Las historias argentinas detrás del pentatlón moderno, esa extravagancia que imaginó Pierre de CoubertinDeportes 

Las historias argentinas detrás del pentatlón moderno, esa extravagancia que imaginó Pierre de Coubertin

Cuando el barón Pierre de Coubertin creó el pentatlón moderno, imaginó la historia de un soldado encerrado por el enemigo en un castillo, que logra escapar con la fuerza de su espada, cruza un lago a nado, del otro lado de la orilla monta un caballo desconocido y cuando éste se retoba sale corriendo entre los árboles en el bosque disparando a quienes buscan recapturarlo. Pasaron más de cien años y ese deporte sigue vigente. Es exigente y difícil de practicarlo, pero los seis argentinos que están en los Juegos Panamericanos de Lima muestran pasión cada vez que hablan de por qué lo eligieron.

¿Por qué hacerlo igual con todas estas dificultades? Por pasión, porque es difícil justamente, te obliga a sacar cosas que no pensás que podés tener. Tenés que entrenarte en muchas cosas. Ser muy completa para diferentes actividades. Te permite ver muchas cosas, no es solo un deporte”, remarca Ayelén Zapata en diálogo con Clarín tras la ronda de esgrima. Compite aquí con sus hermanos, Emmanuel y Pamela, y con su cuñada, Irina Khokhlova. Los otros dos representantes son Sergio Villamayor y Leandro Silva.

El más grande de la familia. Emmanuel Zapata, durante la jornada de esgrima de pentatlón moderno. (Foto: Maxi Failla, enviado especial)

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La competencia incluye esgrima, natación, equitación y láser-run, una modificación que se incluyó hace siete años ya que hasta Londres 2012 las pistolas eran de aire. Cada disciplina tiene su particularidad y desafío. Irina, por ejemplo, era nadadora en su Ucrania natal pero cuando conoció la especialidad, la eligió; le pareció “interesante que requiriera tanta técnica”. Aunque advierte que “se necesita mucho tiempo para practicar las cinco disciplinas”.

Hay que ser muy organizado. Yo aprendí con los años porque de chica era más desorganizada. Hay que dedicarle mucho. Ahora me levanto a las 7 de la mañana, y uno o dos días a la semana a las 5.30 ya estoy en el agua. Entreno natación hasta el mediodía, descanso y sigo tres horas más de 16.30 a 19.30″, cuenta Pamela Zapata. ¿Cuándo descansa? Solo en las tardes del fin de semana.

“¿Por qué elegirla igual con todas estas dificultades? Por pasión, porque es difícil justamente, te obliga a sacar cosas que no pensás que podés tener”.

Ayelén Zapata – Pentatlón moderno

“Es un poco complicado pero se puede hacer”, sigue su hermana Ayelén. Y derriba un mito: “No es necesario tener tanto dinero para hacerlo pero sí el apoyo del Estado; en nuestro caso tenemos la suerte de pertenecer al Ejército porque sino es muy difícil trabajar y poder hacer este deporte. Demanda muchas horas de entrenamiento. Es muy demandante. Pero si te dedicás solo a esto se puede hacer”.

Ayelen Zapata, de Argentina, durante la jornada de esgrima del pentatlón moderno en Peru. (Foto: Maxi Failla, enviado especial)

Si bien los hermanos Zapata pertenecen al Ejército Argentino, en el país no es una disciplina fácil para realizar porque no hay un predio en el que se puedan practicar los cinco deportes. “Nos entrenamos en el CeNARD, pero es más difícil porque la hípica queda lejos. También en esgrima es difícil a veces conseguir un lugar en los torneos porque la federación de esgrima pide que nos inscribamos anualmente para participar solo una vez al año y preferimos no hacerlo. Sobre todo esa prueba es difícil de entrenarla”, explica la menor de los hermanos Zapata, de 29 años. 

