Todo Aparenta Normal propone “El último abrazo analógico” contra el algoritmoEspectáculos 

Todo Aparenta Normal propone “El último abrazo analógico” contra el algoritmo

El cuarteto rockero argentino Todo Aparenta Normal bautizó a su nuevo disco “El último abrazo analógico” como una “visión romántica” en tiempos en que su guitarrista y cantante Nicolás Alfieri advierte que “aunque uno crea que está eligiendo un disco, una banda o una película, esa elección la hace el algoritmo”.

“Algo que parecía absolutamente independiente y de consumo natural, que vos eligieras una banda, una música o una película, dejó de serlo cuando te das cuenta que no estás eligiendo nada. Le estamos dando de comer todo el tiempo al algoritmo, estamos trabajando para otra gente”, reflexiona Alfieri en una entrevista con Télam.

El cuarteto formado en Don Torcuato, localidad del norte del conurbano bonaerense, abordará las canciones de su reciente álbum con un recital por streaming desde los estudios Buena Nota -ex El Santito- a realizarse el jueves 22 desde las 22 al que tituló “El abrazo digital” y al que podrá accederse por passline.

El disco viene a tratar de poner cierta luminosidad en un contexto donde es difícil.

Nicolás Alfieri

Allí el conjunto que completan Juan Pablo Alfieri en batería, samplers y coros, Luca Barzán en guitarras, teclados y coros, y Alexis Koleff en bajo, además recorrerá toda la discografía de sus más de diez años de actividad.

Télam: El disco abre con una canción titulada “Pandora” que parece premonitoria en este contexto de pandemia…
Nicolás Alfieri: Yo creo que las cosas salen, lo que pasa es que uno está reflexionando y las canciones hacen mucha búsqueda en esto, en la cuestión interna, y de alguna forma “Pandora” tiene algo de eso, de pensar lo que nos pasa a todos con respecto a la digitalización, al manoseo, a la cuestión banal de muchas cosas que vivimos en la comunicación social o en las redes sociales donde parece que todo está bien y no hay una comunicación profunda.

T: ¿Qué rol juega el repertorio de “El último abrazo analógico” en el presente?
NA: El disco viene a tratar de poner cierta luminosidad en un contexto donde es difícil. Ese es el planteo, no miremos para otro lado porque hay un montón de cosas que están buenísimas de esta realidad y otro montón que no están buenísimas y los que tenemos que decidir cambiarlas somos nosotros. Hay un montón de cosas que dice y lugares que replantean paradigmas, eso está flotando todo el tiempo en la filosofía del disco. El último tema se llama “Mirador” y tiene una frase que dice “Demos el salto mortal de ver los desiertos reverdecer dejando atrás los muros por puentes, la vieja fe sin cuadros en la pared”. Hay una ficción planteada y hay que romperla. Ya es tarde para volver, hay que armarla (risas).

T: ¿Cuál es esa ficción para ustedes?
NA: Yo creo que hay una cosa muy ficticia en cuanto a los números, a las visualizaciones, en cuanto a lo que se hace bien y lo que se hace mal. Es feo pensarlo, pero me parece que hay que ser conscientes de que esas cosas pasan y de alguna forma no sé si es todo adaptación, hay veces que tenés que decir “esto no está bueno”.

T: ¿Se plantean un modo de hacer música como un modo de oponerse a esa realidad?
NA: Cuando saco un disco me lleno de incertidumbre porque siento que nosotros hacemos la nuestra y que el consejo es ser más directos, llegar más rápido, y mi mensaje no es adaptarme a eso. Yo no quiero eso. Y la verdad que sale el disco y hemos recibido una cantidad de amor, y sé que esa gente es gente que busca un refugio en canciones que le toquen esa fibra y no buscan esa cosa efectista. Hay un camino que es más rápido y otro que es más largo y es verdad que hay una brecha, un vacío ahí, pero es un vacío de una cultura que consume las cosas de una forma absolutamente distinta. La música refleja todo lo que sucedes y creo que como sociedad estamos viviendo un momento de incertidumbre absoluta.

T: ¿Notás una brecha generacional?
NA: La generación nueva piensa distinto, hay una brecha generacional y yo lo siento en pibes que tienen menos de 10 años de diferencia y que es cierta. Ese tipo de espontaneidad y ese tipo de tribu, de juntarse y hacer todo, todos juntos, está perfecto. Es mucho más contracultura al marcar una tendencia absolutamente nueva. Desde ahí es algo súper rico lo que está sucediendo. Lo que sucede para mí siempre es que la industria está atrás, pero me parece que hay un montón de cosas que están buenísimas y hay que ponerlas encima. Las cuestiones digitales, la salida de los discos y el éxito en YouTube significan que o la industria se adapta o no te necesita.

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