Dólar. El BCRA atenúa el ajuste cambiario para que pierda contra el plazo fijoEconomía 

Dólar. El BCRA atenúa el ajuste cambiario para que pierda contra el plazo fijo


Miguel Pesce, el presidente del BCRA qua ahora intenta una sintonía fina para buscar aplacar la demanda minorista.

El Banco Central (BCRA) redujo esta semana el ritmo de deslizamiento que habilita para el tipo de cambio oficial para que la tasa implícita de rendimiento que surge de estos ajustes quede debajo de la mínima garantizada para un depósito a plazo fijo en los bancos.

Es decir, para tratar de hacer notar que las apuestas al peso no solo le ganan a la inflación, sino que también pueden ser más rentables que comprar dólares para atesorar.

Esto es porque la cotización del dólar mayorista, siempre definida por la “señal” de precio que la entidad entrega a diario al mercado, cerró la semana a $73,16, es decir, 39 centavos por encima de los $72,77 a que culminó la semana previa. Así “avanzó 39 centavos respecto del cierre de viernes pasado”, hizo notar el operador Gustavo Quintana de PR Cambios, lo que a la vez supone, “la suba semanal más baja desde la segunda semana de julio”.

El reajuste obligó a correcciones en los mercados de futuros, que tuvieron un cierre de semana intenso: se operaron el equivalente a US$701 millones en el MATBA/Rofex (donde ya hay posiciones abiertas por US$4609 millones) y otros US$80,6 millones en el MAE con tasas que quedaron en un rango que va del 30,5% anual para fin de mes al 45,05% nominal anual para la posición a fin de año, operada a $85,71.

Los analistas creen que no se trata de una apuesta circunstancial, sino de un intento de la conducción del BCRA, que encabeza Miguel Pesce, por atacar el desbalance que nuevamente presenta la plaza cambiaria local (y lo obliga a sacrificar sostenidamente reservas en un momento en que su posición liquida volvió a niveles críticos). La señal busca aplacar la demanda minorista, desbocada desde mayo.

“La idea no es aplicar más recortes a la demanda”, aclararon nuevamente a LA NACION desde esa entidad ante los rumores en torno del cupo de US$200 mensuales.

“Interpreto que ensaya una sintonía fina. Con la suba de la tasa mínima para el plazo fijo minorista y la ralentización del ajuste cambiario ahora generó un esquema consistente con el mensaje que quiere dar el Gobierno al público sobre la conveniencia de ahorrar en moneda local. El problema es que mientras la brecha continúe alta y las expectativas de devaluación persistan, ese esquema deja de ser sostenible si continuara la pérdida de reservas“, advierte el economista de la consultora ACM, Juan Pablo Di Iorio.

Desde principios de año hasta hoy, el BCRA permitió una devaluación del peso del 22,1%, 6,3 puntos mayor que el acumulado de 15,8% que marcó hasta entonces el Indice de Precios al Consumidor (IPC) general y 4,8 puntos mayor que la suba del 17,3% que registró por el IPC Núcleo nacional.

Y fue manejando el ritmo del ajuste cambiario en función de las circunstancias de mercado. Por caso, favoreció un aumento del 3,6% mensual del dólar comercial o mayorista en marzo (la mayor suba mensual de esta gestión), buscando contrarrestar el ajuste que habían tenido en la primera parte del año varias monedas emergentes, en especial el real de Brasil, que se estaba hundiendo más de 26% por entonces contra un ajuste que no llegaba al 9% en el caso del peso.

Pero la irrupción de la pandemia desató otro capítulo de la guerra de monedas que debilitó a las divisas centrales y dio respiro a las emergentes, lo que permitió recomponer progresivamente la competitividad del peso, como bien marca el índice tipo de cambio real multilateral: tras ensayar un “piso” de 110,5 puntos a fin de abril alcanzó los 102,7 a fin de julio.

Ese plafond le permitió comenzar a atenuar de comienzos de junio en adelante los niveles de actualización del dólar y lo que era una regla de actualización diaria promedio del 0,13% en el tipo de cambio (que anualizada implicaría una tasa de devaluación del 59,6%) dio, primero, paso a otra regla de subas del 0,09% diario (tasa anualizada del 36,3%) y, esta semana, dejó lugar a otra de 0,08%, que supone una tasa del 31,7% anual.

“De este modo, la tasa del plazo fijo del 33% anual o 2,717% mensual, que ya superó a la de la inflación ahora podría pasar a ser positiva además frente al ritmo del ajuste cambiario”, apunta Di Iorio.

“Con los últimos datos de inflación tenemos los siguientes rendimientos comparados en pesos desde el 10-12-19: un plazo fijo UVA (+1%) 23.7%; un PF de PP Humanas 22,2% y una caja de ahorro Dólar, 21,7% mientras la inflación fue del 19,9%”, hizo notar no inocentemente hoy en un tuit el vicepresidente segundo del BCRA, Jorge Carrera.

Plazos fijos atraen cada vez más, pero no alcanza

Por lo pronto, los datos muestran que el mercado respondió al estímulo que significó la suba de tasas mínimas, tras la abrupta caída que mostraron a comienzos de abril, cuando perforaron el 20% anual.

El stock de plazos fijos privados tradicionales superó el pasado lunes los $2 billones, con lo que crece 62% en lo que va del año y sumó casi $500.000 millones solo en los últimos tres meses. Sin embargo, ante la megaemisión monetaria eso no alcanzó, por lo que se advierte un exceso de liquidez en la plaza financiera que pone presión sobre los tipos de cambio alternativos y mantiene la brecha cambiaria en torno del 80 por ciento.

Para los analistas de Fundación Mediterránea, la sintonía fina difícilmente cambie la dinámica actual de la plaza cambiaria. “Con reservas estancadas o en baja en momento de un fuerte aumento en los pasivos remunerados, que vuelven a marcar récord, lo que el mercado observa es que el balance del BCRA se ha debilitado en forma significativa. Y reacciona en función de eso”, explicó el analista Gustavo Reyes en un informe.

El trabajo de Reyes justamente recuerda que el BCRA, en tres de las cuatro últimas veces que debió resignarse a validar un salto devaluatorio (comienzos de 2014, fines de 2015 y agosto de 2018 y 2019) fue porque su balance se venía deteriorando fuertemente. En esas ocasiones, la licuación de pasivos que facilita una devaluación le permitió reordenarlo.

“Hoy el marco macroeconómico de nuestro país muestra que algunos de los determinantes de los saltos cambiarios de los últimos 4 años están nuevamente presentes en la actualidad, por lo que la autoridad monetaria podría enfrentarse a una nueva disyuntiva entre una aceleración del actual ritmo devaluatorio o un nuevo salto cambiario” advierte.

Por lo pronto, el Central prefiera ensayar con sintonía fina mientras cuenta los días para que el cierre de los canjes de deuda tranquilicen al mercado. La Secretaría de Finanzas ya hizo notar en un informe que con su estretagia de pesificar deuda originalmente emitida en dólares o dolarizada redujo del 44 al 27% la proporción de la deuda en dólares emitida en el mercado local entre diciembre y la actualidad.

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