Fertilizantes. La Mesa de Enlace ya tiene cita para hablar con el Central


Las restricciones para las importaciones se dan con la siembra de trigo a pleno Fuente: Archivo

El próximo lunes las autoridades del

Banco Central

(BCRA) se reunirán con la Mesa de Enlace luego de un pedido que hizo la agrupación ruralista, preocupada por la medida de la autoridad monetaria que puso un freno a las ventas de fertilizantes.

La semana pasada, las mayores exigencias para los importadores para el acceso a los dólares derivó en que varias empresas limitaran sus operaciones y hoy estén

abocadas más a atender el abastecimiento de los insumos para el trigo

antes que atender a las próximas siembras de maíz y soja.

Ante esa situación,

la Sociedad Rural Argentina (SRA), Coninagro, Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) y Federación Agraria Argentina (FAA)

solicitaron una reunión.

Según pudo saber

LA NACION,

ese contacto se producirá el lunes que viene. Ayer, el presidente del BCRA, Miguel Pesce, mantuvo una reunión virtual con la Unión Industrial Argentina (UIA). Allí el BCRA “acordó una agenda de trabajo” con la entidad fabril “para superar los inconvenientes que puedan surgir para la actividad productiva del cumplimiento de la Comunicación A7030, que dispone las condiciones de acceso al mercado único y libre de cambio”.

“El BCRA establecerá un procedimiento estandarizado para dar curso a los pedidos de autorización de acceso al mercado de cambio a las empresas que deban importar insumos y se encuentren alcanzados por algunas de las condiciones establecidas en la norma”, indicó el organismo.

En las últimas horas, además, hubo según fuentes privadas contactos entre el BCRA, funcionarios de Agricultura y exportadores.

En esas conversaciones no solo se habló del escenario actual para el agro, con foco en la siembra de trigo, sino en los requerimientos necesarios para importar agroquímicos, semillas, fertilizantes, e inclusive las importaciones temporarias de soja que hace la industria, por ejemplo de Paraguay, para luego exportar como subproductos.

Una fuente del sector mostró su conformidad porque, según dijo, en el BCRA fueron enfáticos en que no quieren afectar a la producción. “Tienen en claro que no hay que restringir a la producción que puede traer dólares el próximo año”, indicó una fuente a tanto de las tratativas de las últimas horas.

En esos diálogos se habló de que los fertilizantes para el trigo ya están en el país. No obstante, el organismo haría evaluaciones ante pedidos de las empresas, caso por caso.

En este contexto, un punto no menor es lo que pueda ocurrir para la siembra de granos gruesos, que se inicia en septiembre con el maíz. Productores que en las últimas horas quisieron tomar posiciones en fertilizantes para el cereal dijeron que no lo pudieron hacer. “Lo que es maíz y soja sigue suspendido, me dijo mi proveedor de fertilizante”, fue uno de los mensajes que envió un productor.

Los inconvenientes que se dieron en el sector de fertilizantes no se vieron en el caso de agroquímicos, donde no se reportaron problemas. Al respecto, Horacio Busanello, consultor, explicó: “Las empresas de agroquímicos venden generalmente a cosecha mientras que las empresas de fertilizantes venden a plazos mas cortos. Entonces, la posibilidad que el tipo de cambio presente una brecha inferior a la actual el año entrante puede ser un razonamiento válido para las grandes multinacionales de agroquímicos”.

“A diferencia de las empresas de fertilizantes, las multinacionales de agroquímicos usan y abusan de la financiación de su casa matriz por lo que pagan las importaciones a plazos que a veces superan los 360 días. Esto hace que no tengan la urgencia o necesidad de utilizar el mercado de Contado Con Liqui (CCL)”, agregó.

Según Busanello, muchas empresas de agroquímicos y semillas vienen de pasar por un proceso de compras y fusiones que las obliga a mostrar resultados positivos y frente a eso no están dispuestas a suspender ventas.

“Sin embargo, muchas de esas grandes empresas rechazan o ponen obstáculos a los pagos anticipados de sus distribuidores o productores porque significaría aceptar un menor ingreso de pesos. Es decir, venden a plazo largo y quieren cobrar el año que viene con la esperanza que se devalúe el peso y no quieren aceptar pesos a la cotización actual del dólar”, indicó el consultor.

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