiliza como referencia para recrear escenas que nunca existieron. A saber: “Si Mbappé viene a la cancha de Olimpo no le dejan tocar la pelota, olvidate, lo matan”, sentenció Oscar Ruggeri hace pocos días después de una actuación destacada del delantero francés.

Los ejemplos no se andan con chiquitas, han incluido a Lionel Messi, a Cristiano Ronaldo e incluso a varios directores técnicos de elite que tampoco harían pie en el Carminatti. El concepto, se entiende, apunta a la incomodidad que podría montarse en un terreno hostil y al mismo tiempo a la fluidez del juego mezclada con pasividad defensiva que devuelven muchos de los mejores partidos del fútbol europeo.

Jorge Valdano no utilizó la referencia de la cancha de Olimpo, pero promediando el primer tiempo de BarcelonaReal Madrid dijo: “Esto parece un partido de solteros contra casados. Para los espectadores genial pero a los entrenadores no les debe gustar mucho”.

Preso de su destino. Leo Messi se lamenta tras fallar una ocasión de gol. Foto: EFE

Sin público en el Camp Nou por primera vez en la historia, con el sol formando una franja en todo el largo del campo de juego ya que el horario del partido apuntaba a seguir seduciendo al mercado asiático, y el sonido ambiente brotando por los televisores a través de una consola. Un partido de PlayStation pero real en la mañana de sábado argentina.

En 10 minutos lo que para Ruggeri no ocurriría jamás en la cancha de Olimpo pasó dos veces en la del Barcelona. Descuidos defensivos, líneas de pase abiertas, desconcentraciones infantiles. Un detalle que a veces queda escondido: nada sería lo mismo sin toques precisos, desmarques, paredes, el pase que todo el mundo sabe que Messi hará para Jordi Alba pero sigue dando frutos o Benzema saliendo del ruido, pasando de ser 9 a ser 10, a ser por un rato Zidane para darle un espaldarazo a su técnico y un pase genial al uruguayo Valverde.

Y si de un solteros contra casados se trata, Sergio Ramos es allí el más profesional de todos. El que no comió un asado el día previo, el que disfruta al saber que todos los flashes lo apuntan, el que se aprovecha con maestría de los matices injustos que partido tras partido sigue entregando el sistema del VAR.

Sergio Ramos lo hizo de nuevo. Fue al centro de la escena y armó la ficción con la participación clave de Lenglet y su agarrón infantil. El derechazo sutil del capitán del Real Madrid para convertir el penal que supo construir rompió un partido hasta ahí equilibrado y con desenlace incierto.

Luka Modric se cuelga de Sergio Ramos para festejar su gol, un golazo, en el Camp Nou. Foto: AFP

Se hablará del VAR inevitablemente. Y una de las preguntas que rebotarán en la semana es por qué en el primer tiempo el árbitro no fue llamado a revisar una acción entre Messi y Casemiro en la que el volante brasileño se llevó puestos pelota y jugador dentro del área y también podía haberse interpretado como penal.

Más allá del debate por el buen o mal uso de la tecnología en el arbitraje, el clásico tuvo de todo. Un primer tiempo sin respiro, con los goles de arranque y dos equipos que aprovechaban los tres cuartos de cancha para desplegarse sin posiciones fijas.

Koeman chusmea mientras Juan Martínez Munuera chequea la jugada del penal en el VAR. Foto: Reuters

Messi fue de mayor a menor, como el todo el Barsa. Su mejor jugada fue promediando la primera parte y encontró a un Courtois implacable. El argentino engañó a Ramos en el área chica, enganchó para su derecha y con poco ángulo sacó el remate que tapó el arquero belga. De esa jugada llegó un mano a mano de Benzema que tapó Neto.

Así fue la primera parte, con Casemiro mucho más firme y participativo que un muy deslucido Busquets. Con Valverde rompiendo líneas y llegando por sorpresa más que Coutinho. Con De Jong demasiado tímido y de escasas conexiones con Messi. Lo mejor del Barcelona ocurría cuando podía proyectar a sus laterales, Sergiño Dest por derecha y Jordi Alba del otro lado.

En el complemento la jerarquía de Ramos y las pinceladas de Benzema terminaron opacando a un Barcelona plagado de chicos (Ansu Fati y Pedri jugaron desde el arranque; y los ingresos de Trincao y Dembelé no aportaron soluciones) y sin la rebeldía necesaria de Messi, que lleva seis clásicos sin convertir ni dar asistencias.

Vale un dato que refleja las imágenes del final: Barcelona salió a la cancha con tres debutantes en un clásico (Neto, Dest y Pedri), algo que no ocurría desde 2014. Y el último manotazo de ahogado lo tiró con el ingreso de Martin Braithwaite. En el Madrid, todos los titulares sabían lo que era enfrentar al Barsa y fue Luka Modric quien entró para liquidar la historia y sellar el 3-1.

“Para los espectadores genial”, dice Valdano en medio del ida y vuelta incesante.

El Camp Nou vacío por primera vez en la historia de un clásico de España. Foto: AP

Y es una constante del fútbol sin hinchas. Una nueva realidad desinhibida en la que Aston Villa le hace siete goles a Liverpool el mismo fin de semana en el que Bayern Múnich sufre cinco tantos y el Manchester United 6. O el Cádiz que se animó a ganarle a este Real Madrid mientras en Italia golean Atalanta y Sassuolo. 

Algo así como un solteros contra casados, aunque con un intruso como el VAR que juega a la par de Messi y Sergio Ramos.  

MFV

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