Por ese motivo es normal que quienes quieren especializarse se vayan a vivir al exterior. Pamela, por ejemplo, tomó la decisión de mudarse a Hungría hace un año y medio. Se entrena en Budapest, aunque nunca deja de volver a Buenos Aires. Emmanuel, en tanto, alterna Argentina con Ucrania, mientras que Ayelén estuvo desde enero entrenándose en Barcelona y el año pasado acompañó a su hermano y su cuñada en Donetsk. “En España estuve concentrada en un lugar en el que podía hacer todo en cinco horas. En Argentina, en cambio, no solo pueden ser ocho horas de entrenamiento, el tiempo lo extienden los viajes entre cada sede”, profundiza.

Iryna Khokhlova, de Argentina, durante la jornada de esgrima. (Foto: Maxi Failla, enviado especial)

Competencias, concuerdan, no faltan: “Hay muchos torneos alrededor del mundo y todos los años está el Mundial y cuatro copas del mundo que te dan la clasificación a una copa final. Además, cada continente tiene su torneo, en nuestro caso el Panamericano. También hay Abiertos y Copas en diversos lugares”.

La cantidad de competidores, que no pueden ser más de cuatro por país, ascienden a los 120 hombres y unas 90 mujeres en un Mundial. Y, pese a que el número parece escaso, Pamela hace un análisis esperanzador para la actividad: “Hay países nuevos. En América, Jorge Salas, presidente de la Confederación Panamericana de Pentatlón Moderno, incluyó a países como Colombia, que empezó el año pasado; Bolivia, hace 3 años; o Perú, que está hace 5. Lleva años de laburo. Y al ser un deporte tan variado, es difícil encontrar alguien que haga todos los deportes. Pero creció muchísimo”.

Pamela Zapata, durante la jornada de esgrima. (Foto: Maxi Failla, enviado especial)

“Es linda porque hasta que no termina no sabés. El que va primero puede quedar décimo”, agrega cuando se la consulta sobre qué se le dice a alguien que no sabe lo que es el pentatlón. “Parece un juego cuando les explicás. Y es un juego, eso es lo que lo hace divertido. Es un deporte muy diferente y no te aburrís”, concluye Ayelén con una sonrisa enorme, que este sábado espera volver a repetir cuando acabe la competencia.

Sonrisas argentinas en el arranque

Las chicas están contentas. Fueron las primeras en salir a escena en el séptimo piso Centro de Convenciones de Lima en el arranque del pentatlón moderno y terminaron la competencia de todas contra todas de esgrima en las primeras posiciones. Ayelén y Pamela Zapata quedaron segundas, con 264 puntos, apenas siete por debajo de la mexicana Mariana Arceo, mientras que Irina Khokhlova, que debutó en los Juegos Panamericanos, fue séptima con 243.

“Estoy contenta por las tres porque estamos adelante pero esto no termina hasta el final. La esgrima es más como un show y es más corta. Sí siento que se fue una mochila, pero hasta que no pase la equitación… Vamos a ver qué pasa. La equitación es la parte más impredecible. Es uno de mis fuertes pero si te toca un caballo muy jodido podés perder puntos y es muy importante la conexión que hacés con el caballo”, le dijo Pamela a Clarín. Ayelén agregó: “Tuvimos un buen comienzo. Estábamos bastante tranquilas y eso juega a favor en la esgrima, porque si estás muy presionada te juega en contra”.

La actividad de las mujeres seguirá este sábado en la Escuela Militar de Chorrillos. Será desde las 11 (las 13 de Argentina) con la natación. Y continuará con una nueva prueba de esgrima y la laser-run a las 15.30 (17.30). Después de eso, se sabrán las ganadoras de las medallas.

El equipo masculino, en tanto, se definirá el domingo en el mismo lugar y con los mismos horarios. Al que mejor le fue en el arranque este viernes fue a Sergio Villamayor, quien terminó segundo, aunque con los mismos puntos (250) que el líder de la competencia hasta aquí, el chileno Esteban Bustos Rodríguez. Emmanuel Zapata fue noveno con 229, mientras que el cordobés Leandro Silva quedó más relegado, en el puesto 15°, a 35 de los líderes.

Lima, Perú. Enviada especial.

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