Mauricio Macri busca el voto evangélico para compensar la distancia de la Iglesia CatólicaPolítica 

Mauricio Macri busca el voto evangélico para compensar la distancia de la Iglesia Católica

Con su sofisticada maquinaria electoral ya en marcha, dentro del segmento de cultos el Gobierno apunta a la franja de los evangélicos. Por su presencia en el conurbano y sectores marginales, por la presunta ascendencia de los pastores sobre los feligreses y para compensar la distancia que a diferencia de 2015 -estiman los funcionarios- tomará esta vez la Iglesia Católica.

El macrismo se apoya en la relación ya tejida a través de los ministerios de Desarrollo Social de Nación y Buenos Aires con la entrega de alimentos y subsidios. Los referentes religiosos aseguran que no promoverán la reelección de Mauricio Macri, aunque en la Casa Rosada y en La Plata confían en que el acuerdo que incluye candidaturas a diputados nacionales en lugares expectables por Ciudad y Provincia empujará a que se inclinen por Juntos por el Cambio, aun cuando el principal objetivo será cerrar las heridas por el debate que habilitó el Presidente en el Congreso por el aborto, el año pasado.

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“Es un segmento muy importante”, reconoce uno de los estrategas de la campaña nacional, y lo ubica incluso por encima de los católicos, una mirada compartida por el equipo de María Eugenia Vidal. “Cada pastor es un Papa, son horizontales, pero es impresionante la cantidad de gente en los templos, tienen muchos voluntarios y son más obedientes que en otras religiones“, trazan la radiografía que explica el interés.

Sin datos oficiales, calculan que el segmento representa el 12% de la población y abarca más allá de los templos: la inserción se extiende a través de comedores, hogares, centros de día, de recuperación para adictos en barrios populares y trabajo en cárceles, con los denominados “pabellones evangélicos”. Su poder de convocatoria quedó de manifiesto en la marcha en contra de la legalización del aborto en el Obelisco, en agosto de 2018.

En el Gobierno se apuran a aclarar que en Argentina no será como en Estados Unidos o Brasil, donde grupos evangélicos dieron su respaldo explícito a Donald Trump y a Jair Bolsonaro. La Alianza Cristiana de Iglesias Evangélicas (ACIERA), la agrupación más representativa, expresó en un comunicado que no apoyarán a ningún partido o frente político. “Si me preguntan digo que soy ‘jesucristista’. Alentamos a gente nuestra a que se involucre a nivel personal”, dijo a Clarín el pastor Jorge Sennewald, uno de los que ha sido recibido por Macri, Vidal y Carolina Stanley, la ministra de Desarrollo Social.

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“Ningún otro les dio dos candidatos a diputados en lugares expectables. Argentina no es Brasil pero van a jugar con nosotros ‘sottovoce‘”, usaron la figura en el macrismo. En el octavo lugar de la lista de la Ciudad va Dina Rezinovsky, evangélica y coordinadora regional del Instituto Nacional de Juventud; y en el 15° de la provincia de Buenos Aires está el pastor Carlos Mraida, Director Nacional de Prevención del Delito en el Ministerio de Seguridad de Nación.

En los dos casos, Juntos para el Cambio tendrá que alcanzar un porcentaje elevado para que entren al Congreso: estimaron 51% en Capital -y dependerá de la diferencia con el segundo- y 41% en Provincia. El objetivo es que los referentes movilicen lo máximo posible a sus feligreses. “No van a hacer campaña desde el púlpito (estrado), pero nos dan la posibilidad de que podamos llegar a los fieles”, aseguró un funcionario.

En el Gobierno aludieron a una presunta ventaja: la relación con los evangélicos viene desde hace tiempo, cuando Macri era de jefe de Gobierno, y se profundizó con la devaluación del año pasado. “No tenían tanto vínculo con el Estado como la Iglesia católica y les hemos dado una entidad importante”, marcaron también en La Plata.

A partir de la crisis cambiaria, Desarrollo Social armó una red de apoyo alimentario -también a través de Caritas- y los evangélicos llevan repartidas más de 500 toneladas de comida y leche en polvo en sectores vulnerables. Nación y provincia también entregan subsidios y becas de asistencia, por caso a adictos en recuperación.

Para atraer a los electores de ese segmento a su vez ya arrancaron los “livings” -así llaman a las reuniones en casas- y también en iglesias evangélicas. A Rezinovsky y Mraida se suman a esa tarea legisladores que votaron contra el aborto como Carmen Polledo, Esteban Bullrich y Marta Varela. También Alfredo Abriani –secretario de Culto y a cargo de la estrategia sobre esa franja-, Victoria Morales Gorleri -segunda candidata a diputada en la Ciudad- y Cornelia Schmidt Liermann, entre otros.

Se reparten para salir a cazar votos en el conurbano -tres o cuatro charlas por semana-, Capital y el interior, con el foco en San Luis, Corrientes, Santiago del Estero y Salta. En esas cuatro provincias hay competencia en las primarias con una de las listas con todos los postulantes en contra de la legalización del aborto. El grupo Celestes por el Cambio difunde material en las redes -esa consigna también se dirige a los católicos- y circulan contenidos por WhatsApp.

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Uno de los propósitos del Gobierno para reconquistar a los votantes enojados por el debate por la interrupción voluntaria del embarazo (IVE) es despegar a Macri del tratamiento en el Congreso. “Muchos están desilusionados, lo que explicamos es que el Presidente está en contra del aborto pero a favor del debate y que él nunca podría aprobarlo porque es terreno del Poder Legislativo”, sostuvo Rezinovsky.

En esa tarea de “contención” -en palabras de los estrategas- también hay números y porcentajes: argumentan que el colectivo verde estaba integrado “en su mayoría por kirchneristas”; que en Diputados votaron en contra 37 integrantes del PRO (el 70% del bloque), 16 radicales (40%) y ocho de la Coalición Cívica (90%); que en esa Cámara más de la mitad de los rechazos y algo menos en el Senado correspondieron a los legisladores oficialistas.

“Predicamos la libertad de conciencia y que voten de acuerdo a su convicción. La convicción es no al aborto”, aseguró Rubén Proietti, titular de ACIERA. En ese punto el macrismo apuesta al voto útil: en las reuniones el argumento es que elegir a Juntos por el Cambio “es más efectivo” que opciones como Juan José Gómez Centurión, acompañado por la evangélica Cynthia Hotton. Macri se mostró con Amalia Granata, que en Santa Fe hizo campaña contra la IVE y compartió su lista con religiosos.

En la Casa Rosada advirtieron que la Iglesia Católica estará “al margen” -”más expectante que jugando”, en palabras de un funcionario-, a diferencia de 2015, que tomó partido sobre todo a favor de María Eugenia Vidal, tanto a nivel institucional como con los curas de base: “Aníbal (Fernández) asustaba bastante”. La relación áspera con el Papa Francisco y los crecientes reclamos de los obispos por el deterioro de la situación social generaron un escenario diferente que intentarán compensar, además de con los evangélicos, con mensajes “directos a los fieles” y con reuniones en diócesis cercanas al Gobierno.

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