Después del apagón multimedia, otra trampa por WhatsAppTecnología 

Después del apagón multimedia, otra trampa por WhatsApp

6 de julio de 2019  • 02:43

Fue un miércoles agitado. Ya saben, Facebook tuvo un problema (no sabemos todavía cuál) y a media mañana ya no fue posible enviar (o recibir, para el caso es lo mismo) videos, mensajes de audio y fotos.
Afectó fuerte a WhatsApp, y eso de ir manejando y mandarles largos audios a tus amigos, vecinos, colegas, rivales, contratistas, proveedores, contactos, ex compañeros del secundario y a una docena y media de grupos ya no fue posible. Instagram se volvió inservible para mucha gente. Y en Facebook podías ver algunas fotos, pero en otras aparecía lo que la inteligencia artificial había detectado en la imagen, con lo que vinimos a descubrir que o bien
la IA todavía está en pañales o esas descripciones eran solo una pantalla para que no la tomemos en serio y pueda de este modo dominar el mundo y exterminarnos.

En resumidas cuentas, el miércoles fue una jornada de hablar con voceros, verificar la evolución del incidente y, por supuesto, preparar artículos. Cerca de las nueve de la noche, seguíamos monitoreando la situación con los editores de Sociedad de
LA NACION; a esa hora los servicios estaban empezando a normalizarse, cosa que logramos incorporar a la edición impresa a último momento.

El regreso a la normalidad (si lo de WhatsApp puede llamarse normal) no llegó sin ciertas confusiones. Por ejemplo, fotos enviadas a las 4 de la tarde aparecieron cinco horas después, pero no en todos los chats y grupos a la vez, de modo que cuando preguntabas qué era eso que te habían mandado, el emisor no tenía idea de qué hablabas. Se produjeron así varios malentendidos, situaciones enojosas y me dicen que una o dos amenazas de divorcio.

Bromas aparte, el incidente parecía haber empezado a ceder más de 10 horas después de los primeros síntomas. Mucho tiempo, considerando la cantidad de pequeños negocios (e incluso relaciones personales) que dependen de estas plataformas. Y con escasas explicaciones. Según los voceros de Facebook: “Durante una de nuestras operaciones de mantenimiento de rutina, se provocó una falla que está dificultando a algunas personas subir o enviar fotos y videos.” La frase es muy interesante. Por un lado, las operaciones de mantenimiento son por definición de rutina. De otro modo no serían operaciones de mantenimiento. Pero, al incorporar un contenido semántico asociado con “rutina” (es decir, normalidad) y mantenimiento (es decir, solo estábamos haciendo nuestro trabajo), se desvía la atención del otro aspecto de este comunicado. Es decir, que no se explica cuál fue la falla, cuál era la tarea de mantenimiento, cómo se propagó hasta el punto de convertirse en un problema mayúsculo y por qué duró tantas horas.

He visto esta estrategia de comunicar sin decir nada durante los 30 años que vengo cubriendo temas de tecnología, con una sola honrosa excepción: cuando RSA, la compañía de seguridad informática más importante de Estados Unidos, fue hackeada en 2011, sus responsables explicaron cómo los piratas se habían metido en sus servidores con lujo de detalles en el blog de la empresa; el sitio no está online ahora, pero
aquí puede leerse un resumen (en inglés). Esa clase de transparencia es rara, y por eso no cargaré las tintas contra los encargados de la comunicación de Facebook (o cualquiera de las otras que, oportunamente, emitieron declaraciones totalmente vaciadas de significado). Además, la verdadera ingeniería social había mostrado los dientes un par de horas antes de que el incidente empezara a ceder.

Pasa cada vez. Basta que WhatsApp tenga un problema para que los piratas tejan alguna patraña que uno, que está preocupado, compra como si fuera cierta. A eso de las 7 de la tarde, una querida amiga me consultó si un mensaje que le había llegado por el popular mensajero era cierto. Decía así (SIC):

“Hoy la radio Mitre y la Rivadavia estaban hablando del Whatsapp Gold y es verdad. Hay un video que se lanzará mañana en Whatsapp y se llama Macri. No lo abras. Entra en tu teléfono y nada de lo que hagas lo arreglará. Difunde el mensaje si conoces a alguien. Si recibe un mensaje para actualizar Whatsapp Gold * ¡No lo abra! Acaban de anunciar que el virus es serio. Mandalo a todos.”

Estaba enredado todavía con el incidente de Facebook, así que al principio le dije que no tenía información sobre que fuera a ocurrir un ataque de esa clase. Dos minutos después, me cayó la ficha y le escribí: “Pero ese mensaje que me copiaste arriba es en realidad el verdadero ataque. Pasa cada vez que se cae FB y contribuye a complicar las cosas. Simplemente no lo reenvíes.”

Además de que no había oído a nadie en la radio hablar del tema, el texto tenía un número bastante grande de condimentos sospechosos. Bien hecho, pero no tan bien hecho. Vamos a desarmarlo.

Vos hablás raro

En primer lugar, aquí no decimos “la radio Mitre”, y mucho menos “la Rivadavia”. Descartamos el artículo y usamos algo así como “Hoy en radio Mitre hablaron de”. Si algo deja en evidencia estas trampas es el empleo de un español raro, no necesariamente anómalo, pero contrario a nuestros usos y costumbres. Salvo excepciones, no llega a ser agramatical, por lo que los defectos no serán advertidos por una persona que está teniendo inconvenientes en su trabajo porque WhatsApp anda mal. Pero hay más.

