Mauricio Macri y María Eugenia Vidal, en Mar del Plata: el intendente “prohibido”, el “voto básquet” y la persecución K a un juezPolítica 

Mauricio Macri y María Eugenia Vidal, en Mar del Plata: el intendente “prohibido”, el “voto básquet” y la persecución K a un juez

Mauricio Macri y María Eugenia Vidal llegarán este viernes a Mar del Plata para intentar renovar el respaldo contundente que recibieron en las últimas dos elecciones. Y apuestan a distintos frentes para conseguirlo: la imagen de la gobernadora, que pese a la crisis económica se mantiene en competitiva según las encuestas; la lucha contra la inseguridad, el voto “básquetbol” y la estructura partidaria de la Unión Cívica Radical.

Curiosamente, el “lastre” con el que cargan, según admiten en el comando de campaña de Juntos por el Cambio, es el intendente oficialista Carlos Arroyo, con quien desde la Gobernación rompieron definitivamente la sociedad tras las últimas Legislativas, por mantener “diferencias insalvables” respecto a la gestión local.

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El enfrentamiento, que quedó expuesto cuando en diciembre pasado Arroyo se retiró del acto de inauguración de las playas públicas que encabezó Vidal en Mar del Plata; se potenció tanto que en Cambiemos decidieron quitarle la boleta al intendente y apostar por otros dos candidatos: la radical Vilma Baragiola, quien encabezó la lista de concejales en el aplastante triunfo de 2017; y por el diputado nacional y ex ministro de Seguridad porteño, Guillermo Montenegro, quien con el guiño de la gobernadora se instaló definitivamente en la carrera por la ciudad.

Ambos candidatos estarán en el acto, con formato 360, que se realizará en la sede de Quilmes, sobre la avenida Pedro Luro, el mismo lugar donde desembarcó Macri en las dos anteriores campañas. Se trata, además, de uno de los clubes más importantes, que tiene una fuerte impronta en el básquetbol, deporte en el que la Ciudad le compite influencia a Bahía Blanca, la cuna de Manu Ginóbili.

Macri y Vidal serán los principales oradores, a cargo del cierre, pero también habría otros tres discursos: hablarán sus compañeros de fórmula, Miguel Pichetto y Daniel Salvador; y el ministro de Seguridad bonaerense, Cristian Ritondo, cabeza de la lista de diputados nacionales por la provincia. 

Para la foto, se subirán al escenario Baragiola y Montenegro. En cambio, el intendente Arroyo, que competirá con boleta corta, ya que fue expulsado del espacio cuando se opuso a bajarse e insistió con competir; no fue convocado ni siquiera en función de los servicios prestados en el pasado. “Está afuera, ya no pertenece a este espacio, por eso no está entre los invitados”, explicaron en el macrismo. 

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La decisión no sólo tiene que ver con diferencias en términos de gestión, sino también en las encuestas. El grueso de los sondeos que manejan en la Gobernación muestra a Arroyo con una intención de voto de un solo dígito, muy lejos de la suma entre Baragiola y Montenegro; y con un alto nivel de rechazo.

En la gobernación, que durante el verano nuevamente intensificó la campaña en la Costa, con la difusión de las actividades del Banco Provincia, tomaron nota de que el kirchnerismo reforzó su campaña en los últimos días, con las presencias de Cristina y de Axel Kicillof; y el trabajo territorial de la diputada nacional Fernanda Raverta.

Por eso, a pesar de que confían en que podrán mantener los 188.529 votos que obtuvieron en las Legislativas, Macri y Vidal saben que necesitan captar parte de la porción importante que en 2015 y 2017 se llevó Sergio Massa, hoy de vuelta en el kirchnerismo. 

Con expectativas altas, apuestan a la competencia local y a segmentos que traccionen votos. En ese sentido, Montenegro armó una lista variopinta para competir con la consolidada estructura partidaria con la que cuenta Baragiola.

“Nosotros somos Cambiemos y en las PASO tenemos dos candidatos a intendente”, repiten cerca de Vidal, en un intento por disimular diferencias internas en la coalición, a partir de las muestras de apoyo que dieron a Montenegro distintos referentes del espacio, incluida Elisa Carrió, y varios ministros provinciales.

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Baragiola, además de abroquelar a las distintas facciones de la UCR -Maximiliano Abad bajó su candidatura a intendente y buscará otro mandato como diputado provincial- cuenta con apoyo solapado de sectores identificados con Emilio Monzó, el relegado titular de la Cámara baja nacional, y del viceministro del interior, Sebastián García de Luca; corre con cierta ventaja por su nivel de conocimiento

Pero Montenegro dedicó sus últimos dos años a caminar la ciudad. Copió el modelo al que recurrió Macri cuando se metió en la política: reunió en su equipo a dirigentes de trayectoria, con referentes de la sociedad que no participaban activamente de la vida política. Y trazó como prioridad de su eventual gobierno revitalizar el deporte marplatense, uno de los sectores donde más críticas cosechó la gestión Arroyo.

Por eso, ungió como primero en su lista de concejales a Nicolás Lauría, un jugador de básquetbol profesional en actividad, reconocido por su trayectoria en Peñarol, el equipo más ganador de la Ciudad y uno de los más importantes del país. 

En esa nómina conviven Liliana Gonzalorena, muy cercana a Carrió; Alejandro Carrancio, un ex massista; el consultor Agustín Neme, un ex funcionario de Arroyo; y Liliana Piccolo, una joven alineada con Patricia Bullrich, con quien Montenegro busca reforzar su discurso en materia de Seguridad.

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En el cierre de la lista asoman otros precandidatos que, entienden en Cambiemos, aportan desde lo simbólico: Franco Tocagni, titular de una de las pinturerías más grandes de la Ciudad; Silvana Di Leva, dueña del emblemático restorán Chichilo; y la directora académica de la Fundación Pensar Mar del Plata, Lynette Hooft, hija de Pedro Hooft, un juez denunciado en 2006 por la Secretaría de Derechos Humanos kirchnerista, por su actuación durante la dictadura, en la llamada “Noche de las Corbatas”.

Esa denuncia fue respaldada por organismos de DDHH y entidades alineadas con el kirchnerismo, pese a que Hooft había sido elogiado por la OEA en el Informe Pais 1980, por una causa que impulsó contra policías por privación ilegitima de libertad y apremios ilegales. Y recién se cerró definitivamente el año pasado, cuando la Corte Suprema de Justicia falló a su favor. Lynette Hooft, octava en la lista y su hermano Pedro Federico -hoy candidato a juez- movilizaron a un sector de la sociedad marplatense en defensa de su padre y denunciaron una “persecución” del gobierno K, un eje que coincide con la campaña nacional de Cambiemos

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