El pedido de Mauricio Macri a Martín Lousteau para la campaña del Gobierno: hablar de la herencia KPolítica 

El pedido de Mauricio Macri a Martín Lousteau para la campaña del Gobierno: hablar de la herencia K

Mauricio Macri es adicto a las series. La última que lo atrapó fue Peaky Blinders, pero según, confesó recientemente, no lleva la cuenta de todas las que ha visto: dedica buena parte de su descanso a Netflix. A la mañana, antes de llegar a Casa Rosada, a menudo se engancha con el programa de Marcelo Longobardi en radio Mitre. Y en TV suele esquivar los programas políticos de la noche. Pero cuando ve a alguno de sus funcionarios hablando, se detiene a escuchar qué dice. Son varios los dirigentes que, al salir de una entrevista han recibido un chat con un comentario del Presidente. En general, suelen ser palabras de aliento, aunque tampoco faltan sugerencias.

En las últimas semanas, tras su incorporación formal con precandidatura a senador incluida, Martín Lousteau se incorporó a esa lista de contactos frecuentes del mandatario, quien a diferencia del rol de jefe que muestra ante el grueso de sus dirigentes, cultiva ese vínculo desde un lugar más horizontal.

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Ese trato preferencial le permite animarse a hacerle algunos pedidos que en el Gobierno tal vez evitan extender a las recientes incorporaciones. Para contextualizarlo: el cuidado en el oficialismo para no generar cortocircuitos internos es tal que a Miguel Pichetto, compañero de fórmula presidencial, desde Cambiemos le dan la posibilidad de validar las gacetillas de prensa con declaraciones suyas antes de difundirlas, por más de que eso demore horas su circulación.

En el caso de Lousteau, los que conducen esa relación son igualmente detallistas. Ese recelo colisionaba con el anhelo de los estrategas del comando de campaña, donde consideraban clave que, en su rol de economista y con su comprobada habilidad para explicar en los medios aspectos habitualmente complejos para el resto, pudiera defender el rumbo de la economía, acaso el tema que, a nivel discursivo, más incomoda al Gobierno de cara a la elección.

El asunto era difícil de plantear: ¿Cómo pedirle que hable de medidas que se tomaron cuando no estaba en el espacio y que, eventualmente, podía haber criticado? Así, las primeras entrevistas que dio Lousteau fueron focalizadas en lo político y con escasas alusiones en materia económica.

El propio Macri se encargó de despejar el camino. Según cuentan fuentes al tanto del vínculo entre ambos, en una de las charlas entre ambos, le pidió que, en sus apariciones mediáticas, hablara de las condiciones en las que dejó la economía el kirchnerismo y validara las medidas que, considere, fueron positivas de la actual gestión. “No le pidió obsecuencia, pero sí que plantee la herencia y el reordenamiento de la economía que tuvo que hacer el Gobierno”, precisaron.

El economista, quien en privado también destaca a Macri, cumplió. En los últimos días acentuó sus dardos al modelo K. En sendas notas en Canal 26 y América, dijo que “el kirchnerismo fue bueno sólo cuando tuvo las manos desatadas y plata“, cuestionó la intervención del Banco Central, la emisión de dinero y el despilfarro de los fondos por la estatización de las AFJP; y concluyó que el Gobierno de Cristina “heredó una economía sin inconsistencias y la dejó plagada de ellas”, con “un cepo cambiario, sin reservas, sin financiamiento y con subsidios que eran insustentables”.

También, se centró en pegarle al ex ministro de Economía, Axel Kicillof: en una nota con la gobernadora María Eugenia Vidal repasó una por una todas las “malas negociaciones” que lideró el precandidato: el Club de París, Aerolínea e YPF. 

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“Con Martín, eso sólo lo puede lograr Mauricio”, festejó uno de los colaboradores del Presidente que mejor relación tiene con Lousteau, al repasar las declaraciones. Exageró, pero no tanto. Son contados los dirigentes con la confianza y acceso que pueden hacerle sugerencias al economista: el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta; su vice, Diego Santilli; el ministro del Interior, Rogelio Frigerio; y el desplazado titular de la Cámara de Diputados, Emilio Monzó.

Pero el Presidente se decidió a actuar él mismo. Al cabo, su dirigente más importante, el jefe de Gabinete, Marcos Peña, mantiene una relación tirante con Lousteau. “Hay desconfianza mutua. Y Martín tampoco se esfuerza por caerle simpático”, resume un hombre cercano al Presidente.

Cerca del jefe de Gabinete niegan que haya problemas y remarcan que el ministro coordinador fue uno de los que, a pedido de Macri, más insistió para negociar la incorporación de Lousteau. “Se dice mucho que fue Horacio (por Larreta). Pero el Presidente y Marcos fueron los que abrieron la puerta a la negociación”, aclaran.

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Con todo, según supo Clarín, Peña fue uno de los que se sumó al pedido que el Presidente le hizo a Lousteau, aunque no con los mejores resultados. “Macri lo trata bien. Con Marcos la relación sigue fría”, grafican cerca del diputado, donde cuestionan al ministro por los reclamos que le hace por sus declaraciones. “Martín no va a perder su identidad. Su aporte es desde la diversidad”, remarcan.

Otras voces atribuyen los chispazos al activo político de Lousteau: fue uno de los pocos dirigentes que no cayó en desgracia con el Presidente, a pesar de enfrentarse a su círculo más íntimo. 

En efecto, Macri siempre elogió a Lousteau. En privado, incluso cuando en su tropa todavía duraba el enojo por la intempestiva decisión del economista de dejar la embajada de Estados Unidos, el Presidente rescataba su capacidad y salía al cruce de quienes comparaban aquel hecho con los vaivenes de Sergio Massa.

Y en febrero pasado, también desairó a funcionarios que lo acompañaban a India y Vietnam, cuando en el viaje de regreso dedicó un par de horas a charlar con el líder de Evolución, a pesar de que en la comitiva estallaron de furia cuando dijo que el PRO no debía “tener miedo” en abrirle una PASO presidencial al radicalismo.

Martín Lousteau, en India, con el primer ministro Narendra Modi. india Martin Lousteau Narendra Modi visita del presidente de la argentina a la india

Más: en aquella gira, y tras ese gesto del mandatario, se empezó a encaminar la incorporación formal del diputado, que incluyó una generosa presencia de sus espadas en las listas y su precandidatura a senador. Hay quienes vislumbran que, en un eventual segundo mandato, podría incorporarse al Gabinete.

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