No todo lo que brilla es Gold

“Estaban hablando del WhatsApp Gold”. OK. Salgan a la calle y pregunten qué es WhatsApp Gold y lo más probable es que sus interlocutores piensen que les quieren vender una nueva tarjeta de crédito. Este es otro síntoma, y es un clásico de la ingeniería social. Te dicen que en la radio estaban hablando de los iones reversos causados por el eclipse del martes, y uno, en lugar de preguntarse si existen los iones reversos y, de existir (no existen), si pueden haber sido provocados por un eclipse, da crédito (porque lo dijeron en la radio, cosa que no chequeamos porque estamos teniendo problemas con WhatsApp), y listo. Resulta que el supuesto WhatsApp Gold (que no existe) ahora existe y es un tema de la radio. Añaden, por si acaso, que lo del WhatsApp Gold es verdad. Fantástico: algo que no existe pasó a existir porque dicen que lo mencionaron en la radio y, además, ¡es verdad!

Un cuento. Aunque no por completo. Con leves diferencias, radio Mitre se había ocupado hace un año de esta trampa. Por entonces el texto
estaba todavía un poco peor traducido. En aquella ocasión, por ejemplo, en lugar de decir “Mandalo a todos”, proponían un muy delirante “Muévelos a todos”. Gracias por tanto, muchachos. Se superan cada día. El caso es que si uno buscaba en Internet, podía llegar a dar con esta noticia, confirmándola, porque es raro que reparemos en las fechas de las notas en la Web (si es que tienen fecha). Es un viejo truco de los piratas esto de mezclar verdad con mentira. Pero sigamos.

El video peligroso

Una vez que nos enteramos de que el tema del mensaje es el (supuesto) WhatsApp Gold, nos salen con que mañana (por el jueves) va a lanzarse un video llamado “Macri” en WhatsApp y nos advierten que no lo abramos porque “entra en tu teléfono y nada de lo que hagas lo arreglará”. Acá hay varias cosas que no están del todo bien.

Primero, ¿cómo saben que al día siguiente va a lanzarse ese video que, al parecer, no es un video sino otra cosa muy, pero muy mala? (A propósito, mañana en qué huso horario?)

Segundo, si se descargó, no hace falta abrirlo para que “entre en tu teléfono”. Ya entró, digamos. ¿Se referirán a ejecutarlo? No lo aclaran.

Tercero, y más importante, ¿cómo es eso de que nada de lo que hagamos lo arreglará? ¿Arreglar qué? ¿Qué tipo de ataque es? ¿Una botnet, un backdoor, un minador malicioso de bitcoins, un programa espía? Aclaren, muchachos, ya que son tan solícitos. Pero no, porque la idea no es informarte, sino asustarte. Hay algo malo e invencible, y entonces uno, que es buena gente, reenvía la advertencia a todos sus contactos, que a su vez hacen lo mismo, provocando una reacción en cadena. Es, posiblemente, la forma en que lo recibió mi amiga, se lo mandó alguien que no dudó (al revés que mi amiga).

Y en ese párrafo delirante queda todavía otra afirmación sintomática. No es cierto que nada de lo que haga va a arreglar la supuesta infección. Le doy al teléfono un martillazo con una masa de dos kilos, y adiós virus (no hagan esto en sus casas). O lo reseteo a los valores de fábrica, si no queremos destrozar el equipo. De nuevo, la intención es asustar.

Hipótesis

Luego hay una oración que está al borde de toda lógica. Se trata de un condicional con los términos invertidos, primero la apódosis (“Difunde el mensaje”) y luego la prótasis (“si conoces a alguien”). Esta inversión no es inocente. Nos insta a difundir el mensaje antes de que nos demos cuenta de que la condición (si conocemos a alguien) se va al pasto por lo disparatada. Estimados piratas, salvo casos de verdad raros, no hay muchos seres humanos que no conozcan a nadie; y, sobre todo, carece por completo de sentido usar WhatsApp, si no conocés a nadie. Además, falta la coma entre la apódosis y la prótasis.

Y de vuelta al principio

De pronto, vuelven al WhatsApp Gold (pirámide de la información, chicos, pirámide de la información) y nos dicen que si recibimos una invitación no la abramos, porque “acaban de anunciar que el virus es serio”. Aparte de que a estas alturas ya no sabemos bien de qué nos hablan, el pretexto para esta advertencia se basa en una trampa semejante, solo que anterior. Frente a los que saben que lo del WhatsApp Gold es un embuste, quedan como gente de lo más solidaria. Lejos de eso, claro.

El remate es delicioso, por lo previsible. Nos da una orden. Nos pide que hagamos algo. La urgencia está por todos lados. Es un virus. Dos virus, en realidad. Uno no se puede quitar ni con lavandina. Salió en la radio. Esta combinación, la de asustarte y urgirte a que hagas algo, son la marca en el orillo de todas las estafas online; en este caso, posiblemente con la intención de sobrecargar una red que ya estaba en problemas.

Puesto que solo lo recibí una vez, pueden haberse dado dos situaciones. O bien se trató de un brote aislado y dio la casualidad de que circuló el día que Facebook tuvo problemas con sus plataformas (demasiada coincidencia). O bien el público ya esté advertido de que estos mensajes esconden alguna clase de engaño y los reenvíos fueron limitados. Ojalá sea esto.

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