Hace 1 año que Facundo Agüero y su madre Adelina viven en el hospitalSociedad 

Hace 1 año que Facundo Agüero y su madre Adelina viven en el hospital

Hace un año que Adelina Rivas vive en un hospital junto con su hijo Facundo Agüero, mientras espera que el gobierno de la provincia de Neuquén encuentre una alquiler para poder vivir dignamente y sobrellevar una situación provocada por el mismo accionar del Estado.

La golpiza que le propinaron efectivos policiales a Facundo Agüero el 8 de marzo de 2018 lo dejó al borde la muerte. “Dios le devolvió la vida y por algo se la devolvió” dice Adelina, que vive en una habitación junto a Facundo en el hospital Bouquet Roldán desde hace un año.

Come, duerme y pasa la vida en una habitación de la parte “moderna” del hospital, como si fuera un lujo. Para seguir allí y tener una habitación con dos camas y un baño propio, tuvo que elevar un pedido a Salud y así evitar ser trasladada a la parte antigua, donde la “privacidad” no sería posible.

Hasta el momento no tiene novedades de una casa, una obligación que debe cumplir el gobierno provincial. Es la propia Adelina que está buscando un alquiler, y que ahora a través de su Facebook hace el pedido. Necesitan salir los dos del hospital, tener su lugar y poder recibir a su propia familia sin horarios.

Lo cierto es que la casa que había conseguido nunca tuvo habilitado el gas por lo cual tampoco pudieron ocuparla, había un contrato hasta fin de año que fue rescindido, por el cual el gobierno pagó tres meses de alquiler pero Adelina y Facundo nunca pudieron vivir allí.

Necesitan un lugar cercano al hospital Bouquet Roldán ya que Facundo realiza varias terapias “los lunes tiene kinesiología las 11, vuelve a las 12 y ya nos quedamos todo el día en el hospital, martes tiene terapia ocupacional a las 10 y tiene kinesiología a las 11, y así, no ha tenido fonoaudióloga estos dos o tres meses porque su fonoaudióloga tienen licencia por maternidad. Y acá estoy, todo el día en el hospital, porque  no salgo a ningún lado porque no tengo familiares, no tengo conocidos, todo mi día está acá entre cuatro paredes” expresa Adelina cansada, pero sin perder las esperanzas.

Algo la frena para hacer lo que en realidad es tarea del estado, le da miedo salir sola, por desconocimiento tal vez, pero confía en que perderá esos miedos y podrá salir a buscar su próxima casa. Algunos médicos le plantearon la idea de trasladar todo a Picún Luefú, donde tienen su vida construida pero Adelina se sincera y les hace ver la realidad “no me dan respuestas acá en Neuquén, donde me tienen que solucionar mi situación, me voy a ir a Picún. ¿A qué? ¿A llevarlo a  mi hijo a dónde?”. Si bien reconoce que lo emocional es clave y hubo avances, Facundo requiere de más cuidados que allá no lo tendría.

“Mi hijo no decidió estar acá” dice Adelina  y por eso no va a renunciar a todos los avances que logró Facundo.  “Mi hijo nos va a sorprender a todos, en algún momento de la vida, Facundo va a volver a ser el mismo”.

“Ha progresado, porque él jamás se reía, jamás lloraba, balbucea mucho, es como que quiere hablar, le pongo los auriculares y el balbucea el tema que el este escuchando, cosas que me dejan sorprendidas. Esos me llena de alegría y satisfacción”.

Reacciona a las conversaciones que escucha, ve a su sobrina Nicole de 6 años y Facundo es feliz, cuenta Adelina con una voz animada y más alegre. Se siente fuerte, porque así la necesita Facundo. Luego de la conversación telefónica Adelina seguirá allí, entre esas cuatro paredes, esperando que la provincia encuentre una casa y poder salir del hospital.

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