Alberto Fernández intuía que el Gobierno regresaba al “cepo” por la crisis del dólarPolítica 

Alberto Fernández intuía que el Gobierno regresaba al “cepo” por la crisis del dólar

El domingo, antes del mediodía, Alberto Fernández sabía -o intuía- que era inminente un anuncio sobre el control de cambio, una versión en teoría más flexible del “cepo”, para limitar la sangría de dólares que se agravó la última semana.

Olfato o dato, Fernández daba por hecho que el “control de cambios” era una medida inevitable de Mauricio Macri, a pedido o por sugerencia del FMI. Como, semanas atrás, presumía irreversible lo que llamaba “default encubierto”.

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El domingo, antes de viajar a España, el candidato repasó las medidas con su staff más cercano: los economistas Matías Kulfas, Emanuel Álvarez Agis y Cecilia Todesca y con Santiago Cafiero, el “edecán” político del candidato.

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Charló, también, con Cristina Kirchner. El viernes se vieron mano a mano y el sábado conversaron por teléfono luego del acto de la ex presidenta en La Plata donde presentó “Sinceramente” y, según la organización, juntó a más de 15 mil personas.

En unos días, la ex presidenta llevará su campaña literaria a Posadas, Misiones, y aunque esta semana retomará su ronda de reuniones en el Instituto Patria, luego de su estadía en Cuba para ver a su hija Florencia, no se espera más agenda pública que esa. Sí, como acostumbra, enviará mensajes vía Twitter.

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Axel Kicillof, candidato a gobernador bonaerense, es otro de los que estiró su temporada muda. Hizo campaña y tuvo cumbres políticas pero evitó, en todo momento, el análisis económico en voz alta.

Kicillof habla a diario con Fernández y aporta su lectura sobre el momento de la economía pero, al igual que Cristina, no opinará sobre las medidas que tomó en estas semanas el Gobierno.

Elaboró un paper sobre la inflación que leyó Roberto Cardarelli, jefe técnico de la misión del Fondo Monetario Internacional (FMI) que la semana pasada estuvo en Buenos Aires.

El criterio en el planeta K es lineal: que sea Fernández, el candidato presidencial, el que lleve la voz cantante respecto a las políticas nacionales.

De rebote, con la centralidad del candidato se evitan las interpretaciones sobre “doble comando” o disidencias en el Frente de Todos (FdT).

Fernández, con un pie en el estribo del avión, trasmitió la orden de seguir en silencio la evolución de los anuncios. A su lado, anticipan una semana movida aunque, arriesgan, el paquete que se conoció este domingo debería aportar alguna calma.

El candidato, que se reunirá con el presidente del gobierno español Pedro Sánchez y el primer ministro de Portugal António Costa, tenía pedidos de entrevistas de medios europeos pero decidió no hablar.

“No quiere opinar del país desde afuera del país”, explican a su lado. La semana pasada prometió mutismo en contactos con enviados del Gobierno, entre ellos Hernán Lacunza, pero habló con The Wall Street Journal y dejó una frase incendiaria: “La Argentina está en un default virtual”.

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“Es lo mismo que dice hace meses. No va a hablar más para que no lo culpen“, dijeron a Clarín del entorno de Fernández que viaja con su pareja, Fabiola Yañez, y se encontrará en Madrid con Felipe Solá, dirigente que suele oficiar de alter ego político del candidato.

En Buenos Aires, los ojos de Alberto F. operarán desde las oficinas de la calle México. Hay movimientos sutiles para interpretar al candidato: la paleta de opiniones económicas es diversa. Va de Carlos Melconián -con quien supo dar charlas a dúo antes de 2015- a Martín Redrado. Escucha a Guillermo Nielsen y a Mario Blejer.

Pero su staff más próximo lo integran Kulfas, Todesca y Álvarez Agis. Si quiere trasmitir algo, explican en calle México, lo hará a través de alguno de esos tres economistas.

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