La visita de una delegación de la CIDH, que permitió registrar los crímenes de la dictadura militarPolítica 

La visita de una delegación de la CIDH, que permitió registrar los crímenes de la dictadura militar

Una delegación de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) llegó a la Argentina el 6 de septiembre de 1979, encabezada por su presidente, Andrés Aguilar, ex titular de la Corte Suprema venezolana.

Durante las dos semanas que el equipo de juristas estuvo en el país, el organismo de la OEA visitó cárceles y centros clandestinos de detención, tuvo numerosas reuniones y recogió 5.580 denuncias que presentaron personalmente los familiares de víctimas de la dictadura militar.

El 7 de septiembre de 1979 fue el primer día que la delegación de la CIDH comenzó a recibir testimonios, en la sede de la OEA, en Avenida de Mayo al 700. “Llegué a la mañana muy temprano y tuve que hacer varias horas de cola para presentar mi caso. Era una fila larguísima que daba vuelta a la manzana. Todos éramos familiares que desde hacía años buscábamos a nuestros desaparecidos”, contó Cristina Muro a la agencia Télam.

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Ese día la selección juvenil de fútbol ganó la final del Mundial Sub20 y salió campeona, al ganarle 3-1 a la Unión Soviética. El equipo estaba dirigido por César Luis Menotti y el capitán era Diego Maradona. Uno de los jugadores de ese equipo era Jorge Eduardo Piaggio, defensor de Atlanta, cuyo primo estaba desaparecido por la dictadura.

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El uso político del fútbol ya había dado sus réditos el año anterior, con motivo del Mundial ’78. Para celebrar la victoria del Sub20, ese 7 de septiembre, el relator José María Muñoz convocaba a los oyentes de Radio Rivadavia a ir a la sede de la OEA y demostrale a la delegación de la CIDH “cuál era la verdad”, ya “que la Argentina no tiene nada que ocultar”. Además, Muñoz enlazaba a Maradona con el dictador Jorge Rafael Videla, en el aire de Rivadavia.

Eran días en los que arreciaba la campaña propagandística que planteaba: “Los argentinos somos derechos y humanos”. Pero la visita de la delegación de la CIDH permitió que los argentinos vieran las largas colas de familiares de desaparecidos, en la sede de la OEA, a pocas cuadras de la Casa de Gobierno. Y además que un organismo internacional tomara declaración a los familiares de las víctimas sobre el plan sistemático de desaparición de personas que aplicaba la dictadura militar, como parte del terrorismo de Estado.

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La delegación de la CIDH estuvo dos semanas en Buenos Aires, Córdoba y Tucumán. Recorrió cárceles y centros clandestinos de detención. Recibió testimonios de familiares de víctimas de la dictadura. Y se reunió con Videla y otros militares que formaban parte de la dictadura militar. También se reunió con dirigentes políticos, como Deolindo Bittel y Raúl Alfonsín.

Un año después, la CIDH emitió un informe donde señaló que “el problema de los desaparecidos es uno de los más graves que en el campo de los derechos humanos confronta la República Argentina”. Señaló que había “miles de detenidos desaparecidos”. Y afirmaba que “personas pertenecientes o vinculadas a organismos de seguridad del Gobierno han dado muerte a numerosos hombres y mujeres después de su detención”.

Dicho informe se publicó en formato libro. Y fue prohibido por la dictadura militar. Pero tuvo un profundo impacto y todavía puede leerse en el sitio de la CIDH. 

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