Lima vive a su ritmo el evento deportivo más importante de su historiaDeportes 

Lima vive a su ritmo el evento deportivo más importante de su historia

Lima se mueve a su ritmo: tránsito caótico, carritos que pasan con comida al paso y señoras vendiendo choclos por la calle. Hay banderas peruanas en casas, edificios y comercios porque este fin de semana comienzan las Ferias Patrias, por el aniversario 198° de la Independencia del Perú. Y aunque algún cartel de la organización pegado en un poste de luz grite “Somos pasión, somos Lima”, el fervor por los Juegos Panamericanos no se aprecia. No hay carriles exclusivos para el transporte oficial, que puede tardar una hora y diez minutos en recorrer 8 kilómetros desde Miraflores a San Borja en hora punta -como se le dice a la hora pico entre los peruanos-, ni la policía local sabe informar dónde están esas paradas ante el desconcierto de los recién llegados. El aeropuerto internacional Jorge Chávez ya daba una sensación: “Faltan menos de 70 días para los Juegos”, se leía en la gráfica de piso de los pasillos, aunque la ceremonia será este viernes y la competencia arrancará dos días antes, este miércoles, ya con participación argentina.

Mirá también

Detrás del Centro de Convenciones, donde está el Centro de Prensa, el barrio San Juan Masías palpita. En una mañana plomiza, en la que el sol no puede vencer a las nubes, la música invita a acercarse. Un sendero de pétalos de flores indica el camino a seguir y entonces, el impacto: seis personas bailan mientras llevan sobre sus hombros un ataúd blanco. “Los velatorios dependen de la creencia del difunto. A mi tío le gustaba mucho la fiesta y bailar”, explica el sobrino de Rolando. A la vuelta, en una capilla, acababan de celebrar la misa y, mientras esperaba un coche fúnebre de la empresa Campo Fe para trasladarlo al cementerio, sus familiares y vecinos lo paseaban por las calles del barrio mientras las mujeres arrojaban flores y ordenaban el tránsito para despejar la calle.

Seis personas trasladan el ataúd en un velatorio tradicional de un barrio popular de Lima. (Foto: Maxi Failla, enviado especial)

Mientras tanto, a dos cuadras de allí, una pareja de unos 60 años camina hacia la avenida Prado para llegar a la estación La Cultura de la Línea 1 del Metro de Lima. La pregunta sobre cuándo empiezan los Juegos, sin embargo, no los sorprende: “El 26”, responden al unísono. Aunque se entusiasman al enterarse de que hay eventos que podrán seguirse gratuitamente, como el maratón del sábado en el Parque Kennedy.

La estación La Cultura, en la avenida Prado. (Foto Maxi Failla)

“La venta de tickets se incrementó en los últimos días porque se le dio mayor difusión. La ceremonia inaugural fue la primera que se agotó, aún antes de saberse que estará Luis Fonzi, por ejemplo. Y el primer dia batimos el récord de venta de todos los eventos, incluidos los partidos de la selección peruana de fútbol: 29.925, a 75 entradas de las 30 mil. El movimiento fue dinámico en los siguientes días y se agotaron las finales de los deportes más tradicionales. En cambio, todavía hay entradas en 26 deportes”, le dice a Clarín Juan Antonio Silva, director de Comunicaciones, Comercialización y Mercadotecnia de Lima 2019.

Vista del barrio en los alrededores centro de prensa de Lima 2019. (Foto Maxi Failla)

Newsletters Clarín

Lo que tenés que saber hoy | Las noticias más importantes del día para leer en diez minutos

De lunes a viernes por la mañana.

Recibir newsletter

El costo de los tickets es motivo para entusiasmarse: las generales arrancan en 20 soles (260 pesos o 6 dólares) y también hay un descuento del 50 por ciento para menores de 18 años, adultos mayores y personas con alguna capacidad diferente. “Es un regalo”, comenta Paula Coral, de 19 años, y que tiene cuatro amigos que son voluntarios en los Juegos. “Nosotros tenemos muy buenos deportistas, somos campeones en diferentes disciplinas pero muy poca gente sabe de eso. Le dan más importancia al fútbol de mayores. Pero ahora que los Panamericanos se realizan aquí, sabrán de los grandes talentos”, comenta entusiasmada sobre el primer evento multideportivo que se realiza en su país.

Una Villa Panamericana aún dormida

El trabajo de unos electricistas, con los edificios donde vivirán los deportistas de fondo. (Foto Maxi Failla)

La Villa Panamericana todavía está dormida. Los 8570 deportistas que la llenarán de vida hasta el 11 de agosto, día en que finalicen los Juegos, todavía no están aquí. Argentina no es la excepción; apenas 200 están en Lima -en diferentes sedes- de sus 532. Por ahí va el equipo de gimnasia masculina, con Federico Molinari a la cabeza, a entrenarse en el estadio que está afuera de la casa de los deportistas, ubicada en Villa El Salvador, a 30 kilómetros del centro y más de una hora de auto.

En la zona internacional, aquella a la que tiene acceso cualquier acreditado, solo se ve un puñado de atletas. Son pocos los que se le animan a una llovizna persistente y una humedad alta que hace bajar la temperatura a unos 15°. Los voluntarios que están aquí cuentan que la capacidad no llega al 20% y eso también lo dejan en claro las pocas banderas que cuelgan de los edificios de esta mini ciudad.

Mientras tanto, los empresarios que pusieron sus food trucks en este gran patio al aire libre muestran entusiasmo, pese a que trabajan de 9 a 21 y deben llegar hasta aquí por sus propios medios. “Me gusta. Es chévere la posibilidad de ver deportistas”, cuenta la dueña de la cafetería Tony’s mientras mira como unos electricistas colocan coloridas guirnaldas de luces. Los Panamericanos comienzan a iluminar a Perú.

Lima, Perú. Enviada especial.

Articulos relacionados